Cancionero, Ojos míos, nuestro sol se ha oscurecido

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Fragmento CCLXXV
Cancionero

de Francesco Petrarca


Ojos míos, nuestro sol se ha oscurecido,
y aun es subido al cielo, y allí esplende;
allí podremos verlo, allí me atiende,
y le trae mi tardar quizás dolido.

Oídos míos, su acento es hoy sentido
en parte doy hay quien mejor lo entiende.
Pies míos, vuestro paso no se extiende
donde la guía que fue vuestra ha ido.

¿Por qué me dais entonces tanta guerra?
Que no fui causa yo que vuestra calma
de oír, y ver, y andar no halléis en tierra;

A Muerte querellaos, o dadle palma
a Aquel que suelta y ata, y abre y cierra;
y deja, tras el llanto, alegre el alma.