Cancionero, A menudo me dice el fiel espejo

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Fragmento CCCLXI
Cancionero

de Francesco Petrarca


A menudo me dice el fiel espejo,
el ánimo cansado y tez mudada,
y la destreza y fuerza derrengada:
«No te escondas de ti, sábete viejo.

Acatar natural es buen consejo,
que combatirlo es vano y sólo enfada».
Yo, entonces, como fuego agua anonada,
un largo y grave sueño rompo y dejo,

y veo bien que vuela nuestra vida,
y no más de una vez arde su llama;
y dentro de mí suena voz sentida

de aquella cuya alma hoy se derrama,
y aquí fue por tan única tenida
que a todas, si no yerro, quitó fama.