La compra del asno

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Fábulas literarias
La compra del asno

de Tomás de Iriarte



FÁBULA XXXVI [editar]

     Ayer por mi calle
 pasaba un borrico,
 el más adornado
 que en mi vida he visto.
 Albarda y cabestro
 eran nuevecitos,
 con flecos de seda
 rojos y amarillos.
 Borlas y penacho
 llevaba el pollino,
 lazos, cascabeles
 y otros atavíos;
 y hechos a tijera,
 con arte prolijo,
 en pescuezo y anca
 dibujos muy lindos.
 Parece que el dueño,
 que es, según me han dicho,
 un chalán gitano
 de los más ladinos,
 vendió aquella alhaja
 a un hombre sencillo;
 y añaden que al pobre
 le costó un sentido.
 Volviendo a su casa,
 mostró a sus vecinos
 la famosa compra,
 y uno de ellos dijo:
 Veamos, compadre,
 si este animalito
 tiene tan buen cuerpo
 como buen vestido.
 Empezó a quitarle
 todos los aliños,
 y bajo la albarda,
 al primer registro,
 le hallaron el lomo
 asaz malferido,
 con seis mataduras
 y tres lobanillos,
 amén de dos grietas
 y un tumor antiguo
 que bajo la cincha
 estaba escondido.
 Burro (dijo el hombre),
 más que el burro mismo,
 soy yo, que me pago
 de adornos postizos.
 

     A fe que este lance
 no echaré en olvido,
 pues viene de molde
 a un amigo mío,
 el cual, a buen precio,
 ha comprado un libro
 bien encuadernado,
 que no vale un pito.