Vida del pícaro Guzmán de Alfarache: 33

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Vida del pícaro Guzmán de Alfarache


Dando a entender que no hay deshonra que lo sea, sino al que la tiene por tal. Demás que no por esto habéis de entender que quien os injuria se sale con ello, aunque vos no lo venguéis y aunque se lo perdonéis de vuestra parte: que el agravio que os hizo a vos, también lo hizo a Dios, cuyo sois y él es. Dueño tiene esta hacienda; que si en el palacio de un príncipe o en su corte a uno se hiciere afrenta, se hará juntamente al señor della. Y no bastará el perdón del afrentado para ser perdonado absolutamente, porque con aquella sinrazón o agravio también estarán injuriadas las leyes de ese príncipe, y su casa o su tierra vituperada. Y así dice Dios: «A mi cargo está y a su tiempo lo castigaré; mía es la venganza, yo la haré por mi mano». Pues, desdichado del amenazado, si las manos de Dios lo han de castigar, más le valiera no ser nacido. Así que nunca deis mal por mal, si no quisiéredes que os venga mal. Demás que mereceréis en ello y os pagaréis de vuestra mano, que imitando al que os lo manda, os vendréis a simbolizar con él. Dad, pues, lugar a las iras de vuestros perseguidores, para poder merecer. Volvedles gracias por los agravios y sacaréis dello glorias y descansos.

Mucho quisiera tener en la memoria la buena dotrina que a este propósito me dijo, para poder aquí repetirla, porque toda era del cielo, finísima Escritura Sagrada. Desde entonces propuse aprovecharme della con muchas veras. Y si bien se considera, dijo muy bien. ¿Cuál hay mayor venganza que poder haberse vengado? ¿Qué cosa más torpe hay que la venganza, pues es pasión de injusticia, ni más fea delante de los ojos de Dios y de los hombres, porque sólo es dado a las bestias fieras? Venganza es cobardía y acto femenil, perdón es gloriosa vitoria. El vengativo se hace reo, pudiendo ser actor perdonando. ¿Qué mayor atrevimiento puede haber, que quiera una criatura usurpar el oficio a su Criador, haciendo caudal de hacienda que no es suya, levantándose con ella como propria? Si tú no eres tuyo ni tienes cosa tuya en ti, ¿qué te quita el que dices que te ofende? Las acciones competen a tu dueño, que es Dios: déjale la venganza, el Señor la tomará de los malos tarde o temprano. Y no puede ser tarde lo que tiene fin. Quitársela de las manos es delito, desacato y desvergüenza. Y cuando te tocara la satisfación, dime: ¿qué cosa es más noble que hacer bien? Pues ¿cuál mayor bien hay que no hacer mal? Uno solo, el cual es hacer bien al que no te le hace y te persigue, como nos está mandado y tenemos obligación. Que dar mal por mal es oficio de Satanás; hacer bien a quien te hace bien es deuda natural de los hombres. Aun las bestias lo reconocen y no se enfurecen contra el que no las persigue.

Procurar y obrar bien a quien te hace mal es obra sobrenatural, divina escalera que alcanza gloriosa eternidad, llave de cruz que abre el cielo, sabroso descanso del alma y paz del cuerpo.


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