Viaje del Parnaso: 20

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Capítulo IV
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Viaje del Parnaso Miguel de Cervantes



    Suele la indignacion componer versos,
pero si el indignado es algun tonto,
ellos tendran su todo de perversos.
    De mi yo no se mas, sino que pronto
me hallé para dezir en tercia rima,
lo que no dixo el desterrado a Ponto.
    Y assi le dixe a Delio: «no se estima,
señor, del vulgo vano el que te sigue
y al arbol sacro del laurel se arrima.
    »La embidia y la ignorancia le persigue,
y assi, embidiado siempre y perseguido,
el bien que espera por jamas consigue.
    »Yo corté con mi ingenio aquel vestido,
con que al mundo la hermosa Galatea
salio para librarse del olvido.
    »Soy por quien La Confusa, nada fea,
parecio en los teatros admirable,
si esto a su fama es justo se le crea.
    »Yo, con estilo en parte razonable,
he compuesto comedias que, en su tiempo,
Tuvieron de lo grave y de lo afable.
    »Yo he dado en Don Quixote passatiempo
al pecho melancolico y mohino,
en qualquiera sazon, en todo tiempo.
    »Yo he abierto en mis Novelas un camino,
por do la lengua castellana puede
mostrar con propíedad un desatino.
    »Yo soy aquel que en la invencion excede
a muchos, y, al que falta en esta parte,
es fuerça que su fama falta quede.
    »Desde mis tiernos años amé el arte
dulce de la agradable poesia,
y en ella procuré siempre agradarte.
    »Nunca voló la pluma humílde mía
por la region satirica, baxeza
que a infames premios y desgracias guia.
    »Yo el soneto compuse que assi empieça,
por honra principal de mis escritos:
Boto a Dios que me espanta esta grandeza.
    »Yo he compuesto romanzes infinitos,
y el de los zelos es aquel que estimo,
entre otros, que los tengo por malditos.
    »Por esto me congoxo, y me lastimo
de verme solo en pie, sin que se aplique
arbol que me conceda algun arrimo.
    »Yo estoy, qual dezir suelen, puesto a pique
para dar a la estampa al gran Persiles,
con que mi nombre y obras multiplique.
    »Yo, en pensamientos castos y sotiles,
dispuestos en soneto de a dozena,
he honrado tres sugetos fregoniles.
    »Tambíen al par de Filis mi Filena
resonó por las selvas, que escucharon
mas de una y otra alegre cantilena,
   »y en dulzes varias rimas se llevaron
mis esperanças los ligeros vientos,
que en ellos y en la arena se sembraron.
    »Tuve, tengo, y tendre los pensamientos
merced al cielo que a tal bien me inclina,
de toda adulacion libres y essentos.
    »Nunca pongo los pies por do camina
la mentira, la fraude y el engaño,
de la santa virtud total ruyna.
    »Con mi corta fortuna no me ensaño,
aunque, por verme en pie como me veo,
y en tal lugar, pondero assi mi daño.
    »Con poco me contento, aunque desseo
mucho.» A cuyas razones enojadas,
con estas blandas respondió Timbreo:
    «vienen las malas suertes atrassadas,
y toman tan de lexos la corriente,
que son temidas, pero no escusadas.
    »El bien les viene a algunos de repente,
a otros poco a poco y sin pensallo,
y el mal no guarda estilo diferente.
    »El bien que está adquerido, conservallo
con maña, diligencia, y con cordura,
es no menor virtud que el grangeallo.
    »Tu mismo te has forjado tu ventura,
y yo te he visto alguna vez con ella;
pero en el imprudente poco dura;
    »mas si quieres salir de tu querella
alegre, y no confuso, y consolado,
dobla tu capa y sientate sobre ella;
    »que tal vez suele un venturoso estado,
quando le niega sin razon la suerte,
honrar mas merecido que alcançado.»


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