Tercer Libro de La galatea: 34

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Tercer Libro de La galatea Miguel de Cervantes





Huyendo va la esperanza;
tenella con el deseo.


GLOSA
Cuando me pienso salvar
en la fe de mi querer,
me vienen luego a espantar 5
las faltas del merescer
y las sobras del pesar.
Muérese la confianza,
no tiene pulsos la vida,
pues se ve en mi mala andanza 10
que, del temor perseguida,
huyendo va la esperanza.

Huye y llévase consigo
todo el gusto de mi pena,
dejando, por más castigo, 15
las llaves de mi cadena
en poder de mi enemigo.
Tanto se aleja que creo
que presto se hará invisible,
y en su ligereza veo 20
que, ni puedo, ni es posible
tenerla con el deseo.


Dicha la glosa de Francenio,
Lauso comenzó la suya, que así decía:


En el punto que os miré,
como tan hermosa os vi,
luego temí y esperé;
pero, en fin, tanto temí
que con el temor quedé. 5
De veros, esto se alcanza:
una flaca confianza
y un temor acobardado,
que, por no verle a su lado,
huyendo va la esperanza. 10

Y, aunque me deja y se va
con tan estraña corrida,
por milagro se verá
que se acabará mi vida
y mi amor no acabará. 15
Sin esperanza me veo;
mas, por llevar el trofeo
de amador sin interese,
no querría, aunque pudiese,
tenella con el deseo. 20


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