Cancionero, Oh almo sol, el solo árbol que amo

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Fragmento CLXXXVIII
Cancionero

de Francesco Petrarca


Oh almo sol, el solo árbol que amo
y tú primero amaste, hoy reverdece,
sin otro igual que verde igual ofrece
después que Adán tomó el mal de aquel ramo.

Por que la mires, sol, te ruego y llamo,
y en cambio escapas, sol, y se ensombrece
el campo, pues la luz desaparece,
hurtando el día y lo que más reclamo.

La sombra que ya cae de aquel collado
donde mi fuego antes fue centella,
y antes el laurel menudo tallo,

creciendo mientras hablo, de aquel prado
hurta a mis ojos, ¡ay!, la vista bella
en que en alma junto A ella yo me hallo.