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MEMORIAS DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA
só, no obstante, por el interés manifiesto del Rey, que hizo abonar la suma adeudada, continuó los socorros al emigrado, y aun según se dijo, dispuso embarcación con que pasara á Jamaica, rumor que alarmó grandemente al Conde de Molina.
Ocurrió á este tiempo el ajuste de España y Holanda, que no agradó al gobierno inglés, y nombrado nuevo Embajador el Marqués de Fresno, con sistema opuesto al que seguía su antecesor, no perdió ocasión en la Corte de burlarse de los ofrecimientos de Peñalosa, y de persuadir que no merecía otro concepto que el de ignorante inofensivo, que en Madrid y en Indias se había granjeado, sin dejar por ello de estar á la mira y de aprovechar los periodos de escasez en prometer al aludido recursos con que salir del paso. Surtiera por sí solo efecto el proceder del Embajador, ó llegara como concausa el cambio de la política en Europa, el hecho es que cesando la subvención de la Corte, se vio Peñalosa cercado de acreedores y sin esperanza de que la verbosidad le sacara otra vez de la cárcel si entraba en ella, eventualidad que le constreñó á solicitar el apoyo que tan de buen grado le habían de dar.
Ofrece este paso segunda carta suya, tan merecedora como la anterior de exposición. Dice: