Tercer Libro de La galatea: 36

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Tercer Libro de La galatea Miguel de Cervantes



ARSINDO

Haga señales el cielo
de regocijo y contento
en tan venturoso día;
celébrese en todo el suelo
este alegre casamiento 5
con general alegría.
Cámbiese de hoy más el llanto
en suave y dulce canto,
y, en lugar de los pesares,
vengan gustos a millares 10
que destierren el quebranto.


Todo el bien suceda en colmo
entre desposados tales,
tan para en uno nascidos:
peras les ofrezca el olmo, 15
cerezas los carrascales,
guindas los mirtos floridos;
hallen perlas en los riscos,
uvas les den los lentiscos,
 

manzanas los algarrobos, 20
y sin temor de los lobos
ensanchen más sus apriscos.


Y sus machorras ovejas
vengan a ser parideras,
con que doblen su ganancia; 25
las solícitas abejas
en los surcos de sus eras
hagan miel en abundancia;
logren siempre su semilla
en el campo y en la villa, 30
cogida a tiempo y sazón;
no entre en sus viñas pulgón,
ni en su trigo la neguilla.


Y dos hijos presto tengan,
tan hechos en paz y amor 35
cuanto pueden desear;
y, en siendo crescidos, vengan
a ser el uno doctor,
y otro, cura del lugar.
Sean siempre los primeros 40
  en virtudes y en dineros,
que sí serán, y aun señores,
si no salen fiadores
de agudos alcabaleros.


Más años que Sarra vivan, 45
con salud tan confirmada
que dello pese al doctor;
y ningún pesar resciban,
ni por hija mal casada,
ni por hijo jugador. 50
Y, cuando los dos estén
viejos cual Matusalén,
mueran sin temor de daño,
y háganles su cabo de año
por siempre jamás, amén. 55


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