Cancionero, Ay, que ardo y hay quien tal cosa no crea

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Fragmento CCIII
Cancionero

de Francesco Petrarca


Ay, que ardo y hay quien tal cosa no crea;
y todos creen, y sólo desconfía
aquella que entre todas yo querría
y no muestra creerlo, aunque lo vea.

Belleza celestial, fe filistea,
¿en mis ojos no veis el alma mía?
Ay, si no fuese así mi estrella impía
favor tendría yo de más ralea.

Este mi arder, que poco estimáis, creo,
y, hecho rima, sentís para vos mengua,
quizás podría inflamar otras mil bellas;

que, dulce fuego, imaginando veo
dos secos ojos y una fría lengua,
tras la muerte, guardar aún las centellas.