La conquista de quince mil leguas: Oríjen de esta obra

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La conquista de quince mil leguas (1878) de Estanislao Zeballos


ORIJEN DE ESTA OBRA




DOCUMENTOS OFICIALES


Buenos Aires, 1º de Setiembre de 1878.


Señor Ministro de Guerra y Marina General Don Julio A. Roca.


 Conocedor V. E. de mi consagración al estudio de la cuestion Fronteras, tuvo á bien invitarme á redactar algunos apuntes sobre los antecedentes de la ocupacion del rio Negro y sobre otros datos históricos y científicos, convenientes para demostrar al país la practicabilidad de aquella empresa, y para proporcionar á los gefes y oficiales del ejército expedicionario un conocimiento sintético de la obra en que van á colaborar. V. E. me hizo ofrecer además que el Gobierno Nacional compraria la edicion de mi obra en remuneracion de mi trabajo.

 Acepté con placer la invitacion, renunciando desde luego á toda remuneracion, pues me he consagrado á estos estudios, sin interés de lucrar con ellos, inspirándome en el principio de moral que encierra el siguiente pensamiento de un autor célebre: « La ociosidad pesa y atormenta; el alma es un fuego que es necesario alimentar ». [1]

 Ofrezco, pues, al Gobierno la obra, de la cual puede hacer el uso que convenga á sus planes.

 Cuando se trata de asuntos de esta naturaleza, las diferencias políticas deben ceder ante los altos intereses de la Nacion; y por mi parte no he trepidado en poner á disposicion del Gobierno los originales, cooperando con mis débiles fuerzas á la ejecucion de la idea, que V. E. ha tenido el acierto de patrocinar con el aplauso del País.

 He redactado este libro en los ratos desocupados de que he podido disponer durante un mes, robando algunas horas al sueño á veces, á fin de que, como V, E. lo deseaba, pudiera ser leido por los miembros del Congreso, antes de terminar sus sesiones.

 Adolece, pues, de las incorrecciones consiguientes á los escritos que el autor entrega á la tipografía á medida que os produce. Sin embargo, cedo á V. E. el manuscrito, sin pretensiones literarias, pidiéndole tenga á bien hacer publicar esta carta al frente de la obra, para que sirva de Advertencia á los lectores y á los críticos.

 Réstame, señor Ministro, hacer votos por la feliz realizacion de las aspiraciones del País y del Gobierno, en la empresa á cuya cabeza se coloca V. E. con fé y decision; y los hago tambien porque el éxito esperado corone los nuevos sacrificios que vá á afrontar el sufrido ejército de la República, una de cuyas inmaculadas y perdurables glorias, será a de conquistar y entregar á la accion redentora del hombre, uince mil leguas de tierra en una de las rejiones mas fértiles, y encantadoras del planeta.

 Saluda á V. E. atentamente.


Estanislao S. Zeballos.




Buenos Aires, Setiembre 5 de 1878.


 Considerando que es de evidente mportancia el libro del Dr. D. Estanislao S. Zeballos, sobre la ocupación del rio Negro y que conviene publicarlo en este momento en que el Gobierno proyecta el avance de las fronteras, se resuelve:

 Mandar hacer una edición de él en número de quinientos ejemplares por cuenta del Tesoro Nacional, para distribuirla en parte entre los gefes y oficiales que han de concurrir á la Expedición.

 Dense las gracias al Dr. Zeballos por el patriótico desinterés con que ha puesto á disposición del Gobierno su valioso trabajo, comuniqúese y publíquese.


AVELLANEDA
Julio A. Roca.




Ministerio de la Guerra.


Buenos Aires, Setiembre 17 dee 1878.


Sr. Dr. D. Estanislao S. Zeballos.


  Estimado compatriota y amigo:


 Vd. ha querido escribir unos apuntes sobre Fronteras, y sin pensarlo ha hecho un libro interesantísimo y útil bajo muchos aspectos, que será leido con interés dentro y fuera del país.

 Su trabajo muestra grande preparación y perfecto conocimiento de la materia que trata.

 Va á ser una especie de revelación para la mayoría del pueblo argentino, que tendria qne ir á buscar en cien volúmenes distintos los antecedentes que Vd. presenta en pocas pájinas, narrados en un estilo fácil y ameno, acompañados de observaciones y razonamientos muy exactos.

 La lectura de su libro destruirá toda duda acerca de la importancia y la posibilidad de llevar la frontera al rio Negro.

 Escuso decirle lo que él importará para todos los Jefes y Oficiales del ejército que tienen que tomar una parte activa contra los enemigos tradicionales de nuestra riqueza agrícola, porque basta su simple lectura para comprenderlo.

 Pero sus patrióticos y desinteresados trabajos no deben detenerse aquí y no serán completados sino cuando Vd. haga la historia de esta cruzada, una de las mas fecundas que habrá realizado el ejército argentino desde los tiempos heroicos de la Independencia, y la descripción científica de la vasta región que vamos á conquistar, demostrando al mismo tiempo la importancia económica que adquirirán los nuevos territorios cuando se derrame en su seno la inmigración que en busca de un suelo fértil y de un clima benigno, arriba á nuestras playas de todos los puntos del continente europeo.

 Tenemos además que corregir la geografía de esa región y averiguar por prolijos estudios hidrográficos sobre las innumerables corrientes que se desprenden de los Andes, desde San Rafael á Nahuel-Huapí y se precipitan al mar por el Colorado y el Negro, si, como dice el coronel Jorge Velasco que acompañó al fraile Aldao en su expedición el año 33 al Sud de Mendoza, el Chadileubú y el Atuel son navegables para bergantines y fragatas, y si se podría vaciarlos con un costo de 4 á 5 mil pesos en el Colorado, por la estremidad sud de la isla de Limeñ-Mahuida, donde media apenas una distancia de 25 kilómetros entre este y aquellos.

 He aquí otro de los grandes problemas que resolverá la ocupación del rio Negro, que por si solo justificaría los esfuerzos que vá á hacer la República, buscando su seguridad contra los bárbaros del desierto.

 Resuelta la navegación del Colorado por aumento tan considerable en el caudal de sus aguas, todos los ricos y variados frutos minerales y agrícolas de la Provincia de Mendoza tendrian una salida fácil y barata por Bahía Blanca, que, por su posición ventajosa para el comercio y por su escelente puerto, como el del Rosario de Santa Fé, está llamada á ser un grande emporio, la metrópoli de los pueblos que espontáneamente habrían de levatarse en los valles andinos y en algunos puntos de la pampa.

 El señor Presidente me encarga le dé las mas espresivas gracias por su importante trabajo, que va á sernos tan útil para las operaciones de la guerra, y me ha ordenado se haga una edición especial de su libro por cuenta del Estado.

 Al dejar cumplido aquel encargo quiero agregarle la espresion de mi particular agradecimiento y manifestarle que desde luego queda Vd. invitado para formar parte de la Expedición.

 Soy su afectísimo amigo y compatriota.


Julio A. Roca.




  1. El autor piensa escribir dos volúmenes mas, una vez realizada la Expedición para completar el plan de su obra, de la que éste será el primer tomo. En con secuencia, se reserva todos sus derechos sobre ediciones futuras.