Página:Historia de la Patagonia, Tierra de Fuego, é Islas Malvinas.djvu/16

De Wikisource, la biblioteca libre.
Saltar a: navegación, buscar
Esta página no ha sido corregida


8 HISTORIA DE LA amor cck»o qu6 esperimenlan por sus mcyeres. No sucede lo misipo con el guanaco en el estado pura- mente salvaje ; no tiene ninguna idea - de la defensa natural , y un solo per- , ro es suficiente para sujetarle , á pe- sar de su alta talla. Guando reuni- dos .efi rebaños son asaltados por kombres á caballo, se desbanaan inmediatamente y huyen atolondra- damente , sin saber á dónde dirigir- se; esto es precisamente lo que faci- lita la caza que les hacen los In- dios : fácilmente los empujan hacia un punto central , y los rodean de tal modo que muy pronto se hacen dueños de ellos. Los guanacos se .arrojan volunta- riamente al agua. En el estrecho de -Magallanes pasan á veces de una is- la a otra. Biron^ en su viaje, los ha visto beber agua salada ; y los oficia- les dd buque inglés ei Éeagle divi- saron una cuadrilla entera quepa- recia estaban bebiendo d líquido contenido en una salina del cabo Blanco. Fuera de esto , no pueden sufrir el agua salada , esponiéndose ' á morir de sed en algunos puntos de la Patagonia. Durante el dia se re- vuelcan con frecuencia en hoyos lle- nos de polvo. Los madios se pelean á veces con encamisamiento. listos animales tienen una costumbre que • parece inesplicable : todos hacen sus necesidades corporales en el mismo paraje, resultando de aquí tales montones de basura y estiércol que al]s;unos tienen hasta ocho pies de diámetro. Frezier observa que esta costumbre es también común al la- ma, y diceauees de grande utilidad para los Inaios , los cuales se sirven •e los escrementos del guanaco pa- ra combustible. Mr. de Orbigny con- firma esta observación, y asegura 3ue todas las especies del jénero , es ecir, los lamas , los alpacas y los vi- cuñas, están dotados de este singular instinto. Los guanacos parece que elijen determinados lugares con preferen- cia á otros para morir. Se ha visto, por eremplo, en las orillas de Santa Cruz el suelo blanqueado de huesos, prin- cipalmente en los sitios de matorra- les y cercanos á los rios. Estos hue- sos no ofrecen señal alguna de haber sido devorados los guanacos por bes» tías feroces. El mismo hecho se ha observado por las máijenes del Blío Gallegos. Ninguna razón se puede atribuir á esta costumbre; sin em- bargo es de notar que cuando un guanaco está herido, se dirije siem- pre hada el curso del agua que tíe* ne mas inmediata. Estos hechos pue- den servir á veces para esplicar la existencia de huesos intactos en una cueva , 6 enterrados bajo bancales de turbiones; enseñándonos tam- bién la causa de hallar frecuente- mente los despojos de varios mamí- feros mas bien aue de otras especies en los terrenos rangosos. (Estos poi- menores sobre el guapaco están es- tractados de la interesante obra de Mr. Darwin.) Además de los cuadrúpedos que hemos citado, se hallan en la Pata- gonia bueyes , caballos y cameros 2ue los colonos europeos han Ueva- o y connaturalizado allí sucesiva- mente. _ Los bueyes producen un comer- cio bastante considerable de carne salada, y se llevan muchos para las inmediaciones del Carmen. Están pastando cerca de4as habitaciones y allí es donde se les mata y se prepa- ra su carne para ser conducida a la población para su venta. El lugar donde se hace esta operación se llama saladero. Mr. de Orbigny ha hecho una descripción quevamos acopiar: « Los animales son conducidos á la inmediación del establo , encerr rando todas las tardes en estos re- diles á los que se destinan para ser muertos al aia siguiente. Desde el amanecer los operarios se distribu- yen el trabajo : los unos montan á caballo con el lazó , entran en el re- dil, amarran á cads^ animal por los cuernos y le obligan á salir ; en tan- to que los otros a fuerza de golpes les nacen encaminar hacia el sitío de la ejecución de frente al cobertizo. Luego que llega allí, el operario que le impelia por detrás, sin apearse del caballo , le troncha de una cuchillada, diestramente dada, los corvejones traseros á fin de que no pueda andar; en seguida otros