Cancionero, La aura que el verde lauro y la áurea y fina

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Fragmento CCXLVI
Cancionero

de Francesco Petrarca


La aura que el verde lauro y la áurea y fina
madeja suspirando mueve suave,
con vista tan hermosa y nueva sabe
hacer del cuerpo el alma peregrina.

Cándida rosa que nació entre espina,
no hay otra como tú que el mundo alabe.
¡Gloria de nuestra edad! ¡Oh, Dios, si cabe,
mi fin antes que el suyo dictamina!

De suerte que el gran daño yo no vea
ni el mundo vea quedar, sin sol, oscuro,
ni mis ojos, de quien es su lumbre y tea,

ni mi alma, que no quiere más seguro,
ni mi oído, que, si escucha, no desea
más cosa que su acento dulce y puro.