Tercer Libro de La galatea: 25

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Tercer Libro de La galatea Miguel de Cervantes




CRISIO

Escuchad, que ya canta sus dolores.


ORFINIO

¡Oh sombra escura que contino sigues
a mi confusa triste fantasía;
enfadosa tiniebla, siempre fría, 305
que a mi contento y a mi luz persigues!
¿Cuándo será que tu rigor mitigues,
monstruo cruel y rigurosa harpía?
¿Qué ganas en turbarme la alegría,
o qué bien en quitármele consigues? 310
Mas, si la condición de que te arreas
se estiende a pretender quitar la vida
al que te dio la tuya y te ha engendrado,
no me debe admirar que de mí seas
y de todo mi bien fiero homicida, 315
sino de verme vivo en tal estado.


OROMPO

Si el prado deleitoso,
Orfinio, te es alegre, cual solía
en tiempo más dichoso,
ven; pasarás el día 320
en nuestra lastimada compañía.
  Con los tristes el triste
bien ves que se acomoda fácilmente;
ven, que aquí se resiste,
par desta clara fuente, 325
del levantado sol el rayo ardiente.
Ven, y el usado estilo
levanta, y como sueles te defiende
de Crisio y de Marsilio,
que cada cual pretende 330
mostrar que sólo es mal el que le ofende.
Yo solo, en este caso
contrario habré de ser a ti y a ellos,
pues los males que paso
bien podré encarecellos, 335
mas no mostrar la menor parte dellos.


ORFINIO

No al gusto le es sabrosa
así a la corderuela deshambrida
la yerba, ni gustosa
salud restituida 340
a aquel que ya la tuvo por perdida,
como es a mí sabroso
mostrar en la contienda que se ofrece
  que el dolor riguroso
que el corazón padece 345
sobr’el mayor del suelo se engrandece.
Calle su mal sobrado
Orompo; encubra Crisio su dolencia;
Marsilo esté callado:
muerte, desdén ni ausencia 350
no tengan con los celos competencia.
Pero si el cielo quiere
que hoy salga a campo la contienda nuestra,
comience el que quisiere,
y dé a los otros muestra 355
de su dolor con torpe lengua o diestra:
que no está en la elegancia
y modo de decir el fundamento
y principal sustancia
del verdadero cuento 360
que en la pura verdad tiene su asiento.


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