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DE DIÓGENES LAERCIO.
se extingue con el tiempo. Dicen asimismo que «de la simple vista u oído no nacen deleites, pues oímos sin pena a los que imitan ayes y lamentos, pero con disgusto a los que realmente se lamentan». Al estado medio entre el deleite y el dolor llamaban «privación del deleite» e «indolencia». «Que los deleites del cuerpo son muy superiores a los del ánimo, y muy inferiores las aflicciones del cuerpo a las del ánimo, por cuya causa son castigados en él los delincuentes». Dicen que «se acomoda más a nuestra naturaleza el deleite que el dolor, y por esto tenemos más cuidado del uno que del otro[1]. Y así, aunque el deleite se ha de elegir por sí mismo, no obstante huimos de algunas cosas que lo producen por ser molestas; de manera que tienen por muy difícil aquel complejo de deleites que constituyen la vida feliz».
- ↑ Merico Casaubono, conociendo lo frívolo y vulgar de esta sentencia, desea corregir el texto, mudando la voz ήδεσθχι deleitarse, en άχθεσθαι, entristecerse, sacando esta sentencia: «Que los cirenaicos tenían más cuidado del cuerpo que del ánimo, por ser mayores los dolores y deleites del primero que los del segundo.»