Parte oficial de Juan Williams Rebolledo sobre la tercera persecusión al Huáscar

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda

A BORDO DEL “BLANCO ENCALADA”.

Antofagasta, agosto 8 de 1879.

Señor general:

Tan pronto como recibí la nota de U.S. y los telegramas en que se me avisaban la presencia del Huáscar en Caldera, emprendí mi viaje al sur, a la 1 A.M., en convoy con el transporte Itata, a quien ordené navegar a vanguardia, y a una distancia conveniente, a fin de que, sin ser sospechoso al enemigo, nos lo pudiera señalar.

En efecto, poco antes de las 4 P.M. el Itata nos señaló vapor al sur, el que en seguida reconocimos ser el Huáscar, que como de antemano me lo había presumido, navegaba frente a la punta sur de Taltal en demanda del puerto del mismo nombre, ostentando al tope mayor y a popa dos grandes banderas peruanas, y navegando a toda fuerza sobre el Itata; más, apenas reconoció al blindado, cesó en la persecución del transporte, cambiando inmediatamente su rumbo al oeste y arriando en el acto sus banderas.

Eran las 4 P.M., y desde ese momento principiamos a perseguirlo, navegando por la cuerda del arco que él describía, acortando por este medio la distancia que nos separaba; pero habiéndolo notado, alteró nuevamente su rumbo al sur, y desde entonces, a causa de su mayor andar (siendo el del Blanco de 10.5 millas constantes), comenzó a alejársenos hasta aparecer al anochecer como un punto en el horizonte. Todo el día había estado nublado y calinoso y la noche muy oscura, por lo que a las 8, habiéndose ya perdido de vista, e ignorando el rumbo que siguiera, suspendí la caza haciendo rumbo al norte, con la esperanza de volverlo a avistar, pues era de esperar que nuestra presencia en aquellas aguas lo haría alejarse al norte, prevalido de la oscuridad de la noche, y en tal caso nuestra persecución al sur sería ineficaz.

Acabo de fondear en este puerto con el doble objeto de renovar el carbón consumido y obtener nuevas noticias del sur respecto de éste u otro buque enemigo.

Dios guarde a U. S.

J. Wílliams Rebolledo.