Siluetas parlamentarias: 23
sonora y simpática, sirve de vehículo á frases oratorias que, sin ser vulgares, penetran en el auditorio con el poder punzante de la franqueza.
Ha cepillado su audacia de político para machihembrar su erudición de educacionista y de jurisconsulto.
Consideraciones personales me impiden continuar el elogio de sus cualidades, y descalzarlo para exhibir su talón!...
Barra, Federico de la
Conserva política de buena marca intelectual, contemporánea del doctor Irigoyen.
En su butaca parlamentaria parece el último gentilhome de una extinta aristocracia criolla.
Sus periodos oratorios son solemnes de puro breves.
Pero, mal grado sus antecedentes federales, posee un corazón honrado; y si alguna seducción ejerce el poder en su ánimo, compra las voluptuosidades de una que otra veleidad política, al precio de frecuentes rasgos de independencia parlamentaria.
Calderon, Bernardo
Pertenece al conocido gremio de los congresales que desean figurar con frecuencia en el Diario de Sesiones.
[ pág. ]No faltará quien exclame, al desdoblar esa hoja suelta de La Razón:
— ¡Qué buen diputado! Habla en todas las sesiones.
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- No en mucho hablar, Calderón,
- Sobresalió Cicerón.
Calvo, Nicolás A.
«No toquéis á la reina» fué su divisa de uso personal, en sus borrascosos tiempos de ardiente polemista.
Hoy continúa suscrito el mismo lema en su escudo parlamentario; pero este lo emplea para cubrir el ex-Presidente Roca.
Hermoso viejo que, para dedicarse sin preocupaciones á sus concordancias constitucionales, se ha hecho ministerial, ó hilvana sus discursos con el hilo del debate, y con recortes de sus ocurrencias «á la minuta.»
Demaria, Mariano
Le sobra vehemencia y susceptibilidad.
Lo que no es un obstáculo para su acierto en la dilucidación clara y rápida de las cuestiones en cuyo debate interviene.
Por su físico agrio y su acento poco flexible, sirve admirablemente para vanguardia de ofensiva y retaguardia de defensiva, en las campañas de la oposición en el Parlamento.