Cancionero, Mil llanos ya y mil ríos en un día

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Fragmento CLXXVII
Cancionero

de Francesco Petrarca


Mil llanos ya y mil ríos en un día
me mostró Amor por la famosa Ardena,
que al que ama pecho y pie de plumas llena
por que ande del tercer cielo la vía.

Huelgo de haber traído al alma mía
sin arma donde Marte armado pena,
nave sin casi ni timón ni entena,
cargada de cuidado y de porfía.

Al fin de la jornada oscura quedo
recordando mi vuelo, y con la cuita
siento de mi ardimiento nacer miedo.

Mas ya tierra y corriente así exquisita
me acogen nuevamente en ellas quedo,
vuelto al lugar donde mi luz habita.