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- VILLANCICO
Montesina era la garça
y de muy alto bolar:
no hay quien la pueda tomar.
Mi cuidoso pensamiento
ha seguido su guarida,
mas cuanto más es seguida
tiene más defendimiento.
De seguirla soy contento
por de su vista gozar:
no hay quien la pueda tomar.
Otros muchos la han seguido
pensando poder tomalla,
y quien más cerca se halla
tiene más puesto en olvido.
Harto paga lo servido
en sólo querer mirar:
no hay quien la pueda tomar.
Nunca vi tanta lindeza
ni ave de tal criança,
mas a quien tiene esperança
muéstrale mucha esquiveza.
Puede bien con su belleza
todo el mundo cativar:
no hay quien la pueda tomar.
Tiene tan gran hermosura
y es tan noble y virtuosa
que en presencia nadie osa
descubrirle su tristura.
Es de dichosa ventura
el que sirve en tal lugar:
no hay quien la pueda tomar.
El que más sigue su buelo
le parece muy más bella;
por sólo gozar de vella
el trabajo le es consuelo.
Su mirar pone recelo
porque calle el dessear:
no hay quien la pueda tomar.
Si la sigo por halago
no me cree mi desseo;
si por mal perdidos veo
los servicios que le hago
quiérole pedir en pago
me dexe suyo llamar.
No hay quien la pueda tomar.
Y pues de tan alta suerte
le hizo Dios en estremo,
de ningún peligro temo
si es contenta con mi muerte.
Puede con su fuerça fuerte
ligeramente matar:
no hay quien la pueda tomar.
No quiero sino fatiga;
soy contento ser penado
pues que quiere mi cuidado
que sin descanso la siga,
y que pene y no lo diga,
pues es vitoria penar.
No hay quien la pueda tomar.
Fin
Assí que por muy dichoso
me siento por la servir,
aunque sienta mi bivir
trabajo muy trabajoso.
Quiero vida sin reposo
por huir de la enojar.
No hay quien la pueda tomar.
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