Tragedia de Numancia: 127

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Tragedia de Numancia Acto IV Félix Lope de Vega y Carpio


(A este punto, sale una MUJER huyendo, y tras ella un SOLDADO numantino con una daga en la mano para matarla.)
MUJER:

   ¡Eterno padre, Júpiter piadoso,
favorecedme en tan adversa suerte!

SOLDADO:

¡Aunque más lleves vuelo presuroso,
mi dura mano te ha de dar la muerte!
(Éntrase la MUJER adentro y dice LIRA:

LIRA:

El hierro agudo, el brazo belicoso,
contra mí, buen soldado, le convierte:
deja vivir a quien la vida agrada,
y quítame la mía, que me enfada.

SOLDADO:

    Puesto que es el decreto del Senado
que ninguna mujer quede con vida,
¿cuál será el bravo pecho acelerado
que en ese hermoso vuestro dé herida?
Yo, señora, no soy tan mal mirado,
que me precie de ser vuestro homicida:
otra mano, otro hierro ha de acabaros,
que yo sólo nací para adoraros.


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