Discurso a la Asemblea General de las Naciones Unidas (Chávez, 2006-09-20)
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En primer lugar, quiero invitarles, con mucho respeto, a quienes no hayan podido leer este libro, a que lo leamos: Noam Chomsky—uno de los más prestigiosos intelectuales de esta América y del mundo—, uno de sus más recientes trabajos “Hegemonía o supervivencia: la estrategia imperialista de los Estados Unidos”. Es un excelente trabajo para entender lo que ha pasado en el mundo en el siglo XX, lo que hoy está pasando y la más grande amenaza que se cierne sobre nuestro planeta: la pretensión hegemónica del imperialismo norteamericano, que pone en riesgo la supervivencia misma de la especie humana. Seguimos alertando sobre ese peligro y haciendo un llamado al propio pueblo de los Estados Unidos y al mundo para detener esta amenaza, que es como la propia espada de Damocles.
Yo pensaba leer algún capítulo, pero para respetar el tiempo, más bien lo dejo como una recomendación. Se lee rápido. Sra. Presidenta: Es muy bueno, seguramente usted lo conoce. Está publicado en inglés, en alemán, en ruso, en árabe. Seguramente, miren, yo creo que los primeros ciudadanos que deberían leer este libro son los ciudadanos hermanos y hermanas de los Estados Unidos, porque la amenaza la tienen en su propia casa. El diablo está en casa, pues. El diablo, el propio diablo está en casa.
Ayer vino el diablo aquí, ayer estuvo el diablo aquí, en este mismo lugar, huele a azufre todavía, en esta mesa, donde me ha tocado hablar. Ayer desde esta misma tribuna, el Sr. Presidente de los Estados Unidos—a quien yo llamo el diablo—vino aquí hablando como dueño del mundo. Un psiquiatra no estaría de más para analizar el discurso de ayer del Presidente de los Estados Unidos. Como vocero del imperialismo, vino a dar sus recetas, para tratar de mantener el actual esquema de dominación, de explotación y de saqueo a los pueblos del mundo. Para una película de Alfred Hitchcock. Incluso yo propondría un título: “La receta del diablo”.
Es decir, el imperialismo norteamericano—y aquí lo dice Chomsky con una claridad meridiana y profunda—está haciendo desesperados esfuerzos por consolidar su sistema hegemónico de dominación. Nosotros no podemos permitir que eso ocurra. No podemos permitir que se instale la dictadura mundial, que se consolide, pues, que se consolide la dictadura mundial. El discurso del Presidente tirano mundial, lleno de cinismo, lleno de hipocresía, es la hipocresía imperial, el intento de controlar todo. Ellos quieren imponernos el modelo democrático como lo conciben: la falsa democracia de las elites y además un modelo democrático muy original, impuesto a bombazos, a bombardeos y a punta de invasiones y de cañonazos. ¡Vaya qué democracia! Habría que revisar las tesis de Aristóteles y de los primeros que hablaron por allá en Grecia de la democracia, a ver qué modelo de democracia es ese, el que se impone a punta de marines, de invasiones, de agresiones y de bombas.
Dice el Presidente de los Estados Unidos ayer, en este mismo Salón, lo siguiente: “Y por cualquier lugar que vaya, escucha a los extremistas diciendo que pueden escapar de su miseria y recuperar su dignidad mediante la violencia, el terror y el martirio”. (véase A/61/PV.10)
Adondequiera que él mira ve extremistas; yo estoy seguro que te ve a ti, hermano, con ese color y cree que eres un extremista. Con este color, Evo Morales, que vino ayer, el digno Presidente de Bolivia, es un extremista. Por todos lados ven extremistas los imperialistas.
No, no es que somos extremistas. Lo que pasa es que el mundo está despertando y por todos lados insurgimos los pueblos. Yo tengo la impresión, señor dictador imperialista, que usted va a vivir el resto de sus días con una pesadilla porque por dondequiera que vea, vamos a surgir nosotros, los que insurgimos contra el imperialismo norteamericano, los que clamamos por la libertad plena del mundo, por la igualdad de los pueblos, por el respeto a la soberanía de las naciones. Sí, nos llaman extremistas, insurgimos contra el imperio, insurgimos contra el modelo de dominación.
Luego el Sr. Presidente vino a hablarles, así lo dijo: “Hoy quiero hablarles directamente a las poblaciones del Oriente Medio, mi país desea la paz”. Esto es cierto. Si nosotros nos vamos por las calles del Bronx, si nosotros nos vamos por las calles de Nueva York, de Washington, de San Diego, de California, de cualquier ciudad, de San Antonio, de San Francisco, y le preguntamos a la gente en las calles, a los ciudadanos estadounidenses, este país quiere la paz. La diferencia está en que el Gobierno de este país, de los Estados Unidos, no quiere la paz, quiere imponernos su modelo de explotación, y de saqueo y su hegemonía a punta de guerra. Esa es la pequeña diferencia. Quiere la paz y ¿qué está pasando en Iraq?, ¿qué ha pasado en el Líbano? y ¿en Palestina? y ¿qué ha pasado en cien años, pues?, ¿en América Latina y en el mundo? Y ahora las amenazas contra Venezuela, nuevas amenazas contra Venezuela, nuevas amenazas contra el Irán.
Le habló al pueblo del Líbano. “Muchos de ustedes”, dijo, “han visto cómo sus hogares y sus comunidades quedaron atrapadas en el fuego cruzado” ¡Vaya qué cinismo! ¡Vaya qué capacidad para mentir descaradamente ante el mundo! ¿Las bombas en Beirut, y lanzadas con precisión milimétrica, son fuego cruzado? Creo que el Presidente está pensando en las películas del oeste, cuando se disparaba desde la cintura y alguien quedaba atravesado en el fuego cruzado. ¡Fuego imperialista! ¡Fuego fascista! ¡Fuego asesino! y ¡Fuego genocida, el del imperio y el de Israel contra el pueblo inocente de Palestina y el pueblo del Líbano! Esa es la verdad.
Ahora dicen “que sufren”, que estamos sufriendo porque vemos sus hogares destruidos. En fin, el Presidente de los Estados Unidos vino a hablarle a los pueblos —yo traje, Sra. Presidenta, un documento, porque estuve esta madrugada viendo algunos discursos y actualizando mis palabras—, le habló al pueblo del Afganistán, al pueblo del Líbano, “al pueblo del Irán, le digo; al pueblo del Líbano, le digo; al pueblo del Afganistán, le digo ...” Uno se pregunta, así como el Presidente de los Estados Unidos le dice: “le digo” a esos pueblos, ¿qué le dirían esos pueblos a él? Si esos pueblos pudieran hablar ¿qué le dirían? Yo se los voy a decir porque conozco la mayor parte del alma de esos pueblos, los pueblos del Sur, los pueblos atropellados, dirían: “Imperio yanqui, go home” Ese sería el grito que brotaría por todas partes, si los pueblos del mundo pudieran hablarle a una sola voz al imperio de los Estados Unidos.
Por eso, el año pasado vinimos aquí a este mismo Salón, como todos los años en los últimos ocho, y decíamos algo que hoy está confirmado plenamente, y yo creo que aquí casi nadie en este Salón pudiera pararse a defenderlo, a defender el sistema de las Naciones Unidas. Aceptémoslo con honestidad. El sistema de las Naciones Unidas, nacido después de la Segunda Guerra Mundial colapsó, se desplomó. ¡No sirve! ¡Ah, bueno, para venir aquí a dar discursos, a vernos una vez al año, sí, para eso sí sirve! y para hacer documentos muy largos y hacer buenas reflexiones y oír buenos discursos como el de Evo ayer, como el de Lula. ¡Sí, para eso sirve! y muchos discursos del que estábamos oyendo ahora mismo del Presidente de Sri Lanka y de la Presidenta de Chile, pero nos han convertido a esta Asamblea en un órgano meramente deliberativo, sin ningún tipo de poder para impactar de la más mínima manera la realidad terrible que vive el mundo.
Por eso, nosotros volvemos a proponer, Venezuela vuelve a proponer aquí hoy, este día, 20 de septiembre, que refundemos las Naciones Unidas, y nosotros hicimos el año pasado, cuatro modestas propuestas que consideramos de necesidad impostergable para que las asumamos, los Jefes de Estado, los Jefes de Gobierno, nuestros embajadores, nuestros representantes, y las discutamos.
Primero, la expansión, ayer lo decía Lula aquí mismo, del Consejo de Seguridad, tanto en sus categorías permanentes como en las no permanentes, dando entrada a nuevos países desarrollados y a países subdesarrollados del tercer mundo, como nuevos miembros permanentes. Eso, en primer lugar.
En segundo lugar, la aplicación de métodos eficaces de atención y resolución de los conflictos mundiales, métodos transparentes de debate, de decisiones.
Tercero, nos parece fundamental la supresión inmediata, y eso es un clamor de todos, de ese mecanismo antidemocrático del veto. El veto en las decisiones del Consejo de Seguridad. Vaya un ejemplo reciente. El veto inmoral del Gobierno de los Estados Unidos permitió libremente a las fuerzas israelíes destrozar el Líbano delante de todos nosotros, evitando una resolución en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
En cuarto lugar, es necesario fortalecer, decimos siempre, el papel, las atribuciones del Secretario General de las Naciones Unidas. Ayer nos daba un discurso el Secretario General prácticamente de despedida y reconocía que en estos 10 años el mundo lo que ha hecho es complicarse y que los graves problemas del mundo —el hambre, la miseria, la violencia, la violación a los derechos humanos— lo que han hecho ha sido agravarse. Esto es consecuencia terrible del colapso del sistema de las Naciones Unidas y de la pretensión imperialista norteamericana.
Por otra parte, Venezuela decidió hace varios años dar esta batalla por dentro de las Naciones Unidas, reconociendo a las Naciones Unidas, como miembro que somos, con nuestra voz, con nuestras modestas reflexiones. Somos una voz independiente para representar la dignidad y la búsqueda de la paz, la reformulación del sistema internacional, para denunciar la persecución y las agresiones del hegemonismo contra los pueblos del planeta.
Venezuela, de esa manera, ha presentado su nombre. Esta patria de Bolívar ha presentado su nombre y se ha postulado para un puesto como miembro no permanente del Consejo de Seguridad. Vaya usted a saber, el Gobierno de los Estados Unidos ha iniciado una agresión abierta, una agresión inmoral en el mundo entero para tratar de impedir que Venezuela sea elegida libremente para ocupar una silla en el Consejo de Seguridad. Le tienen miedo a la verdad. El imperio tiene miedo a la verdad, a las voces independientes, acusándonos de extremistas. ¡Ellos son los extremistas!
Yo quiero agradecer aquí a todos aquellos países que han anunciado su apoyo a Venezuela, aun cuando la votación es secreta y no es necesario que nadie lo anuncie. Pero yo creo que dada la agresión abierta del imperio norteamericano, eso aceleró el apoyo de muchos países, lo cual fortalece mucho moralmente a Venezuela, a nuestro pueblo y a nuestro Gobierno. El MERCOSUR, por ejemplo, en bloque, ha anunciado su apoyo a Venezuela, nuestros hermanos del MERCOSUR. Venezuela ahora es miembro pleno del MERCOSUR con Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay y muchos otros países de América latina como Bolivia. La Comunidad del Caribe (CARICOM) en pleno anunció su apoyo a Venezuela. La Liga Árabe en pleno anunció su apoyo a Venezuela. Agradezco muchísimo al mundo árabe, a nuestros hermanos de Arabia, esa Arabia profunda, y a nuestros hermanos del Caribe. La Unión Africana, casi toda África, anunció su apoyo a Venezuela, y países como Rusia, como China y muchos otros países del planeta.
Muchísimas gracias a nombre de Venezuela, a nombre de nuestro pueblo, y a nombre de la verdad, porque Venezuela, al ocupar un puesto en el Consejo de Seguridad va a traer la voz no sólo de Venezuela, sino la voz del tercer mundo, la voz de los pueblos del planeta. Ahí estaremos defendiendo la dignidad y la verdad.
Más allá de todo esto, creo que hay razones para que seamos optimistas—“irrenunciablemente optimistas”, diría un poeta—, porque más allá de las amenazas, de las bombas, de las guerras, de las agresiones, de la guerra preventiva, de la destrucción de pueblos enteros, uno puede apreciar que se está levantando una nueva era. Como canta Silvio Rodríguez, “la era está pariendo un corazón”. Se levantan corrientes alternativas, pensamientos alternativos, movimientos alternativos, juventudes con pensamiento distinto. Se demostró ya en apenas una década que era totalmente falsa la tesis del fin de la historia, totalmente falsa la tesis de la instauración del imperio americano, de la Pax americana, de la instauración del modelo capitalista neoliberal que lo que genera es miseria y pobreza. Es totalmente falsa la tesis, se vino abajo.
Ahora hay que definir el futuro del mundo. Hay un amanecer en el planeta y se ve por todas partes, por América Latina, por Asia, por África, por Europa, por Oceanía. Quiero resaltar esa visión de optimismo para que fortalezcamos nuestra conciencia y nuestra voluntad de batalla por salvar al mundo y construir un mundo nuevo, un mundo mejor.
Venezuela se suma a esa lucha, y por eso somos amenazados. Ya los Estados Unidos planificaron, financiaron e impulsaron un golpe de Estado en Venezuela. Y los Estados Unidos siguen apoyando movimientos golpistas en Venezuela contra Venezuela, siguen apoyando el terrorismo. Ya la Presidenta Michelle Bachelet recordaba hace unos minutos el horrible asesinato del ex Canciller chileno Orlando Letelier. Yo sólo agregaría lo siguiente: los culpables están libres. Y los culpables de aquel hecho, donde murió también una ciudadana estadounidense, son norteamericanos, de la CIA, terroristas de la CIA.
Pero, además, hay que recordar en este Salón que dentro de pocos días también se cumplirán 30 años de aquel hecho terrorista horripilante de la voladura del avión cubano donde murieron 73 inocentes, un avión de Cubana de Aviación. Y, ¿dónde está el más grande terrorista de este continente quien asumió la voladura del avión cubano como autor intelectual? Estuvo preso en Venezuela unos años. Se fugó allá por complicidad de funcionarios de la CIA y del Gobierno venezolano de entonces. Está aquí viviendo en los Estados Unidos, protegido por este Gobierno y fue convicto y confeso. El Gobierno de los Estados Unidos tiene un doble rasero y protege el terrorismo. Estas reflexiones son para decir que Venezuela está comprometida en la lucha contra el terrorismo, contra la violencia, y se une a todos los pueblos que luchamos por la paz y por un mundo de iguales.
He hablado del avión cubano. Luis Posada Carriles se llama el terrorista. Está protegido aquí, como protegidos están aquí grandes corruptos que se fugaron de Venezuela. Un grupo de terroristas que allá pusieron bombas contra embajadas de varios países y que allá asesinaron gente. Durante el golpe de Estado secuestraron a este humilde servidor y lo iban a fusilar. Sólo que Dios metió su mano. Y también un grupo de buenos soldados y un pueblo que se fue a las calles. De milagro, pues, estoy aquí. Están aquí protegidos por el Gobierno de los Estados Unidos los líderes de aquel golpe de Estado y de aquellos actos terroristas. Yo acuso al Gobierno de los Estados Unidos de proteger al terrorismo y de tener un discurso totalmente cínico.
Hablamos de Cuba. Venimos de La Habana. Venimos felices de La Habana. Estuvimos allí varios días, y allí se puede ver el nacimiento de una nueva era. La Cumbre del Grupo de los 15—la Cumbre del Movimiento de los No Alineados—adoptó una resolución histórica, su documento final. No se asusten, no lo voy a leer todo. Aquí hay un conjunto de resoluciones tomadas en discusión abierta y con transparencia. Más de 50 Jefes de Estado asistieron. La Habana fue capital del Sur durante una semana.
Hemos relanzado el Movimiento de los No Alineados y, si algo puedo pedir yo aquí a todos ustedes, compañeros y hermanos y hermanas, es que le pongamos mucha voluntad para fortalecer el Grupo de los No Alineados, importantísimo para el nacimiento de la nueva era, para evitar la hegemonía y el imperialismo. Y, además, ustedes saben que hemos designado a Fidel Castro Presidente del Grupo de los No Alineados para los próximos tres años. Estamos seguros que el compañero Presidente Fidel Castro va a llevar la batuta con mucha eficiencia. Los que querían que Fidel se muriera, frustrados quedaron y frustrados quedarán, porque Fidel ya está uniformado de nuevo de verde oliva y ahora no sólo es el Presidente de Cuba sino también el Presidente de los No Alineados. Allí nació un movimiento muy fuerte: el del Sur. Nosotros somos hombres y mujeres del Sur.
Nosotros somos portadores, con estos documentos, con estas ideas, con estas críticas, con estas reflexiones,—ya cierro mi carpeta y el libro me lo llevo; no olviden que se los recomiendo mucho, con mucha humildad—tratamos de aportar ideas para la salvación de este planeta, para salvarlo de la amenaza imperialista, y para que, ojalá pronto, en este siglo, no muy tarde, ojalá podamos verlo nosotros y vivirlo mejor nuestros hijos y nuestros nietos, un mundo de paz, bajo los principios fundamentales de las Naciones Unidas, pero relanzadas y reubicadas. Creo que a las Naciones Unidas tenemos que ubicarlas en otro país, en alguna ciudad del Sur. Así lo hemos propuesto desde Venezuela. Ustedes saben que mi médico personal se tuvo que quedar encerrado en el avión. El jefe de mi seguridad se tuvo que quedar encerrado en el avión. No les permitieron venir a las Naciones Unidas. Otro abuso y atropello que pedimos desde Venezuela quede registrado como atropello personal del diablo. ¡Huele a azufre, pero Dios está con nosotros! Un buen abrazo y que Dios nos bendiga a todos.
Fuente: de las NU A/61/PV.12