Virgilio: 05

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Égloga V. Menalcas, Mopso

de

Virgilio

Traducción de Fray Luis de León.


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Men.- Pues nos hallamos juntos, Mopso, agora,

maestros, tú en tañer suavemente,

y yo en cantar con dulce voz sonora,

¿Por qué no nos sentamos juntamente

debajo de estos córilos, mezclados

con estos olmos ordenadamente?

Mop.- Tú eres el mayor; a ti son dados,

Menalca, los derechos de mandarme,

y a mí el obedecer a tus mandados.

Y pues que ansí te place, aquí sentarme,

a la sombra que el Céfiro menea,

quiero, y es mejor, allí llegarme

Al canto de la cueva, que rodea,

cual ves, con sus racimos volteando

silvestre vida en torno, y hermosea.

Men.- Conmigo mismo estoy imaginando,

que Aminta en nuestro campo es quien contigo

tan sólo competir puede cantando.

Mop.- ¿Qué mucho es que compita aquél conmigo?

Presumirá vencer al dios de Delo.

Men.- Mas di si hay algo nuevo, Mopso amigo;

di del amor de Fili y desconsuelo,

di en loor de Alcón, o de los fieros

de Codro; y de tu grey pierde el recelo.

Pierde, que habrá quien guarde los corderos.

Mop.- Antes aquestos versos que he compuesto

quiero probar agora los primeros.

En la corteza escritos los he puesto

de un árbol, y su tono les he dado;

y di compita Amintas después desto.

Men.- Cuando es el blando sauz sobrepujado

de la amarilla oliva, y el espliego,

del rosal es vencido colorado;

Tanta ventaja tú, si no estoy ciego,

haces al mozo Amintas. Mas di agora,

que ya en la cueva estamos, di hora luego.

Mop.- A Dafni, pastor, muerto con traidora

y muerte crudelísima, lloraban

toda la deïdad que el agua mora.

Testigos son los ríos cuál estaban,

cuando del miserable cuerpo asidos

los padres las estrellas acusaban.

No hubo por quien fuesen conducidos

los bueyes a beber aquellos días,

ni fueron los ganados mantenidos.

Aun los leones mismos en sus frías

cuevas tu muerte, Dafni, haber llorado

dicen las selvas bravas y sombrías.

Que por tu mano, Dafni, el yugo atado

al cuello, va el león y tigre fiero.

Tú el enramar las lanzas has mostrado;

Tú diste a Baco el culto placentero;

tú de tu campo todo y compañía

la hermosura füiste y bien entero;

Ansí como del olmo es alegría

la vid, y de la vid son las colgadas

uvas, y de la grey el toro es guía;

Cual hermosea el toro las vacadas,

como las mieses altas y abundosas

adornan y enriquecen las aradas.

Y ansí luego que, crudas y envidiosas,

las Parcas te robaron, se partieron

Apolo y sus hermanas muy llorosas.

Palas y Febo el campo aborrecieron,

y los sulcos que ya llevaban trigo,

de avena y grama estéril se cubrieron.

En vez de la violeta y del amigo

narciso, de sí mismo brota el suelo

espina, y cardo agudo y enemigo.

Pues esparcid ya rosas; poned velo

a las fuentes de sombra, que servido

ansí quiere ser Dafni desde el cielo.

Y con dolor, pastores, y gemido,

un túmulo poned, y en el lloroso

túmulo, aqueste verso esté esculpido:

Yo, Dafni, descansando aquí reposo;

nombrado entre las selvas hasta el cielo;

de hermosa grey pastor muy más hermoso.

Men.- Cuanto al cansado el sueño en verde suelo,

cuando el matar la sed en fresco río,

es causa de deleite y de consuelo;

No menos dulce ha sido al gusto mío

tu canto, y no tan sólo en la poesía,

mas en la voz, si yo no desvarío,

Igualas tu maestro y su armonía.

Dichoso, que por él serás tenido

fuera de toda duda y de porfía.

Mas por corresponder a lo que he oído,

en la forma y manera que pudiere,

quiero poner mis versos en tu oído.

Al cielo encumbraré, cuanto en mí fuere,

a tu Dafni; diré a tu Dafni un canto,

que Dafni a mí también me quiso y quiere.

Mop.- No hay don que a mi jüicio valga tanto,

y mereció en tus versos ser cantado,

y ya me los loaron con espanto.

Men.- De blanca luz en torno rodeado,

con nueva maravilla Dafni mira

el no antes visto cielo ni hollado;

Y puestos so sus plantas, viendo, admira

aquellos eternales resplandores,

y aparta la verdad de la mentira.

Allí, pues, de otras selvas y pastores

alegre y de otros campos goza y prados,

con otras Ninfas trata sus amores.

No temen allí el lobo los ganados,

ni las redes tendidas, ni el cubierto

lazo fabrica engaño a los venados.

Ama el descanso Dafni, y de concierto

los montes y las peñas pregonando

dicen: «Menalca es dios, éste es dios, cierto».

Favorece, pues, bueno prosperando

los tuyos y sus cosas amoroso,

los tuyos que tu nombre están cantando.

Que en este valle agora y bosque umbroso

levanto cuatro aras, y dedico

a Dafni dos, y dos a Febo hermoso.

Y en ellas cada un año sacrifico

de leche dos lecheros apurada,

y de olio vasos dos te santifico.

Y sobre todo en mesa embrïagada,

abundante con vino y alegría,

a la sombra o al fuego colocada.

-A la sombra en verano, mas el día

en que reinare el hielo, junto al fuego-

tu honor festejaremos a porfía.

Dametas y el Egón cantarán luego;

Alfeo imitará también, saltando

los sátiros con risa y dulce juego.

Esto tendrás perpetuo, siempre cuando

el día de las Ninfas, cuando fuere

el día que los campos va purgando.

En cuanto por las cumbres ya paciere

del monte el jabalí; en cuanto amare

el río, y en el agua el pez corriere,

Y en cuanto de tomillo se apastare

la abeja, y ansimismo de rocío

la cigarra su pecho sustentare:

Tanto tu fama y nombre yo confío

irá más de contino floreciendo

al hielo siempre el mesmo y al estío.

Como a Ceres y a Baco a ti ofreciendo

irán sus sacrificios los pastores,

y sus promesas tú también cumpliendo.

Mop.- ¿Qué dones no serán mucho menores

que lo que a versos tales es debido?;

tales que no es posible ser mejores.

Que a mí no me deleita ansí el sonido

del viento, que silbando se avecina,

ni las costas heridas con rüido;

Las costas donde azota la marina;

ni el río sonoroso ansí me agrada,

que en valles pedregosos va y camina.

Men.- Primero, pues, por mí te será dada

esta flauta, con que el Alexi hermoso

de mí, y la Galatea fue cantada.

Mop.- Y tú toma este báculo ñudoso,

que Antino, mereciendo ser amado,

nunca me le sacó, y es muy vistoso

en ñudos, y con plomo bien chapado.