Viaje del Parnaso: 40

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Capítulo VIII
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Viaje del Parnaso Miguel de Cervantes



y lleguen mis palabras a mi intento;
    »este varon, en liberal notable,
que una mediana villa le haze conde,
siendo rey en sus obras admirable;
    »este que sus averes nunca esconde,
pues siempre las reparte o las derrama,
ya sepa adónde o ya no sepa adónde;
    »este a quien tiene tan en fil la fama,
puesta la alteza de su nombre claro,
que liberal y prodigo le llama,
    »quiso, prodigo aqui, y alli no auaro,
primer mantenedor ser de un torneo,
que a fiestas sobrehumanas le comparo.
    »Responden sus grandezas al desseo
que tiene de mostrarse alegre, viendo
de España y Francia el regio himeneo.
    »Y este que escuchas duro, alegre estruendo,
es señal que el torneo se comiença,
que admira por lo rico y estupendo.
    »Arquimedes el grande se averguença
de ver que este teatro milagroso
su ingenio apoque y a sus traças vença.
    «Digo, pues, que el mancebo generoso
que alli deciende de encarnado y plata,
sobre todo mortal curso brioso,
    »es el Conde de Lemos, que dilata
su fama con sus obras por el mundo,
y que lleguen al cielo en tierra trata.
    »Y aunque sale el primero, es el segundo
mantenedor y, en buena cortesia,
esta ventaja califico y fundo.
    »El Duque de Nocera, luz y guia
del arte militar, es el tercero
mantenedor deste festivo dia.
    »El quarto, que pudiera ser primero,
es de Santelmo el fuerte castellano,
que al mesmo Marte en el valor prefiero.
    »El quinto es otro Eneas el troyano,
Arrociolo que gana, en ser valiente,
al que fue verdadero por la mano.»
    El gran concurso y numero de gente
estoruó que adelante prosiguiesse
la començada relacion prudente.
    Por esto le pedi que me pusiesse
adonde, sin ningun impedimento,
el gran progreso de las fiestas viesse,
    porque luego me vino al pensamiento
de ponerlas en verso numeroso,
favorecido del febeo aliento.
    Hizolo asi, y yo vi lo que no oso
pensar, no que dezir, que aqui se acorta
la lengua y el ingenio mas curioso.
   Que se pase en silencio es lo que importa,
y que la admiracion supla esta falta
el mesmo grandioso caso exorta,
    puesto que despues supe que, con alta
magnifica elegancia y milagrosa,
donde, ni sobra punto ni le falta,
    el curioso don Juan de Oquina en prosa
la puso y dio a la estampa, para gloria
de nuestra edad, por esto venturosa.
    Ni en fabulosa o verdadera historia
se halla que otras fiestas ayan sido
ni puedan ser mas dignas de memoria.
    Desde alli, y no se cómo, fuy traido
adonde vi al gran duque de Pastrana
mil parabienes dar de bien venido.
    Y que la fama, en la verdad vfana,
contava que agradó con su presencia
y con su cortesia sobrehumana;
    que fue nuevo Alexandro en la excelencia
del dar, que satisfizo a todo quanto
puede mostrar real magnificencia.
    Colmo de admiracion, lleno de espanto,
entré en Madrid en trage de romero,
que es grangeria el parecer ser santo,
    y desde lexos me quitó el sombrero
el famoso Azeuedo, y dixo: «a dio;
voi siate il ben venuto, caualiero.
    So parlar zenoese e tusco anchio.»
Y respondi: «la vostra signoria
sia la ben trovata, patron mio.»
    Topé a Luis Velez, lustre y alegria
y discrecion del trato cortesano,
y abraçele, en la calle, a medio dia.
    El pecho, el alma, el coraçon, la mano
di a Pedro de Morales, y un abraço,
y alegre recebi a Iustiniano.
    Al bolver de una esquina senti un braço
que el cuello me ceñia, miré cuyo,
y mas que gusto, me causó embaraço,
    por ser uno de aquellos, no rehuyo
dezirlo, que al contrario se passaron,
llevados del covarde intento suyo.
    Otros dos al del Layo se llegaron,
y, con la risa falsa del conejo,


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