Las migraciones de los Kilmes y la historia de las mismas/Capítulo IV

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Lleguemos ahora a la época del gobernador Alonso de Rivera, uno de los más ilustres de la Provincia de Tucumán, Juries y Diaguistas; fue su teniente de gobernador, Gaspar Doncél, que en 1607, refundó la dejada ciudad de Londres en Kinmivil en su nuevo asiento entre los valles de Kilmivil y Famayfil, según reza en la documentación oficial de la época, entre los cuales está el muy completo padrón de los Pueblos de Indios encomendados: sólo se citarán los que hacen a nuestro asunto. La carta en que constan fue escrita ese mismo año por Gaspar Doncél, a su gobernador, don Alonso de Rivera, quien, a la sazón, se hallaba en Huasán de Andalgalá, como que allí estaba el ?Fuerte? recién construido.

Empieza por Yucavil, a 13 o 14 leguas de Londres, camino de Calchakí, no está ni de paz ni de guerra, porque era el refugio de todos los descontentos; el encomendero era Juan de Leguisamón. Cerca del anterior estaba el pueblo de Ingamana, también neutral. El de Aconquixa era vecino de los dos citados y dióse de paz en el mismo año. Pasando por alto muchos otros pueblos, que aún existen y en el valle de Londres están.Villacorta (1657-8). El valle de Londres había quedado escarmentado en el año 1682 y solo a medias respondió al llamado de Bohorquez. Los más indómitos se metieron en los valles de Yocavil y Calchakí, como mejor fortificados y con mayores defensas naturales. El mero hecho de que ya en 1558 el Curaca Chumbicha era hermano (es decir, aliado amigo) de Juan de Calchakí, nos prueba lo íntimamente ligados que estaban los indios Diaguitas con los Calchakís, todos ellos indios vestidos ?a fuer de Diaguitas?, como dice Cieza de León, desde luego que respondían a la cultura incaica.

Quilmevid (Kilmevil), pueblo de Melchor de Vega dos leguas de esta ?ciudad (Londres), pueblo de guerra de los que tributaban el cuarto.

Famayfil, que está junto a esta ciudad, pueblo de guerra. Qué es lo que se deduce del estado ese de guerra en que se hallaban Kilmeviles y Fama-y-files Interpretado a la luz de lo que se dice en otros párrafos al nombrar a los Indios Yucaviles e Ingamanas, que no estaban de paz, con más la imposibilidad de penetrar hacia el valle Calchakí, con ser que era de la jurisdicción de Londres, se comprende que los tales Indios se habían metido en ese valle de Yucavil, camino de Calchakí, con faldas y cumbres erizadas de fortalezas y defensas de todo género, donde durante cien años se sostuvieron pujantes contra las armas españolas desde la dejación de la primera Londres hasta la expatriación de los Kilmes de su nuevo asiento del Bañado en Calchakí a su novísimo en la Rivera del Plata, en vez de la famosa Rivera de Londres.

La villa de Londres aun existe en el mismo valle de Quimmivil; pero es ya Londres de Belén; porque en Belén se ha convertido lo que antes fuera Fama-y-fil. En Belén está el Cerrito de Gaspar Doncél; donde construyó él su fuerte, y un molino existía un poco más arriba hasta que el río se lo llevó, en esos años en que yo visitaba con frecuencia aquellos lugares. En los documentos de la fundación del hospicio de Belén por el maestro Bartolomé Olmos de Aguilera, último cura de la dejada ciudad de Londres en su asiento de Pomán , fui yo el primero de descubrir que el río de Belén llamóse alguna vez de Fama-y-fil. Concluyó el humanitario gobierno del ilustre Alonso de Rivera, fueron ya otros tiempos y entre ellos los años del gobernador don Felipe de Albornoz (1627-87) cuyo desgraciado período presenció el primer gran alzamiento del siglo XVII, que culminó en la destrucción de la Concepción, fundada sobre el Bermejo del Chaco, y también en la dejación de la otra ciudad, la Nueva San Juan Bautista de la Rivera en el Valle de Londres y Quilmivil; aciaga época en que peligró la existencia de toda la provincia de Tucumán, siendo su salvador el terrible Jerónimo Luis de Cabrera, nieto del fundador de Córdoba, quien tuvo, sin embargo, que abandonar a Londres, y fue conducido herido en una camilla desde aquella ciudad, por 25 leguas de pueblos hostiles, hasta llegar al presidio y ciudad de La Rioja donde peligró de nuevo la causa española. Léase todo ello en el tomo IV de Lozano, quien utilizó famosos documentos particulares de los nietos de tantos protagonistas en aquella epopeya; yo he visto algunos de ellos y el doctor PabloCabrera muchos más, algunos tildados por la misma mano del cronista Padre Lozano. El heroico capitán Luis de Cabrera no pudo salvar a la renovada Londres de los Kilmes y Famayfiles, pero vencidos los Capayanes, los Andalgalas, los Tucumanaos y tantos otros más de los pueblos Diaguito-Calchakís, refundó la ciudad de Londres en su quinto asiento, el de Pomán , y cuarta vez como Londres con nombre y todo; persistió hasta el año 1683, en que fue dejada y resurgió ya bajo de otra designación:

San Fernando del Valle de Catamarca.

Cabrera sabría por qué no restauró la tranquera de Londres en Kimevil de los Fama-y-files pero verdad es que Pomán domina un continente de valles y no podían moverse ni los Andalgalas y ni los Tucumanaos, ni los Pueblos de la Rioja o Kilmevil, sin ser vistos desde las atalayas de Pomán, que a más de esto contaba con el fuerte del Pantano sobre el río Bermejo o de Arauco; este divide las provincias de Catamarca y La Rioja en la parte que constituía el histórico Valle de Londres, así llamado hasta el año 1683; en este año, por real cédula de anterior fecha, se hizo la ensalada geográfica-histórico-política de Catamarca, a que contribuyeron Santiago del Estero con las sierras del Alto Ancasti, San Miguel de Tucumán con Santa Rosa, valles de Singuil y Catamarca, y la Rioja, con el valle de Capayán, el de Chumbicha.

No consta en la documentación lo que le sucedió a los Kilmeviles y Famayfiles de Londres, pero alrededor de ese mismo Londres se luchaba desde 1568, y en 1607 sabemos que estaban de guerra, es decir, alzados y con los Yocaviles de la Punta de Hualasto neutrales e inaccesibles a las buenas intenciones del capitán Gaspar Doncel.

Por otra parte, a la vuelta de la Punta de Balasto está la otra llamada Fama-Hualasto, con su fuerte y construcciones correspondientes, de suerte que los Ingamanas y los Famayfiles se habrían juntados con los Kilmes; así pues, río abajo y todo ello del Valle Yocavil, de repente salen los Kilmes del Bañado de Kilmes como los grandes héroes de la jornada, entre el falso Inca Pedro Bohorquez y el famoso don Alonso de Mercado y Villacorta: esto es materia de un largo estudio por el Sr. Enrique Pena y no hay para qué tocarlo. En el rincón de los Valles Yocavil y Calchakí, donde no estaban cuando Almagro, Diego de Rojas, y tantos otros entraron descubriendo allí, los hallamos de golpe y zumbido, cuando los lngamanas o Encamanas, encabezados por su Curara Camisa, acudían a Pilzihao para las entrevistas con el gobernador Mercado y Villacorta (1657-8). El valle de Londres había quedado escarmentado en el año 1682 y solo a medias respondió al llamado de Bohorquez. Los más indómitos se metieron en los valles de Yocavil y Calchakí, como mejor fortificados y con mayores defensas naturales. El mero hecho de que ya en 1558 el Curaca Chumbicha era ?hermano? (es decir, aliado amigo) de Juan de Calchakí, nos prueba lo íntimamente ligados que estaban los indios Diaguitas con los Calchakís, todos ellos indios vestidos fuer de Diaguitas, como dice Cieza de León, desde luego que respondían a la cultura incaica.

El señor Peña nos contará a su tiempo la epopeya de la última guerra Calchakí; no hay para qué anticipar esos episodios, está en buenas manos y allí la dejaremos; pero Kilmes fueron y Kilmes se llamaron los héroes de esas jornadas. Los Kilmes fueron vencidos y con ellos todos los demás indios criollos y refugiados, los tercios de Rioja, Londres y Catamarca se dividieron los indios Sikintas, Tucumangastas, Anchacpas y Encamanas, de los que los Tucumangastas y Encamanas fueron trasplantados por el capitán Retamoso al fuerte de Andalgala, donde aun permanecen sus descendientes. Para concluir y con palabras del historiador Lozano:

Al fin aquellos indios tuvieron que abandonar sus breñas y bajar a los llanos de las ciudades circunvecinas. Los Kilmes empero, que no perdían la esperanza de volver algún día a encastillarse en el Valle, fueron expatriados al litoral en número de doscientas familias de los Kilmes, fuera de los Acalianos, sus vecinos y aliados en Yucavil, con intención de ponerlos bajo la dirección de los misioneros de la Compañía de Jesús, que conocían la lengua y modalidades de ellos: ello fracasó por mala voluntad de las autoridades en el puerto de Buenos Ayres y las glorias de los Kilmes se convirtieron en obras comunes de la ciudad, en la que servían por un jornal tasado en dos reales de plata cada día. Las glorias pasadas de los Kilmes se cantarán por el americanista don E. Peña.

Las migraciones de los Kilmes. La historia de las mismas: Capítulo IV