Viaje del Parnaso: 10

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Capítulo I
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Viaje del Parnaso Miguel de Cervantes



    Era cosa de ver las bulliciosas
vanderillas que al ayre tremolavan
de varias rimas, algo licenciosas.
    Los grumetes que aqui y alli cruzavan,
de encadenados versos parecian,
puesto que como libres trabaxaban.
    Todas las obras muertas componian,
o versos sueltos, o sestinas graves,
que a la galera mas gallarda hazian.
    En fin, con modos blandos y suaves,
viendo Mercurio que yo visto auia
el baxel, que es razon, lector, que alabes,
    junto a si me sento, y su voz embia
a mis oydos, en razones claras,
y llenas de suauissima armonia,
    diziendo: «entre las cosas que son raras
y nuevas en el mundo, y peregrinas,
veras, si en ello adviertes y reparas,
    »que es una este baxel de las mas dignas
de admiracion, que llegue a ser espanto
a naciones remotas y vezinas.
    »No le formaron maquinas de encanto,
sino el ingenio del divino Apolo,
que puede, quiere, y llega y sube a tanto.
    »Formole, ¡o nuevo caso!, para solo
que yo llevasse en el quantos poetas
ay desde el claro Tajo hasta Pactolo.
    »De Malta el gran Maestre, a quien secretas
espias dan aviso que en oriente
se aperciben las barbaras saetas,
    »teme, y embia a conuocar la gente
que sella con la blanca cruz el pecho,
porque en su fuerça su valor se aumente;
    »a cuya imitacion Apolo ha hecho
que los famosos vates al Parnaso
acudan, que está puesto en duro estrecho.
    »Yo, condolido del doliente caso,
en el ligero casco, ya instruydo
de lo que he de hazer, aguijo el passo.
    »De Italia las riberas he barrido,
he visto las de Francia y no tocado,
por venir solo a España dirigido.
    »Aqui, con dulce y con felice agrado,
hara fin mi camino a lo que creo,
y sere facilmente despachado.
    »Tu, aunque en tus canas tu pereza veo,
seras el paraninfo de mi assumpto
y el solicitador de mi desseo.
    »Parte, y no te detengas solo un punto,
y, a los que en esta lista van escritos,
diras de Apolo quanto aqui yo apunto.»
    Sacó un papel, y en el casi infinitos
nombres vi de poetas, en que auia
yangueses, vizcaynos, y coritos.
    Alli famosos vi de Andaluzia,
y entre los castellanos vi unos hombres
en quien viue de assiento la poesia.
    Dixo Mercurio: «quiero que me nombres
desta turba gentil, pues tu lo sabes,
la alteza de su ingenio con los nombres.»
    Yo respondi: «de los que son mas graves
dire lo que supiere, por mouerte
a que ante Apolo su valor alabes.»
El escuchó, yo dixe desta suerte:


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