Evangelio de Tomás
[editar] EL EVANGELIO DE SANTO TOMÁS
Estos son los dichos secretos que ha proclamado Jesús el viviente, y que anotó Dídimo Judas Tomás:
1. Y Tomás ha dicho: Quien encuentra la interpretación de estos
dichos, no saboreará la muerte.
2. Jesús ha dicho: Que quien busca no deje de buscar hasta que
encuentre, y cuando encuentre se turbará, y cuando haya sido turbado
se maravillará y reinará sobre la totalidad y hallará el reposo.
3. Jesús ha dicho: Si aquellos que os guían os dijeran, "¡Ved, el
Reino está en el Cielo!", entonces las aves del Cielo os precederían. Si
os dijeran, "¡Está en el mar!", entonces los peces del mar os
precederían. Más bien, el Reino de Dios está adentro de vosotros y
está fuera de vosotros. Quienes llegan a conocerse a sí mismos lo
hallarán y cuando lleguéis a conoceros a vosotros mismos, sabréis que
sois los Hijos del Padre viviente. Pero si no os conocéis a vosotros
mismos, sois empobrecidos y sois la pobreza.
4. Jesús ha dicho: La persona mayor en días no vacilará en
preguntar a un infante de siete días con respecto al lugar de la vida y
vivirá. Pues muchos que son primeros serán los últimos y los últimos
primeros. Y se convertirán en una sola unidad.
5. Jesús ha dicho: Conoce lo que está enfrente de tu rostro y lo que
se esconde de ti se te revelará. Pues no hay nada escondido que no
será revelado, y nada enterrado que no será levantado.
6. Sus discípulos le preguntan, le dicen: ¿Cómo quieres que
ayunemos, y cómo oraremos? ¿Y cómo daremos limosna, y cuál dieta
mantendremos?
Jesús ha dicho: No mintáis, y no practiquéis lo que odiáis porque
todo se revela delante del rostro del Cielo. Pues no hay nada
escondido que no será revelado, y no hay nada oculto que quedará sin
ser descubierto.
7. Jesús ha dicho: Bendito sea el león que el humano come y el león
se convertirá en humano. Y maldito sea el humano a quien el león
come y el humano se convertirá en león.
8. Y él ha dicho: El Reino se asemeja a un pescador sabio que echó
su red al mar. La sacó del mar llena de peces. Entre ellos descubrió un
pez grande y bueno. Aquel pescador sabio volvió a arrojar todos los
peces al mar, escogió sin vacilar el pez grande. Quien tiene oídos para
oír, ¡que oiga!
9. Jesús ha dicho: He aquí que el sembrador salió y tomó un puñado
de semillas, esparció. Algunas en verdad cayeron en el camino y
vinieron los pájaros, las recogieron. Otras cayeron sobre la roca-madre
y no arraigaron abajo en el suelo y no retoñaron espigas hacia el Cielo.
Y otras cayeron entre las espinas, las cuales ahogaron las semillas y el
gusano se las comió. Y otras cayeron en la tierra buena y produjeron
cosecha buena hacia el Cielo, rindió sesenta por medida y ciento
veinte por medida.
10. Jesús ha dicho: He arrojado fuego sobre el mundo y he aquí que
lo estoy vigilando hasta que arda en llamas.
11. Jesús ha dicho: Este Cielo pasará y pasará el que está más
arriba. Y los muertos no están vivos y los vivos no morirán. En los días
cuando comíais los muertos, los transformasteis a la vida. Cuando
entréis en la luz, ¿que haréis? En el día cuando estabais juntos, os
separasteis, mas cuando os hayáis separado, ¿que haréis?
12. Los discípulos dicen a Jesús: Sabemos que te separarás de
nosotros. ¿Quién será Rabí sobre nosotros?
Jesús les ha dicho: En el lugar donde habéis venido, iréis a Jacob el
Justo, para el bien de quien llegan a ser el Cielo y la tierra.
13. Jesús ha dicho a sus discípulos: Comparadme con alguien y
decidme a quién me asemejo.
Simón Pedro le dice: Te asemejas a un ángel justo.
Mateo le dice: Te asemejas a un filósofo del corazón.
Tomás le dice: Maestro, mi boca es totalmente incapaz de decir a
quien te asemejas.
Jesús dice: No soy tu maestro, ya que has bebido, te has
embriagado del manantial burbujeante que he repartido al medirlo. Y le
lleva consigo, se retira, le dice tres palabras: áhyh ashr áhyh (Soy
Quien Soy).
Ya, cuando viene Tomás a sus camaradas, le preguntan: ¿Qué te
dijo Jesús?
Tomás les dice: Si os dijera siquiera una de las palabras que me dijo,
cogeríais piedras para lapidarme y fuego saldría de las piedras para
quemaros.
14. Jesús les ha dicho: Si ayunáis, causaréis transgresión a vosotros
mismos. Y si oráis, seréis condenados. Y si dais limosna, haréis daño a
vuestros espíritus. Y cuando entréis en cualquier país para vagar por
las regiones, si os reciben comed lo que os ponen frente a vosotros y
curad a los enfermos entre ellos. Pues lo que entra en vuestra boca no
os profanará, sino lo que sale de vuestra boca eso es lo que os
profanará.
15. Jesús ha dicho: Cuando veáis a quien no nació de mujer,
tendeos sobre vuestros rostros y adoradlo, él es vuestro Padre.
16. Jesús ha dicho: Quizás la gente piense que he venido para
lanzar paz sobre la tierra, y no saben que he venido para lanzar
conflictos sobre la tierra, a fuego, espada y guerra. Pues habrá cinco
en una casa, estarán tres contra dos y dos contra tres, el padre contra
el hijo y el hijo contra el padre. Y estarán de pie como solitarios.
17. Jesús ha dicho: Yo os daré lo que ningún ojo ha visto y ningún
oído ha escuchado y ninguna mano ha tocado y que no ha surgido en
la mente humana.
18. Los discípulos dicen a Jesús: Dinos como será nuestro fin.
Jesús ha dicho: ¿Así habéis descubierto el origen, que ahora
preguntáis referente al fin? Pues en el lugar donde está el origen, allí
estará el fin. Bendito sea quien estará de pie en el origen y conocerá el
fin y no saboreará la muerte.
19. Jesús ha dicho: Bendito sea quien existía antes de que entrara
en el ser. Si os hacéis mis discípulos y atendéis mis dichos, estas
piedras os servirán. Pues tenéis cinco árboles en el paraíso, los cuales
no se mueven en el verano ni caen sus hojas en el invierno quien los
conoce no saboreará la muerte.
20. Los discípulos dicen a Jesús: Dinos a qué se asemeja El Reino
de los Cielos.
El les ha dicho: Se asemeja a una semilla de mostaza, la más
pequeña de todas las semillas, no obstante, cuando cae en la tierra
fértil, produce una planta grande y se hace albergue para los pájaros
del Cielo.
21. Mariam ha dicho a Jesús: ¿A quiénes se asemejan tus
discípulos?
El ha dicho: Se asemejan a niños que residen en un campo que no
es suyo. Cuando vengan los dueños del campo, dirán: ¡Devolvednos
nuestro campo! Se quitan su ropa frente a ellos para cedérselo y para
devolverles su campo. Por eso yo digo, si el dueño de la casa se
entera de que viene el ladrón, estará sobre aviso antes de que llegue y
no le permitirá penetrar en la casa de su dominio para quitarle sus
pertenencias. En cuanto a vosotros, cuidaos del sistema, ceñid
vuestros lomos con gran fortaleza para que no encuentren los
bandidos una manera de alcanzaros, pues hallarán la ventaja que
anticipasteis. ¡Que haya entre vosotros una persona con comprensión!
…cuando maduró la cosecha, vino rápido con su hoz en la mano, la
recogió. Quien tiene oídos para oír, ¡que oiga!
22. Jesús ve a infantes que están mamando. Dice a sus discípulos:
Estos infantes que maman se asemejan a los que entran en el Reino.
Le dicen: ¿Así al convertirnos en infantes entraremos en el Reino?
Jesús les ha dicho: Cuando hagáis de los dos uno, y hagáis el
interior como el exterior y el exterior como el interior y lo de arriba como
lo de abajo, y cuando establezcáis el varón con la hembra como una
sola unidad de tal modo que el hombre no sea masculino ni la mujer
femenina, cuando establezcáis un ojo en el lugar de un ojo y una mano
en el lugar de una mano y un pie en el lugar de un pie y una imagen en
el lugar de una imagen, entonces entraréis en el Reino.
23. Jesús ha dicho: Yo os escogeré, uno entre mil y dos entre diez
mil y estarán de pie como una sola unidad.
24. Sus discípulos dicen: Explícanos tu lugar, porque es necesario
que lo busquemos.
El les ha dicho: Quien tiene oídos, ¡que oiga! Dentro de una persona
de luz hay luz, y él ilumina el mundo entero. Cuando no brilla, hay
oscuridad.
25. Jesús ha dicho: Ama a tu hermano como a tu alma, protégele
como a la pupila de tu ojo.
26. Jesús ha dicho: Ves la mota que está en el ojo de tu hermano,
mas no ves la viga que está en tu propio ojo. Cuando saques la viga de
tu propio ojo, entonces verás claramente para quitar la mota del ojo de
tu hermano.
27. Jesús ha dicho: A menos que ayunéis del sistema, no
encontraréis el Reino de Dios. A menos que guardéis la semana entera
como sábado, no veréis al Padre.
28. Jesús ha dicho: Me puse de pie en medio del mundo y encarnado
me aparecía a ellos. Los encontré a todos ebrios, no encontré a
ninguno sediento. Y mi alma se apenaba por los hijos de los hombres,
porque están ciegos en sus corazones y no ven que vacíos han
entrado en el mundo y vacíos están destinados a salir del mundo de
nuevo. Mas ahora están ebrios, cuando hayan sacudido su vino,
entonces repensarán.
29. Jesús ha dicho: Si la carne ha llegado a ser por causa espiritual,
es una maravilla, mas si espíritu por causa corporal, sería una
maravilla maravillosa. No obstante me maravillo en esto que esta gran
riqueza ha morado en esta pobreza.
30. Jesús ha dicho: Donde hay tres dioses, carecen de Dios. Donde
hay solo uno, digo que yo estoy con él. Levantad la piedra y allí me
encontraréis, partid la madera y allí estoy.
31. Jesús ha dicho: Ningún oráculo se acepta en su propia aldea,
ningún médico cura a aquellos que le conocen.
32. Jesús ha dicho: Una ciudad que se construye encima de una
montaña alta y fortificada, no puede caer ni quedar escondida.
33. Jesús ha dicho: Lo que escucharás en tu oído, proclámalo desde
tus techos a otros oídos. Pues nadie enciende una lámpara para
ponerla debajo de un cesto ni la pone en un lugar escondido, sino que
se coloca sobre el candelero para que todos los que entran y salen
vean su resplandor.
34. Jesús ha dicho: Si un ciego guía a un ciego, caen juntos en un
hoyo.
35. Jesús ha dicho: Nadie puede entrar en la casa del poderoso para
conquistarla con fuerza, a menos que le ate sus manos, entonces
saqueará su casa.
36. Jesús ha dicho: No estéis ansiosos en la mañana sobre la noche
ni en la noche sobre la mañana, ni por vuestro alimento que comeréis
ni por vuestra ropa que llevaréis. Sois bien superiores a las flores de
viento, que ni peinan lana ni hilan. Al tener una vestidura, ¿que os
falta? ¿O quién puede aumentar vuestra estatura? El mismo os dará
vuestra vestidura.
37. Sus discípulos dicen: ¿Cuándo te nos revelarás y cuándo te
percibiremos?
Jesús dice: Cuando os quitéis vuestros vestidos sin avergonzaos y
toméis vuestra ropa y la pongáis bajo vuestros pies para pisar sobre
ella, como hacen los niños, entonces miraréis al Hijo del Viviente y no
temeréis.
38. Jesús ha dicho: Muchas veces habéis anhelado oír estos dichos
que os proclamo, y no tenéis otro de quien oírlos. Habrá días en que
me buscaréis, pero no me encontraréis.
39. Jesús ha dicho: Los clérigos y los teólogos han recibido las llaves
del conocimiento, pero las han escondido. No entraron ellos, ni
permitían entrar a los que sí deseaban. En cuanto a vosotros, haceos
astutos como serpientes y puros como palomas.
40. Jesús ha dicho: Ha sido plantada una enredadera sin el Padre, y
puesto que no es vigorosa será desarraigada y destruida.
41. Jesús ha dicho: Quien tiene en su mano, a él se dará más. Y
quien no tiene, se le quitará aún lo poco que tiene.
42. Jesús ha dicho: Haceos transeúntes.
43. Sus discípulos le dicen: ¿quién eres?, por cuanto nos dices estas
cosas.
Jesús les dice: De lo que os digo no conocéis quien soy, sino os
habéis hecho como los judíos, pues aman el árbol mas odian su fruto, y
aman el fruto mas odian el árbol.
44. Jesús ha dicho: Quien maldice al Padre, se le perdonará. Y quien
maldice al Hijo, se le perdonará. Pero quien maldice a la Espíritu Santa,
no se le perdonará, ni en la tierra ni en el Cielo.
45. Jesús ha dicho: No se cosechan uvas de los espinos ni se
recogen higos de las zarzas, pues no dan fruto. Una persona buena
saca lo bueno de su tesoro. Una persona perversa saca la maldad de
su tesoro malo que está en su corazón y habla opresivamente, pues de
la abundancia del corazón saca la maldad.
46. Jesús ha dicho: Desde Adán hasta Juan Bautista, entre los
nacidos de mujeres no hay ninguno más exaltado que Juan Bautista,
tanto que sus ojos no se romperán. No obstante, he dicho que
quienquiera entre vosotros que se convierta como niño, conocerá el
Reino y será más exaltado que Juan.
47. Jesús ha dicho: Una persona no puede montar dos caballos ni
tensar dos arcos, y un esclavo no puede servir a dos amos, de otra
manera honrará a uno y ofenderá al otro. Nadie bebe vino añejo e
inmediatamente quiere beber vino nuevo. Y no se pone vino nuevo en
odres viejos, para que no se revienten. Y no se pone vino añejo en
odres nuevos, para que no se vuelva ácido. No se cose remiendo viejo
en ropa nueva, porque vendría un rasgón.
48. Jesús ha dicho: Si dos hacen la paz entre sí dentro de esta
misma casa, dirán a la montaña, "¡Muévete!" y se moverá.
49. Jesús ha dicho: Benditos sean los solitarios y escogidos porque
encontraréis el Reino. Habéis procedido de él, y a él volveréis.
50. Jesús ha dicho: Si os dicen "¿De donde venís?", decidles "Hemos
venido de la luz, el lugar donde la luz se ha originado por sí misma, él
se puso de pie y se reveló en las imágenes de ellos." Si os dicen
"¿Quiénes sois?", decid "Somos los Hijos de El y somos los escogidos
del Padre viviente." Si os preguntan "¿Cuál es el signo en vosotros de
vuestro Padre?", decidles "Es movimiento con reposo."
51. Sus discípulos le dicen: ¿Cuándo sucederá el reposo de los
muertos, y cuándo vendrá el mundo nuevo?
El les dice: Lo que buscáis ya ha llegado, pero no lo conocéis.
52. Sus discípulos le dicen: Veinticuatro profetas proclamaron en
Israel, y todos hablaban dentro de ti. El les dice: Habéis ignorado al
viviente que está enfrente de vuestro rostro y habéis hablado de los
muertos.
53. Sus discípulos le dicen: ¿Es provechosa la circuncisión, o no?
El les ha dicho: Si fuera provechosa, su padre los engendraría
circuncidados de su madre. Sino que la verdadera circuncisión
espiritual se ha hecho totalmente provechosa.
54. Jesús ha dicho: Benditos sean los pobres, pues vuestro es el
Reino de los Cielos.
55. Jesús ha dicho: Quien no odia a su padre y a su madre, no podrá
hacerse mi discípulo. Y quien no odia a sus hermanos y a sus
hermanas y no levanta su cruz a mi manera, no se hará digno de mí.
56. Jesús ha dicho: Quien ha conocido el sistema, ha encontrado un
cadáver y quien ha encontrado un cadáver, de él no es digno el
sistema.
57. Jesús ha dicho: El Reino del Padre se asemeja a una persona
que tiene semilla buena. Su enemigo vino de noche, sembró una
maleza entre la semilla buena. El hombre no les permitió arrancar la
maleza, sino les dice: Para que no salgáis diciendo, "Vamos a arrancar
la maleza", y arranquéis el trigo con ella. Pues en el día de la cosecha
aparecerá la maleza, la arrancan y la queman.
58. Jesús ha dicho: Bendita sea la persona que ha sufrido porque ha
encontrado la vida.
59. Jesús ha dicho: Mirad al viviente mientras viváis, para que no
muráis y tratéis de mirarlo sin poder ver.
60. Ven a un samaritano llevando un cordero, entrando en Judea.
Jesús les dice: ¿Por qué lleva consigo el cordero?
Le dicen: Para matarlo y comerlo.
El les dice: Mientras está vivo no lo comerá, sino solamente después
que lo mate y se haya convertido en cadáver.
Dicen: De otra manera no podrá hacerlo.
El les dice: Vosotros mismos, buscad un lugar para vosotros en el
reposo, para que no os convirtáis en cadáveres y seáis comidos.
61a. Jesús ha dicho: Dos descansarán en una cama, el uno morirá,
el otro vivirá.
61b. Salomé dice: ¿Quién eres tú, hombre? Como mandado por
alguien, te tendiste en mi cama y comiste de mi mesa.
Jesús le ha dicho: Soy quien viene de la igualdad. A mí se me han
dado de las cosas de mi Padre.
Salomé dice: Soy tu discípula.
Jesús le dice: Por eso yo digo que cuando alguien iguale se llenará
de luz, pero cuando divida se llenará de oscuridad.
62. Jesús ha dicho: Yo comunico mis misterios a quienes son dignos
de mis misterios. No dejes que tu mano izquierda sepa lo que hace tu
derecha.
63. Jesús ha dicho: Había una persona rica que tenía mucho dinero,
y dijo: Voy a utilizar mi dinero para sembrar y cosechar y resembrar,
para llenar mis graneros con fruto para que nada me falte. Así pensaba
en su corazón y aquella misma noche murió. Quien tiene oídos, ¡que
oiga!
64a. Jesús ha dicho: Una persona tenía huéspedes. Y cuando había
preparado el banquete, envió a su esclavo para convidar a los
huéspedes.
Fue al primero, le dice: Te convida mi amo.
Respondió: Tengo unos negocios con unos mercaderes, vienen a mí
por la tarde, iré para colocar mis órdenes con ellos, ruego ser
excusado del banquete.
Fue a otro, le dice: Mi amo te ha convidado.
Le respondió: He comprado una casa y me exigen por un día, no
tendré tiempo libre.
Vino a otro, le dice: Mi amo te convida.
Le respondió: Mi compañero va a casarse y tengo que preparar un
festín, no podré venir, ruego ser excusado del banquete.
Fue a otro, le dice: Mi amo te convida.
Le respondió: He comprado una villa, voy a cobrar el alquiler, no
podré venir, ruego ser excusado.
Vino el esclavo, dijo a su amo: Los que usted ha convidado al
banquete se han excusado a sí mismos.
Dijo el amo a su esclavo: Sal a los caminos, trae a quienesquiera que
encuentres, para que cenen.
64b. Y él ha dicho: Comerciantes y mercaderes no entrarán en los
lugares de mi Padre.
65. El ha dicho: Una persona bondadosa tenía una viña. La arrendó
a inquilinos para que la cultivaran y recibiría su fruto. Mandó a su
esclavo para que los inquilinos le dieran el fruto de la viña. Agarraron a
su esclavo, lo golpearon, un poco más y lo habrían matado. El esclavo
fue, se lo dijo a su amo. Contestó su amo, "Quizás no le reconocían."
Mandó a otro esclavo, los inquilinos lo golpearon también. Entonces el
amo mandó a su hijo. Dijo, "Tal vez respetarán a mi hijo." Ya que
aquellos inquilinos sabían que era el heredero de la viña, lo agarraron,
lo mataron. Quien tiene oídos, ¡que oiga!
66. Jesús ha dicho: Mostradme la piedra que han rechazado los
constructores es la piedra angular.
67. Jesús ha dicho: Quien conoce todo pero carece de conocerse a
sí mismo, carece de todo.
68. Jesús ha dicho: Benditos seais cuando sois odiados y
perseguidos y no encontráis sitio allá donde habéis sido perseguidos.
69a. Jesús ha dicho: Benditos sean los que han sido perseguidos en
su corazón, estos son los que han conocido al Padre en verdad.
69b. Jesús ha dicho: Benditos sean los hambrientos, pues el
estómago de quien desea se llenará.
70. Jesús ha dicho: Cuando saquéis lo que hay dentro de vosotros,
esto que tenéis os salvará. Si no tenéis eso dentro de vosotros, esto
que no tenéis dentro de vosotros os matará.
71. Jesús ha dicho: Yo destruiré esta casa y nadie será capaz de
reconstruirla.
72. Alguien le dice: Diles a mis hermanos que repartan conmigo las
posesiones de mi padre.
El le dice: Oh hombre, ¿quién me hizo repartidor?
Se volvió a sus discípulos, les dice: No soy repartidor, ¿soy?
73. Jesús ha dicho: La cosecha en verdad es abundante, pero los
obreros son pocos. Pues implorad al Amo que mande obreros a la
cosecha.
74. El ha dicho: Amo, ¡hay muchos alrededor del embalse, pero
ninguno dentro del embalse!
75. Jesús ha dicho: Hay muchos que están de pie a la puerta, pero
los solitarios son los que entrarán en la alcoba nupcial.
76. Jesús ha dicho: El Reino del Padre se asemeja a un mercader
poseedor de una fortuna, quien encontró una perla. Aquel mercader
era listo, vendió la fortuna, compró para sí mismo la perla única.
Vosotros mismos, buscad el tesoro de su rostro, que no perece, que
perdura, el lugar donde ni la polilla se acerca para devorar ni el gusano
destruye.
77. Jesús ha dicho: Soy la luz quien está sobre todos, Soy el todo.
Todo salió de mí, y todo vuelve a mí. Partid la madera, allí estoy.
Levantad la piedra y allí me encontraréis.
78. Jesús ha dicho: ¿Qué salisteis a ver en lo silvestre, una caña
sacudida por el viento y a una persona vestida con ropa felpada? He
aquí, vuestros gobernantes y vuestros dignatarios son los que se
visten en ropa felpada, y ellos no podrán conocer la verdad.
79. Una mujer de la multitud le dice: ¡Bendita sea la matriz que te
parió, y benditos los senos que te amamantaron!
El le dice: Benditos sean quienes han oído la significación del Padre
y la han cumplido en verdad. Pues habrá días cuando diréis: ¡Bendita
sea la matriz que no ha engendrado, y benditos los senos que no han
amamantado!
80. Jesús ha dicho: Quien ha conocido el sistema, ha encontrado el
cuerpo y quien ha encontrado el cuerpo, de él no es digno el sistema.
81. Jesús ha dicho: Quien se enriquece, que reine. Y quien tiene
poder, que renuncie.
82. Jesús ha dicho: Quien está cerca de mí está cerca del fuego, y
quien está lejos de mí está lejos del Reino.
83. Jesús ha dicho: Las imágenes se manifiestan a la humanidad y la
luz que está dentro de ellas se esconde. El se revelará a sí mismo en la
imagen de la luz del Padre, pues su imagen se esconde por su luz.
84. Jesús ha dicho: Cuando véis vuestro reflejo, os alegráis. Pues
cuando percibáis vuestras imágenes que entran en la existencia frente
a vosotros, las cuales ni mueren ni disfrazan ¿hasta qué punto
dependerán de vosotros?
85. Jesús ha dicho: Adán entró en la existencia por un gran poder y
por medio de una gran riqueza, pero sin embargo no se hizo digno de
vosotros. Pues si hubiera sido digno, no habría saboreado la muerte.
86. Jesús ha dicho: Las zorras tienen sus guaridas y los pájaros
tienen sus nidos, pero el hijo de la humanidad no tiene ningún lugar
para poner su cabeza y descansar.
87. Jesús ha dicho: Maldito sea el cuerpo que depende de otro
cuerpo, y maldita sea el alma que depende de estar juntos aquellos.
88. Jesús ha dicho: Los ángeles y los oráculos vendrán a vosotros y
os regalarán lo vuestro. Y vosotros mismos, dadles lo que tenéis en
vuestras manos y decid entre vosotros: ¿En qué día vendrán para
recibir lo suyo?
89. Jesús ha dicho: ¿Por qué laváis el exterior del cáliz? ¿No notáis
que quien crea el interior, también es quien crea el exterior?
90. Jesús ha dicho: Venid a mí, pues mi yugo es natural y mi dominio
es manso y encontraréis reposo para vosotros mismos.
91. Le dicen: Dinos quien eres tú, para que podamos confiar en ti.
El les dice: Escudriñáis la faz del Cielo y de la tierra mas no habéis
conocido a quien está frente a vuestro rostro, y no sabéis preguntarle
en este momento.
92. Jesús ha dicho: Buscad y encontraréis. Mas esas cosas que me
preguntabais en aquellos días, no os las dije entonces. Ahora quiero
comunicarlas, pero no preguntáis de ellas.
93. Jesús ha dicho: No deis lo sagrado a los perros, para que no lo echen en el montón de estiércol. No arrojéis las perlas a los cerdos, para que no lo hagan...
94. Jesús ha dicho: Quien busca encontrará, y a quien toca se le abrirá.
95. Jesús ha dicho: Si tenéis monedas de cobre, no las prestéis a
interés, sino dadlas a ellos de quienes no recibiréis reembolso.
96. Jesús ha dicho: El Reino del Padre se asemeja a una mujer que
ha tomado un poco de levadura y la ha escondido en la masa, produjo
panes grandes de ella. Quien tiene oídos, ¡que oiga!
97. Jesús ha dicho: El Reino del Padre se asemeja a una mujer que
llevaba una jarra llena de grano. Mientras estaba andando por un
camino lejano, se rompió la asa de la jarra, derramó el grano detrás de
ella en el camino. No lo sabía, no había notado ningún accidente.
Cuando llegó a su casa, puso la jarra en el suelo, la descubrió vacía.
98. Jesús ha dicho: El Reino del Padre se asemeja a una persona
que deseaba asesinar a un hombre prominente. Desenvainó su
espada en su casa, la clavó en la pared para averiguar si su mano
prevalecería. Luego asesinó al hombre prominente.
99. Le dicen sus discípulos: Tus hermanos y tu madre están de pie
afuera.
El les dice: Quienes están aquí, que cumplen los deseos de mi
Padre, estos son mis hermanos y mi Madre. Ellos son los que entrarán
en el Reino de mi Padre.
100. Le muestran a Jesús una moneda de oro y le dicen: Los
agentes de César nos exigen tributos.
El les dice: Dad a César lo de César, dad a Dios lo de Dios, y dadme
a mí lo mío.
101. Jesús ha dicho: Quien no odia a su padre y a su madre a mi
manera, no podrá hacerse discípulo mío. Y quien no ama a su Padre y
a su Madre a mi manera, no podrá hacerse discípulo mío. Pues mi
madre me parió, mas mi Madre verdadera me dio la vida.
102. Jesús ha dicho: ¡Ay de los clérigos! pues se asemejan a un
perro dormido en el pesebre de los bueyes. Ya que ni come ni deja que
coman los bueyes.
103. Jesús ha dicho: Bendita sea la persona que sabe por cuál parte
invaden los bandidos, porque se levantará y recogerá sus
pertenencias y ceñirá sus lomos antes de que entren.
104. Le dicen: ¡Ven, oremos y ayunemos hoy!
Jesús ha dicho: ¿Pues cuál es la transgresión que he cometido yo, y
en qué he sido vencido? Pero cuando salga el novio de la alcoba
nupcial, ¡entonces que ayunen y oren!
105. Jesús ha dicho: Quien reconoce a padre y madre, será llamado
hijo de ramera.
106. Jesús ha dicho: Cuando hagáis de los dos uno, os convertiréis
en hijos de la humanidad y cuando digáis a la montaña, "¡Muévete!", se
moverá.
107. Jesús ha dicho: El Reino se asemeja a un pastor que tiene 100
ovejas. Se extravió una de ellas, que era la más grande. El dejó las 99,
buscó a la una hasta que la encontró. Tras haberse cansado, dijo a
esa oveja, "¡Te quiero más que a las 99!"
108. Jesús ha dicho: Quien bebe de mi boca, se hará semejante a
mí. Yo mismo me convertiré en él, y los secretos se le revelarán.
109. Jesús ha dicho: El Reino se asemeja a una persona que tiene
un tesoro escondido en su campo sin saberlo. Y después de morir, lo
legó a su hijo. El hijo no lo sabía, aceptó aquel campo, lo vendió. Y vino
quien lo compró, aró, descubrió el tesoro. Empezó a prestar dinero a
interés a quienes quería.
110. Jesús ha dicho: Quien ha encontrado el sistema y se ha
enriquecido, que renuncie al sistema.
111. Jesús ha dicho: El Cielo y la tierra se enrollarán en vuestra
presencia.
Y quien vive de adentro del viviente, no verá la muerte ni el miedo
pues Jesús dice: Quien se encuentra a sí mismo, de él no es digno el
sistema.
112. Jesús ha dicho: ¡Ay de la carne que depende del alma, ay del
alma que depende de la carne!
113. Sus discípulos le dicen: ¿Cuándo vendrá el Reino?
Jesús dice: No vendrá por expectativa. No dirán, "¡Mirad aquí!" o
"¡Mirad allá!". Sino que el Reino del Padre se extiende sobre la tierra y
los humanos no lo ven.
114. Simón Pedro les dice: Que Mariam salga de entre nosotros,
pues las hembras no son dignas de la vida.
Jesús dice: He aquí que le inspiraré a ella para que se convierta en
varón, para que ella misma se haga una espíritu viviente semejante a
vosotros varones. Pues cada hembra que se convierte en varón,
entrará en el Reino de los Cielos.
EL EVANGELIO DE SANTO TOMÁS
(Redacción griega)
Preámbulo
I 1.Yo, Tomás Israelita, vengo a anunciaros a todos vosotros, mis hermanos entre los gentiles, para que los conozcáis, los actos de la infancia y los prodigios de Nuestro Señor Jesucristo, cumplidos por él después de su nacimiento en nuestro país. 2.Y he aquí cuál fue su comienzo.
Gorriones hechos con barro
II 1.El niño Jesús, de cinco años de edad, jugaba en el vado de un arroyo, y traía las aguas corrientes a posar, y las tornaba puras en seguida, y con una simple palabra las mandaba. 2. Y, amasando barro, formó doce gorriones, e hizo esto un día de sábado. Y había allí otros muchos niños, que jugaban con él. 3. Y un judío, que había notado lo que hacía Jesús, fue acto seguido, a comunicárselo a su padre José, diciéndole: He aquí que tu hijo está cerca del arroyo, y, habiendo cogido barro, ha compuesto con él doce gorriones, y ha profanado el sábado. 4. Y José se dirigió al lugar que estaba Jesús, lo vio, y le gritó: ¿Por qué haces, en día de sábado, lo que no está permitido hacer? Pero Jesús, dando una palmada, y dirigiéndose a los gorriones, exclamó: Volad. Y los pájaros abrieron sus alas, y volaron, piando con estruendo. 5.Y los judíos quedaron atónitos ante este espectáculo, y fueron a contar a sus jefes lo que habían visto hacer a Jesús.
Muerte del hijo de Anás
III 1.Y el hijo de Anás el escriba se encontraba allí, y, con una rama de sauce, dispersaba las aguas que Jesús había reunido. 2. Y Jesús, viendo lo que ocurría, se encolerizó, y le dijo: Insensato, injusto e impío, ¿qué mal te han hecho estas fosas y estas aguas? He aquí que ahora te secarás como un árbol, y no tendrás ni raíz, ni hojas, ni fruto. 3. E inmediatamente aquel niño se secó por entero. Y Jesús se fue de allí, y volvió a la casa de José. Pero los padres del muchacho muerto lo tomaron en sus brazos, llorando su juventud, y lo llevaron a José, a quien reprocharon tener un hijo que hacía tales cosas.
Castigo infligido por Jesús a un niño
IV 1.Otra vez, Jesús atravesaba la aldea, y un niño que corría, chocó en su espalda. Y Jesús, irritado, exclamó: No continuarás tu camino. Y, acto seguido, el niño cayó muerto. Y algunas personas, que habían visto lo ocurrido, se preguntaron: ¿De dónde procede este niño, que cada una de sus palabras se realiza tan pronto? 2. Y los padres del niño muerto fueron a encontrar a José, y se le quejaron, diciendo: Con semejante hijo no puedes habitar con nosotros en la aldea, donde debes enseñarle a bendecir, y no a maldecir, porque mata a nuestros hijos.
José reprende a Jesús
V 1.Y José tomó a su hijo aparte, y lo reprendió, diciendo: ¿Por qué obras así? Estas gentes sufren, y nos odian, y nos persiguen. Y Jesús respondió: Sé que las palabras que pronuncias no son tuyas. Sin embargo, me callaré a causa de ti. Pero ellos sufrirán su castigo. Y, sin demora, los que lo acusaban, quedaron ciegos. 2. Y los que vieron esto, vacilantes y atónitos, decían de Jesús que toda palabra que pronunciaba, buena o mala, se cumplía, y producía un milagro. Y, cuando hubieron visto que Jesús hacía cosas semejantes, José se levantó, lo agarró por la oreja, y se la estiró con fuerza. 3. Pero el niño se enfadó, y le dijo: Bien fácil te es buscar sin encontrar, y acabas de obrar como un insensato. ¿Ignoras que te pertenezco? No me hagas daño.
Exposición del alfabeto
VI 1. Y un maestro de escuela, llamado Zaqueo, que se encontraba allí, oyó a Jesús hablar así a su padre, y lo sorprendió mucho que un niño se expresase de aquella manera. 2. Y, algunos días después, se acercó a José, y le dijo: Tienes un hijo dotado de buen sentido e inteligencia. Confíalo a mi cuidado, para que aprenda las letras, y, con las letras, le enseñaré toda ciencia. Y también le enseñaré a saludar a los mayores, a honrarlos como antepasados, a respetarlos como padres, y a amar a los de su edad. 3. Y le escribió todas las letras del alfabeto desde Alpha hasta Omega muy puntualmente y con toda claridad. Mas Jesús, mirando a Zaqueo, le dijo: Tú, que no conoces la naturaleza del Alpha, ¿cómo quieres enseñar a los demás la Beta? Hipócrita, enseña primero el Alpha, si sabes, y después te creeremos respecto a la Beta. Luego se puso a discutir con el maestro de escuela sobre las primeras letras, y Zaqueo no pudo contestarle. 4. Y, en presencia de muchas personas, el niño dijo a Zaqueo: Observa, maestro, la disposición de la primera letra, y nota cómo hay líneas y un rasgo mediano que atraviesa las líneas que tú ves comunes y reunidas, y cómo la parte superior avanza y las reúne de nuevo, triples y homogéneas, principales y subordinadas, de igual medida. Tales son las líneas del Alpha.
Perplejidad de Zaqueo
VII 1. Y, cuando Zaqueo, el maestro de escuela, oyó al niño exponer las alegorías tan numerosas y tan grandes de la primera letra, quedó perplejo ante tal respuesta y ante tal enseñanza, y dijo a los asistentes: ¡Desventurado de mí, a qué extremo me veo reducido! Me he cubierto de vergüenza, al traer a mi escuela a este muchacho. 2. Así, pues, hermano José, te ruego que lo lleves contigo, porque no puedo soportar la severidad de su mirada, ni penetrar el sentido de su palabra en modo alguno. Este niño no ha nacido en la tierra, es capaz de domar el fuego mismo, y quizá ha sido engendrado antes de la creación del mundo. ¿Qué vientre lo ha llevado? ¿Qué pecho lo ha nutrido? Lo ignoro. ¡Ay, amigo mío, tu hijo me pone fuera de mí, y no puedo seguir su pensamiento! Me he equivocado en absoluto. Yo quería tener en él un discípulo, y me he encontrado con que tengo en él un maestro. 3. Me doy cuenta de mi oprobio, amigos míos, porque yo, que soy un viejo, he sido vencido por un niño. Y no me queda sino abandonarme al desaliento o a la muerte, a causa de este niño, ya que no puedo, en este momento, mirarlo cara a cara. ¿Qué responderé, cuando digan todos que he sido derrotado por un pequeñuelo? ¿Y qué podré explicar acerca de lo que él me ha dicho de las líneas de la primera raya? No lo sé, amigos míos, por cuanto no conozco, ni el comienzo, ni el fin, de este niño. 4. Así, pues, hermano José, te ruego que lo lleves contigo a tu casa. Es algo muy grande, sin duda: un dios, un ángel o algo parecido.
Conclusión de la historia de Zaqueo
VIII 1. Y, mientras los judíos daban consejos a Zaqueo, el niño rompió a reír, y dijo: Ahora que tu aventura produce sus frutos, y que los ciegos de corazón ven, he aquí que yo vengo de lo alto para maldecirlos, y para llamarlos a lo alto, como me lo ordenó el que me ha enviado a causa de vosotros. 2. Y, cuando el niño hubo acabado de hablar, pronto todos los que habían caído antes bajo su maldición, quedaron curados. Y nadie, desde entonces, se atrevió a provocar nunca su cólera, por miedo a que los maldijese, y los hiriese de enfermedad.
Niño caído de una terraza
IX 1. Algunos días después, Jesús jugaba en una terraza, sobre lo alto de una casa, y uno de los niños que jugaba con él, cayó de la terraza, y murió. Y, Viendo esto, los demás niños huyeron, y Jesús quedó solo. 2. Y, habiendo llegado los padres del niño muerto, acusaron a Jesús de haberlo hecho caer. (Jesús les dijo: Yo no hice tal.) Y lanzaron invectivas contra él. 3. Mas Jesús se tiró de la terraza abajo, se detuvo cerca del cuerpo del niño caído, y gritó a gran voz, diciendo: Zenón (porque tal era su nombre), levántate, y dime: ¿Soy yo quien te hizo caer? Y, habiéndose levantado inmediatamente, el niño repuso: No, Señor, tú no me has hecho caer, sino que me has resucitado. Y los espectadores del lance quedaron conmovidos de asombro. Y los padres del niño glorificaron a Dios por el milagro cumplido, y adoraron a Jesús.
Resurrección de un joven
X 1.Pasados otros cuantos días, un joven cortaba leña en las proximidades del pueblo. Y he aquí que su hacha le hendió la planta del pie, y murió, por haber perdido toda su sangre. 2. Y, como ello produjera una aglomeración y un tumulto de gentes, el niño Jesús corrió también allí, y, haciéndose sitio, atravesó la multitud, y tomó el pie herido del joven, que en seguida quedó curado. Y dijo al joven: Levántate, sigue cortando leña, y acuérdate de mí. Y la multitud, al ver lo que había pasado, adoró al niño, diciendo: Verdaderamente, el espíritu de Dios reside en ti.
Jesús en la fuente
XI 1.Y, cuando tenía seis años, su madre le dio un cántaro, y lo envió a tomar agua, para llevarla a casa. Pero, habiendo tropezado el niño con la multitud, el cántaro se rompió. 2. Entonces Jesús, extendiendo la túnica que lo cubría, la llenó de agua, y la llevó a su madre. Y su madre, reconociendo milagro tal, lo abrazó, y guardó en su corazón los misterios que veía cumplidos.
Milagro del grano de trigo
XII 1.Otra vez, en la época de la siembra, el niño salió con su padre para sembrar trigo en su campo, y, mientras su padre sembraba, el niño Jesús sembró también un grano de trigo. 2. Y, una vez lo hubo recolectado y molido, obtuvo cien medidas y, llamando a la granja a todos los pobres de la aldea, les distribuyó el trigo, y José se quedó con lo que aún restaba. Y Jesús tenía ocho años cuando hizo este milagro.
Milagro de las dos piezas de un lecho
XIII 1. Y su padre era carpintero, y hacía en aquel tiempo carretas y yugos. Y un hombre rico le encargó que le hiciese un lecho. Mas, habiendo cortado una de las piezas más pequeña que la otra, no sabía qué partido tomar. Entonces el niño Jesús dijo a su padre José: Pon las dos piezas en el suelo, e iguálalas por tu lado. 2. Y José procedió como el niño le había indicado. Y Jesús se puso al otro lado, tiró de la pieza más corta, y la tomó igual a la otra. Y su padre José, viendo tal, quedó admirado, y abrazó a Jesús, diciendo: Felicitarme puedo de que Dios me haya dado este niño.
Relaciones con un segundo maestro
XIV 1.Viendo José que el niño crecía en edad y en inteligencia, y no queriendo que permaneciese iletrado, lo llevó a un segundo maestro. Y este maestro dijo a José: Le enseñaré primero las letras griegas, y luego las hebraicas. Porque el maestro conocía la inteligencia del niño. Sin embargo, después de haber escrito el alfabeto, se ocupó largamente de él, y Jesús no le respondió, hasta que le advirtió: 2. Si eres verdaderamente un maestro, y conoces bien el alfabeto, dime primero el valor de Alpha y yo te diré luego el de Beta. Pero el maestro, irritado, le pegó en la cabeza. Y el niño, en su dolor, lo maldijo, y aquél cayó exánime, con la faz contra tierra. 3. Y el niño volvió a casa de José, que quedó muy afligido, y recomendó a su madre: No le dejes pasar la puerta, porque cuantos lo encolerizan, quedan heridos de muerte.
Jesús confunde a un tercer maestro
XV 1.Y, algún tiempo después, otro maestro que era pariente y amigo de José, le dijo: Tráeme al niño a la escuela, que quizá podré por la dulzura enseñarle las letras. Y José le contestó: Si tienes valor, hermano, llévalo contigo. Y lo llevó con temor y repugnancia, y el niño iba con placer. 2. Y, entrando decididamente en la escuela, encontró un libro sobre un pupitre, y, tomándolo, no leía los caracteres que en él se encontraban, sino que, abriendo la boca, hablaba conforme a la inspiración del Espíritu Santo. Y enseñó la Ley a los presentes. Y, juntándose una gran multitud, lo rodeaba, lo escuchaba, y se admiraba de la belleza de sus descripciones, de lo justo de sus discursos, y de que un niño como él se expresase de tal manera. 3. Al oír esto, José, espantado, fue a la escuela, temiendo por la salud del profesor. Y el maestro dijo a José: Sabe, hermano, que yo he tomado al niño por discípulo, pero está lleno de sabiduría y de gracia. Condúcelo, yo te lo ruego, a tu domicilio. 4. Y, cuando el niño hubo oído estas palabras, sonrió. y le dijo: Puesto que has hablado bien, y has dado un buen testimonio, sea por tu causa curado quien fue herido. Y en seguida el otro maestro fue curado. Y José volvió con el niño a su casa.
Jacobo, curado de una mordedura de víbora
XVI 1.Y José envió a su hijo Jacobo a cortar madera, el niño Jesús lo seguía. Y, mientras Jacobo trabajaba, una víbora le mordió en la mano. 2. Y, como sufría y parecía herido de muerte, Jesús se aproximó, y le sopló en la mordedura, y en seguida cesó el dolor, y murió el reptil, y, al instante, Jacobo quedó sano y salvo.
Resurrección de un niño
XVII 1.Más tarde, murió un niño en la vecindad, y su madre lloraba mucho. Y Jesús oyó el clamor de su gran pena y se apresuró a acudir. Y, hallando al niño muerto, le tocó el pecho, y dijo: Yo te mando, niño, que no mueras, sino que vivas, y que te quedes con tu madre. Y en seguida el niño abrió los ojos, y sonrió. Y Jesús dijo a la mujer: Tómalo, y dale leche, y acuérdate de mí. 2. Y, viendo esto, la gente se llenó de admiración, y decía: En verdad, este niño es un Dios o un ángel de Dios, porque toda palabra suya se convierte en un hecho. Y Jesús se fue a jugar con los demás niños.
Resurrección de un hombre
XVIII 1. Algún tiempo más tarde, habiéndose producido en una casa que se construía un gran tumulto, Jesús se levantó, y acudió al lugar. Y, viendo a un hombre que yacía sin vida, le tomó la mano y dijo: Levántate, hombre, y continúa laborando en tu obra, pues yo te lo ordeno. Y el hombre se levantó, y lo adoró. 2. Viendo lo cual, quedó la gente admirada, y decía: Este niño viene del cielo, porque ha salvado almas de la muerte, y las salvará durante toda su vida.
Jesús en medio de los doctores
XIX 1.Cuando tuvo la edad de doce años, sus padres, siguiendo la costumbre, fueron a Jerusalén por las fiestas de Pascua con otros compañeros de viaje, y, después de las fiestas, regresaron a su morada. Y, mientras ellos volvían, el niño Jesús quedó en Jerusalén, y sus padres pensaron que estaba entre sus compañeros de viaje. 2. Mas, tras una jornada de camino, buscaron entre sus deudos, y, no hallándolo, se afligieron, y tomaron a la ciudad para buscarlo. Y, tres días después, lo hallaron en el templo, sentado entre los doctores, escuchándolos e interrogándolos. Y todos estaban atentos y sorprendidos de que un niño redujese al silencio a los ancianos del templo y a los doctores del pueblo, explicando los puntos principales de la Ley y las parábolas de los profetas. 3. Y su madre María, aproximándose, le dijo: ¿Por qué nos has hecho esto, hijo mío? He aquí que estábamos afligidos, y que te buscábamos. Pero Jesús les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabéis que es preciso que yo atienda a las cosas que afectan a mi Padre? 4. Y los escribas y los fariseos dijeron a María: ¿Tú eres madre de este niño? Ella respondió: Lo soy. Y ellos dijeron: Feliz eres entre las mujeres, porque Dios ha bendecido el fruto de tus entrañas. Nunca hemos visto ni oído tanta gloria, tanta virtud, tanta sabiduría. 5. Y Jesús, levantándose, siguió a su madre, y estaba sometido a su familia. Y su madre guardaba estas cosas en su corazón. Y Jesús crecía en sabiduría, en edad y en gracia. Gloria a él por los siglos de los siglos. Amén.
Fuente: Evangelios Apócrifos, por Edmundo González Blanco
HISTORIA DE LA INFANCIA DE JESUS SEGÚN SANTO TOMÁS
(Redacción latina)
De cómo Maria y José huyeron con Jesús a Egipto
I 1.Cuando Herodes hizo buscar a Jesús, para matarlo, el ángel dijo a José: 2. Toma a María y a su hijo, y huye a Egipto, lejos de los que quieren matar al niño. 3. Y Jesús tenía dos años cuando entró en Egipto. 4. Y ocurrió que, como cruzasen un sembrado, recogió espigas, y las puso al fuego, y las asó, y las comió. 5. Y, llegados a Egipto, fueron admitidos en la casa de una viuda. 6. Y pasaron un año allí. 7. Y Jesús cumplió los tres años. Y, viendo jugar a los niños, comenzó a tomar parte en sus diversiones. 8. Y, encontrando un pez seco, lo puso en un plato, y le ordenó que palpitase. 9. Y el pez comenzó a palpitar. 10. Y Jesús le dijo: Quítate la sal que has tomado, y ve al agua. 11. Y fue así. Mas los vecinos, viendo lo que había hecho, llevaron la noticia a la casa de la viuda en que vivía María, la madre de Jesús. 12. Y aquella mujer, al saber lo ocurrido, los arrojó de su casa.
Jesús y los doce pajarillos
II 1.Y Jesús, paseando con su madre María por la plaza de la población, vio a un maestro que enseñaba a sus discípulos. 2.Y he aquí que doce pajarillos descendieron sobre donde estaban los discípulos con el maestro. 3. Y Jesús, al observar esto, se paró, y se puso a reír. 4. Y, viéndolo reír, el maestro se encolerizó. 5. Y dijo a sus discípulos: Id y traédmelo. 6. Y cuando se lo llevaron, el maestro lo agarró de una oreja. 7. Y le preguntó: ¿Qué has visto que te haya hecho reír? 8. Y Jesús le contestó: Maestro, he aquí mi mano llena de trigo. 9. Yo lo he mostrado a esos pájaros, y he esparcido este grano, y ellos se han apresurado a venir por él. 10. Y Jesús estuvo allí hasta que los pájaros se repartieron el trigo. 11. Mas el maestro lo echó de la ciudad, con su madre.
Jesús vuelve de Egipto a Judea
III 1.Y he aquí que el ángel del Señor se apareció a María. 2. Y le dijo: Toma el niño, y vuelve a la tierra de los judíos. 3. Porque los que querían su vida, han muerto. 4. Y María se levantó y se llevó a Jesús. 5. Y fueron a la ciudad de Nazareth, donde estaba la hacienda de su padre. 6. Y cuando José salió de Egipto, después de la muerte de Herodes, condujo a Jesús al desierto, hasta que los que querían la vida del niño no turbasen a Jerusalén. 7. Y dio gracias al Altísimo, porque le había dado la inteligencia. 8. Y porque había hallado gracia ante el Señor Dios. Amén.
Cosas que hizo Jesús en la villa de Nazareth
IV 1.Glorioso es para Tomás Israelita, apóstol del Señor, contar las obras de Jesús, cuando estaba en Nazareth, de regreso de Egipto. 2. Oíd atentamente, hermanos queridos, lo que hizo el Señor Jesús en la ciudad de Nazareth. 3. Jesús tenía cinco años, cuando una gran lluvia cayó sobre la tierra. 4. Y el Señor Jesús andaba bajo la lluvia. 5. Y era espantosa, mas él la reunió en una cisterna y le ordenó ser clara. Y ella lo fue. 6. Y, tomando el barro de aquel pozo, lo modeló, y le dio forma de doce pajaritos. 7. Y Jesús hacía estas cosas un día de sábado, en medio de los hijos de los judíos. 8. Y los hijos de los judíos fueron a José, padre de Jesús, y le dijeron: 9. He aquí que tu hijo jugaba con nosotros. 10. Y ha tomado barro, y ha modelado doce pájaros, y ha violado el sábado. 11.Y José vino al niño Jesús, y le dijo: ¿Por qué has hecho lo que no está permitido hacer en día de sábado? 12. Mas Jesús, abriendo las manos, dijo a los pájaros: Levantaos y volad. 13. Porque nadie ha de daros muerte. 14. Y poniéndose a volar, alababan con sus gritos a Dios Todopoderoso. 15. Y, al ver esto, los judíos, maravilláronse, y empezaron a divulgar los milagros de Jesús. 16. Y un fariseo, que estaba con el niño, tomó un ramo de oliva, y destruyó la fuente que había hecho Jesús. 17. Y, cuando Jesús lo vio, se enojó, y dijo: Sodomita impío e ignorante, ¿qué te habían hecho estas fuentes, que son obra mía? 18. Quedarás como un árbol seco, sin raíces, sin hojas ni frutos. 19. Y el fariseo se secó, y cayó a tierra, y murió. 20. Y sus padres llevaron su cuerpo, y se enojaron con José. 21. Y le decían: He aquí la obra de tu hijo. Enséñale a orar, y no a maldecir.
Los nazarenos se irritan contra José por las cosas que obra Jesús
V 1.Y, unos días después, yendo Jesús con José por la ciudad, un niño corrió ante ellos, y, tropezando intencionadamente con Jesús, lo lastimó mucho en un costado. 2. Mas Jesús le dijo: No acabarás el camino que has comenzado a recorrer. 3. Y el niño cayó a tierra, y murió. 4. Y los que vieron tal milagro, exclamaron: ¿De dónde es este niño? 5. Y dijeron a José: No conviene que semejante niño esté entre nosotros. Aléjalo de aquí. 6. Mas si es preciso que tú estés entre nosotros, enséñale a orar, y no a maldecir, porque nuestros hijos han perdido la razón. 7. Y José llamó a Jesús y le dijo: ¿Por qué maldices? 8. He aquí que los habitantes de esta ciudad nos odian. 9. Mas Jesús dijo: Yo sé que a ti, y no a mí, afectan esos discursos. 10. Y me callaré por ti, mas que ellos vean lo que hacen, según su discreción. 11. Y todos los que hablaban contra Jesús, quedaron ciegos. 12. Y se fueron diciendo: Todas las palabras que salen de su boca tienen una potencia fatal. 13. Y viendo José lo que había hecho Jesús, se enfureció, y le agarró de una oreja. 14. Y Jesús se enojó, y dijo a José: Bástete mirarme, mas no me toques. 15. Tú no sabes quién soy. Y si lo supieras, no me contrariarías. Porque, aunque estoy aquí contigo, he sido creado antes que tú.
De cómo fue tratado Jesús por un maestro de escuela
VI 1. Y un hombre llamado Zaqueo escuchaba lo que Jesús decía a José. 2. Y lleno de admiración por Jesús, dijo: Nunca he visto un niño que hablase así. 3. Y se acercó a José y le dijo: Tienes un hijo muy inteligente. Envíamelo, para que le enseñe las letras. 4. Y luego que las sepa, yo lo instruiré con esmero, para que no permanezca en la ignorancia. 5. Y José contestó: Nadie puede enseñarle, sino Dios. ¿Crees que este niño es como los demás? 6. Y oyendo Jesús lo que Zaqueo hablaba a José, le dijo: Maestro, todas las palabras que salen de mi boca son verdaderas. 7. Y yo he sido el Señor antes que todos los hombres, y la gloria de los siglos me ha sido dada. Mas nada se os ha dado a vosotros. 8. Porque yo soy antes que los siglos, y sé cuál será el número de los años de tu vida, y que serás desterrado. 9. Y tú debes comprender lo que ha dicho mi padre, porque cuantas palabras salen de mi boca son verdaderas. 10. Y oyendo los judíos lo que decía Jesús, se maravillaban. 11. Y decían: Estamos escuchando de este niño discursos que no hemos oído nunca, y que no oiremos jamás de nadie. 12. Ni aun de los príncipes de los sacerdotes, ni de los doctores de la Ley, ni de los fariseos. 13. Y Jesús les contestó: ¿De qué os maravilláis? 14. Miráis como increíble lo que os he dicho, y he aquí que os he dicho la verdad. 15. Porque yo sé cuándo habéis nacido vosotros y vuestros padres, y os puedo decir cómo fue hecho el mundo, y conozco a quien me ha enviado a vosotros. 16. Y los judíos estaban tan asombrados que no acertaban a responder. 17. Y el niño, recogiéndose en sí mismo, se gozó, y dijo: Os he hablado en parábola, porque sé que sois débiles e ignorantes. 18. Y el maestro dijo a José: Tráemelo, para que le enseñe las letras. 19. Y José llevó a Jesús a la casa del maestro, donde había otros niños instruyéndose. 20. Y el maestro, hablándole con dulzura, se puso a enseñarle las letras. 21. Mas él escribió el primer versículo, que va desde A a T, y se puso a instruirlo. 22. Y el maestro pegó al niño en la cabeza, y el niño le dijo: Conviene que yo te instruya a ti, y no tú a mi. 23. Porque yo conozco las letras que quieres enseñarme, y sé que nada puede salir de ti, más que palabras, y no sabiduría. 24. Y comenzando el versículo, recitó desde A hasta F muy rápidamente. Y mirando al maestro dijo: Tú no sabes explicar lo que es A ni lo que es B. ¿Cómo quieres enseñar las otras letras? 25. Hipócrita, dime qué es A, y te diré que es B. Y queriendo aquel doctor explicar la A, no pudo dar ninguna respuesta. 26. Y Jesús dijo a Zaqueo. Escucha, doctor, y comprende la primera letra. 27. Nota que tiene dos trazos que se unen, se separan y engruesan, y que son el símbolo de la permanencia, de la dispersión y de la variedad. 28. Y viendo Zaqueo explicar así la primera letra, se asombró de que un niño tuviera ciencia tan profunda, y exclamó: ¡Malhaya yo! 29. Porque he traído sobre mí una gran vergüenza por causa de este niño, y estoy lleno de estupefacción. 30. Y dijo a José: Yo te ruego, hermano, que te lo lleves, pues no puedo mirarlo a la cara, ni escuchar sus discursos asombrosos. 31. Porque este niño puede dominar el fuego y encadenar la mar, por haber nacido antes que los siglos. 32. Y yo no sé qué vientre lo ha engendrado niqué pecho lo ha nutrido. 33. He aquí que quedo abatido en espíritu, porque seré objeto de irrisión. Yo lo creía discípulo, y resulta ser maestro. 34. Y no puedo sobrellevar mi oprobio porque soy viejo, y, sin embargo, nada hallo que responderle. 35. Y quiero caer enfermo, y dejar este mundo, o, a lo menos, abandonar esta ciudad, donde todos han visto mi afrenta de ser confundido por un niño. 36. ¿Qué podré ya decir a los otros? ¿Qué discursos haré, si él me ha vencido ya en la primera letra? 37. Estoy estupefacto, ¡oh amigos!, y no hallo ni el principio ni el fin de la contestación que habría de darle. 38. Y ahora, hermano José, llévate al niño a casa, porque es un maestro, y un Señor, o un ángel. 39. Y volviéndose Jesús a los judíos que estaban con Zaqueo, les dijo: Que los que no creían, crean, y que los que no comprendían, comprendan, y que los sordos oigan y que los muertos resuciten. 40. Y cuando hubo callado el niño Jesús, todos los que habían sido heridos por su palabra, curaron.
Jesús resucita a un niño
VII 1.Subiendo un día Jesús con unos niños a la azotea de una casa, se puso a jugar con ellos. 2. Y uno cayó al patio y murió. Y todos los niños huyeron, mas Jesús se quedó. 3. Y, habiendo llegado los padres del niño muerto, decían a Jesús: Tú eres quien lo has tirado. Y lo amenazaban. 4. Y Jesús, saliendo de la casa. se puso en pie ante el niño muerto, y le dijo en voz alta: Simón, Simón, levántate y di si yo te he hecho caer. 5. Y el niño se levantó, y dijo: No, Señor. Y viendo sus padres el gran milagro que había hecho Jesús, lo adoraron y glorificaron a Dios.
Jesús cura el pie de un niño
VIII 1.Y un niño partía madera, y se hirió un pie. 2. Y, sobreviniendo allí mucha gente, Jesús se acercó también al niño, y le tocó el pie, y curó. 3. Y díjole Jesús: Levántate, y parte tu leña, y acuérdate de mi. 4. Y la gente, al ver este milagro, adoró a Jesús, diciendo: Verdaderamente, creemos que es Dios.
Jesús lleva el agua en su ropa
IX 1. Y tenía Jesús seis años. Y su madre lo envió a buscar agua. 2. Y como llegase Jesús a la fuente, había mucha multitud, y se rompió su cántaro. 3. Y en la ropa que vestía, recogió agua y la llevó a María, su madre. 4. Y viendo ella el milagro que había hecho Jesús, lo abrazó, y dijo: Señor, óyeme, y salva a mi hijo.
Jesús siembra trigo
X 1. Y, al advenir la sementera, José fue a sembrar, y Jesús iba con él. 2. Y cuando empezó a sembrar José, Jesús tomó un puñado de trigo, y lo esparció por el suelo. 3. Y llegado el tiempo de la siega, José fue a recolectar. 4. Y Jesús recogió las espigas del trigo que había sembrado, e hizo cien haces de buen grano, y lo repartió a los pobres, a las viudas y a los huérfanos.
Jesús iguala dos maderos desiguales
XI 1.Y Jesús cumplió la edad de ocho años. 2. Y José era carpintero, y hacía carretas y yugos para los bueyes. 3. Y un rico dijo a José: Maestro, hazme un lecho grande y hermoso. 4. Y José estaba afligido, porque uno de los maderos que iba a emplear era más corto que el otro. 5. Mas le dijo Jesús: No te aflijas. Toma el madero de un lado, yo lo tomaré del otro, y tiremos. 6. Y, haciéndolo así, el madero adquirió la longitud precisa. Y Jesús dijo a José: Trabaja. He ahí el madero que necesitabas. 7. Y, al ver José lo que había hecho Jesús, lo abrazó, diciendo: Bendito sea Dios, que me ha dado tal hijo.
Jesús es llevado a otro maestro para aprender las letras
XII 1.Y viendo José el poder de Jesús, y que crecía, pensó enviarlo a un maestro que le enseñase las letras, y lo llevó a un doctor. 2. Y este doctor dijo a José: ¿Qué letras quieres que aprenda tu hijo? 3. Y José le contestó: Enséñale primero las letras extranjeras y luego las hebreas. Porque estaba informado de que aquel doctor era muy sabio. 4. Y cuando el doctor escribió el primer versículo, que es A y B, se lo explicó a Jesús varias horas. 5. Mas Jesús callaba y nada respondía. 6. Y dijo luego al doctor: Si eres verdaderamente un maestro, y sabes las letras, dime la potencia de la letra A, y yo te diré la potencia de la letra B. 7. Mas el maestro, colérico, le pegó en la cabeza. Y Jesús, irritado, lo maldijo, y el maestro cayó al suelo, y murió. 8. Y Jesús volvió a su casa, mas José prohibió a María que lo dejase pasar el umbral.
Jesús es llevado por tercera vez a un maestro
XIII 1.Mas, transcurridos pocos días, vino un doctor, amigo de José. 2. Y dijo: Llévame el niño, y yo le enseñaré las letra tratándolo con mucha dulzura. 3. Y José contestó: Si puedes conseguirlo, instrúyelo. 4. Y recibiendo el doctor a Jesús, lo llevó con alegría. 5. Y llegado Jesús a la morada del doctor, encontró un libro en un rincón, y tomándolo, lo abrió. 6. Mas no leía lo que estaba escrito en él, sino que abría la boca y hablaba por inspiración del Espíritu Santo, y enseñaba la Ley. 7. Y todos los asistentes lo escuchaban atentos, y el maestro lo oía con placer, y le pidió que enseñase con más extensión. 8. Y mucha gente se reunió para escuchar los discursos que salían de su boca. 9.Mas José, sabiendo esto, se espantó. Y el maestro le dijo: Hermano, yo he recibido a tu hijo para instruiro. 10. Empero, he aquí que él está lleno de sabiduría. Llévalo a tu casa con gozo, porque la sabiduría que tiene es un don del Señor. 11. Y oyendo Jesús hablar así al maestro, se regocijó y dijo: Tú ahora, maestro, has dicho la verdad. 12. Y por ti, el que es muerto, debe resucitar. Y José lo llevó a casa.
Jesús cura a Jacobo de la mordedura de una vibora
XIV 1. José envió a Jacobo a recoger paja, y Jesús iba con él. 2. Y mientras Jacobo recogía la paja, una víbora lo mordió, y cayó al suelo como muerto. 3. Y viendo esto Jesús, sopló sobre la herida, y Jacoboquedó curado, y la víbora murió.
Jesús resucita a otro niño
XV 1.Y habiendo muerto el hijo de un vecino, su madre se entregó a un gran dolor 2. Y sabiéndolo Jesús, llegóse al cadáver del niño, y se inclinó sobre él, y sopló sobre su pecho. 3. Y le dijo: Niño, yo te ordeno no morir, sino vivir. 4. Y el niño resucitó. Y Jesús dijo a la madre: Toma a tu hijo, y dale de mamar, y acuérdate de mí. 5. Y viendo este milagro, decía la gente: En verdad, este niño es del cielo. 6. Porque ha librado varias vidas de la muerte, y cura a todos los que esperan en él. 7. Y los escribas y los fariseos se llegaron a María, y le preguntaron: ¿Eres tú la madre de este niño? Y ella dijo: En verdad que lo soy. 8. Y ellos le dijeron: Dichosa eres tú entre todas las mujeres. 9. Porque Dios ha bendecido el fruto de tu vientre, pues que te ha dado un hijo tan glorioso y dotado de una sabiduría como nunca hemos visto ni oído. 10. Y Jesús se levantó, y seguía a su madre. Y María conservaba en su corazón todos los milagros que había hecho entre el pueblo, curando a muchos que habían enfermado. 11. Y Jesús crecía en talla y en sapiencia, y todos los que lo veían, glorificaban a Dios, el Padre Todopoderoso, que bendito sea por los siglos de los siglos. Amén.