Cancionero, Ese adversario en que soléis los ojos

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Fragmento XLV
Cancionero

de Francesco Petrarca


Ese adversario en que soléis los ojos
miraros que el Amor y el cielo honora,
con belleza prestada os enamora
que vuelve a otra mortal viles despojos.

Por su consejo vos por entre abrojos
de mi morada me expulsáis, señora:
¡crüel exilio! aunque creyese ahora
que el verme donde estáis os causa enojos.

Mas, si yo a vos clavado fui y sumiso,
no es bien que en daño mío el cristal deba
haceros tan altiva y tan acerba.

Y así, si hacéis recuerdo de Narciso,
su amor al mismo fin que el vuestro lleva;
si bien, vuelta vos flor, no hay digna hierba.