Gramática de la lengua castellana destinada al uso de los americanos: Capítulo V

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107 (a). El número singular significa unidad absoluta, verbigracia: «Existe un Dios», y unidad distributiva, verbigracia: «El hombre es un ser dotado de razón», donde el hombre quiere decir cada hombre, todo hombre. El singular significa también colectivamente la especie, verbigracia «El hombre señorea la tierra».

108 (b). El plural denota multitud, distributiva o colectivamente.

«Los animales son seres organizados que viven, sienten y se mueven»: cada animal es un ser organizado que vive, siente y se mueve; el sentido es distributivo. «Los animales forman una escala inmensa, que principia en el menudísimo animalillo microscópico y termina en el hombre»: cada animal no forma esta inmensa escala, sino todos juntos; el sentido es colectivo.

(68). El plural se forma del singular según las reglas siguientes.

109. 1.ª Si el singular termina en vocal no aguda, se añade s, verbigracia alma, almas; fuente, fuentes; metrópoli, metrópolis; libro, libros; tribu, tribus; blanco, blancos; blanca, blancas; verde, verdes. Pero la i final no aguda, precedida de otra vocal, se convierte en yes; verbigracia ay, ayes; ley, leyes; convoy, convoyes. Esto es más bien un accidente que una irregularidad, porque proviene de una propiedad de la pronunciación castellana, es a saber, que la i no acentuada que se halla entre dos vocales, se hace siempre consonante: áies, léies, convóies, se convirtieron en ayes, leyes, convoyes.

110. 2.ª Si el singular termina en vocal aguda, se añade es, verbigracia albalá, albalaes; jabalí, jabalíes; un sí, un no, los síes, los noes; una letra te, dos tees; una o, una u dos oes, dos úes. Sin embargo, mamá, papá, tienen los plurales mamás, papás; pie hace pies; los en é, o, u, de más de una sílaba, suelen añadir sólo s, como corsé, corsés; fricandó, fricandós; tisú, tisús. De los en í, de más de una sílaba, se usan los plurales irregulares bisturís; zaquizamís; maravedí hace maravedís, maravedíes y maravedises, de los cuales es más usual el primero; y los poetas están en posesión de decir cuando les viene a cuento, alelís, rubís. Pero excepto en mamá, papá y pie, es siempre admisible el plural regular que se forma añadiendo es.

111. 3.ª Los acabados en consonante añaden es: abad, abades; útil, útiles; holgazán, holgazanes; flor, flores; mártir, mártires; raíz, raíces. El plural fraques de frac no es una excepción, porque en todas las inflexiones se atiende, por regla general, a los sonidos, no a las letras que los representan, y para conservar el sonido que tiene la c en frac es necesario convertir esta letra en qu. La mutación de z en c es de mera ortografía.

Las excepciones verdaderas que sufre más frecuentemente la regla tercera, son éstas:

112. 1.ª Lord hace lores.

113. 2.ª Los esdrújulos, como régimen, carecen generalmente de plural; bien que algunos dicen regímenes.

114. 3.ª Forman el plural como el singular los en s no agudos, como el martes, los martes; el paréntesis, los paréntesis; regla que siguen también los no agudos en x, como el fénix, y los apellidos en z que no llevan acentuada la última vocal, como el señor González, los señores González.

115. 4.ª Los apellidos extranjeros que conservan su forma nativa, no varían en el plural: los Canning, los Washington; a menos que su terminación sea de las familiares al castellano, y que los pronunciemos como si fueran palabras castellanas: los Racines, los Newtónes.

116 (69). Es de regla que en la formación del plural no varíe de lugar el acento; pero los que dan ese número a régimen, no pueden menos de decir regímenes, porque en las dicciones castellanas que no sean de las sobreesdrújulas arriba indicadas (15), ninguna sílaba anterior a la antepenúltima recibe el acento.

117 (a). Se ha usado el plural fenices de fénix, aunque sólo en verso, y de los dos plurales carácteres y caracteres (de carácter) ha prevalecido el segundo; lo que extienden algunos por analogía a cráter, crateres.

(70). Hay ciertos nombres compuestos en que la formación del plural está sujeta a reglas especiales; las analogías que parecen mejor establecidas son éstas:

118. 1.ª Los compuestos del verbo y sustantivo plural, en los que ninguno de los dos elementos ha padecido alteración, y el sustantivo plural sigue al verbo, hacen el plural como el singular: el y los sacabotas, el y los mondadientes, el y los guardapiés.

119. 2.ª Los compuestos de dos nombres en singular, que no han padecido alteración, y de los cuales el uno es sustantivo y el otro un adjetivo o sustantivo adjetivado que modifica al primero, forman su plural con los plurales de ambos simples, como casaquinta, casasquintas; ricohombre, ricoshombres; pero padrenuestro hace padrenuestros; vanagloria, vanaglorias; barbacana, barbacanas; montepío, montepíos. Exceptúanse asimismo de esta regla los apellidos de familia, como los Montenegros, los Villarreales.

120. 3.ª En los demás compuestos se forma el plural con el del nombre en que terminan, o si no terminan en nombre, según las reglas generales: agridulce, agridulces; boquirrubio, boquirrubios; sobresalto, sobresaltos; traspié, traspiés; vaivén, vaivenes. Hijodalgo hace hijosdalgo; cualquiera, cualesquiera; quienquiera, quienesquiera.

121 (71). Hay muchos sustantivos que carecen de número plural. Hállanse en este caso los nombres propios, verbigracia Antonio, Beatriz, América, Venezuela, Chile. Pero los nombres propios de regiones, reinos, provincias, toman plural, cuando de significar el todo pasan a significar sus partes: así decimos las Américas, las Españas, las Andalucías. Y lo mismo sucede con los nombres propios de personas cuando, alterada su significación, se hacen verdaderamente apelativos, como los Homeros, los Virgilios, por los grandes poetas comparables a Homero y Virgilio, las Mesalinas por las princesas disolutas, las Venus por las estatuas de Venus; dos o tres Murillos por dos o tres cuadros de Murillo; los Césares por los emperadores; las Beatrices por las mujeres que tienen el nombre de Beatriz. Apenas hay cosa que no pueda imaginarse multiplicada, y por consiguiente, apenas hay sustantivo que no admita en ciertos casos plural, cuando no sea más que para expresar nuestras imaginaciones.

122 (72). Entre los apelativos, carecen ordinariamente de plural los de ciencias, artes y profesiones, como fisiología, carpintería, abogacía; los de virtudes, vicios, pasiones especiales, como magnanimidad, envidia, cólera, horror; y los de las edades de la vida, como juventud, mocedad, vejez. Mas variando de significación lo admiten; así se dice imprudencias (por actos de imprudencia), iras (por movimientos de ira), vanidades (cosas de que se alimenta y en que se complace la vanidad), horrores (objetos de horror), las mocedades del Cid (los hechos del Cid cuando mozo), metafísicas (sutilezas).

123 (a). Los apelativos de cosas materiales o significan verdaderos individuos, esto es, cosas que no pueden dividirse sin dejar de ser lo que son, como árbol, mesa; o significan cosas que pueden dividirse hasta el infinito, conservando siempre su naturaleza y su nombre, como agua, vino, oro, plata. Los de la primera clase tienen casi siempre plural, los de la segunda no suelen tenerlo sino para denotar las varias especies, calidades o procedencias; y en este sentido se dice que España produce excelentes vinos, que en Inglaterra se fabrican buenos paños, las sederías de China. Dícese asimismo los azogues, las platas, los cobres, para denotar los productos de varias minas, o los surtidos de estos artículos en el mercado. Hay con todo muchos nombres apelativos de cosas dividuas, que aun sin variar de significado admiten plural, y así se dice, los aires de la Cordillera, las aguas del Tajo.

124. Los nombres y frases latinas que sin variar de forma han sido naturalizados en castellano, carecen de plural; como exequátur, veto, fiat, déficit, álbum. Dícese sin embargo avemarías, gloriapatris, misereres, etc.

125 (73). Carecen de singular varios nombres propios de cordilleras, como los Alpes, los Andes; y de archipiélagos, como las Baleares, las Cíclades, las Azores, las Antillas. Se halla con todo en poetas castellanos el Alpe.

126 (74). Dícese el Pirineo y los Pirineos, la Alpujarra y las Alpujarras, el Algarbe y los Algarbes, Asturias es y las Asturias son, sin hacer diferencia en el significado. Sería prolijo enumerar todos los caprichos del uso en los plurales de los nombres geográficos.

127 (75). Hay también varios nombres apelativos que carecen de singular.

Los más notables son éstos:

Aborígenes.
Adentros.
Afines.
Afueras.
Albricias.
Alrededores.
Anales.
Andaderas, creederas, y varios otros derivados de verbo, terminados en deras, que significan la acción del verbo o el instrumento con que se ejecuta.
Andas.
Andurriales.
Angarillas.
Añicos.
Aproches, contraaproches.
Arras.
Bienes (por hacienda o patrimonio).
Calendas, nonas, idus.
Calzas.
Carnestolendas.
Cercas, lejos (términos de pintura).
Comicios.
Cortes (cuerpo legislativo).
Creces.
Credenciales.
Dimisorias.
Efemérides.
Enaguas.
Enseres.
Expensas o espensas.
Esponsales.
Esposas (prisiones).
Exequias.
Fasces.
Fauces.
Gafas (anteojos).
Grillos (prisiones).
Hemorroides.
Honras (exequias).
Horas (las canónicas que se rezan).
Ínfulas.
Lares.
Largas (dilaciones).
Letras (por literatura, y por provisión o despacho, como en hombre de pocas letras, letras divinas o humanas, letras testimoniales, letras reales, letras pontificias).
Maitines, laudes, vísperas, completas.
Manes.
Mientes.
Modales.
Nupcias.
Pandectas.
Parias.
Partes (cualidades intelectuales y morales de una persona).
Penates.
Pinzas.
Preces.
Tinieblas.
Trébedes.
Veras (contrario de burlas).
Víveres.
Zelos (en el amor).

128 (a). Lejos, lejas, es adjetivo que sólo se usa en plura. Hay varios adjetivos que se sustantivan en la terminación femenina de plural, formando complementos adverbiales: de veras, de buenas a primeras, por las buenas, a las primeras, a las claras, a oscuras, a secas, a escondidas, a hurtadillas, a sabiendas. Este último no admite otra terminación que la femenina del plural, ni se usa jamás sino en el anterior complemento. Del adjetivo matemático, matemática, nace el sustantivo plural matemáticas, que significa colectivamente los varios ramos de esta ciencia; pero no es del todo inusitado el singular en el mismo sentido: «No hay uno de nuestros primeros institutos que no haya producido hombres célebres en el estudio de la física y de la matemática» (Jovellanos).

129 (b). Tenazas y tijeras, en su significación primitiva carecen de singular, pero no en las secundarias y metafóricas, y así se llama tenaza la de los animales, y tijera la del coche, y se dice hacer tenaza, ser una buena tijera. Úsanse sin diferencia de significado bofe y bofes, calzón y calzones, funeral y funerales. Los poetas emplean a veces el singular tiniebla. Dícese pulmón y pulmones, designando el órgano entero, y pulmón denotando cada uno de los lobos de que se compone. No es posible apuntar ni aun a la ligera todas las particularidades de la lengua, relativamente al número de los nombres.

130 (c). Muchos de los nombres que carecen de singular ofrecen claramente la idea de muchedumbre, como añicos, efemérides, lares, penates; los de cordilleras y archipiélagos; y los que significan objetos que se componen de partes dobles, verbigracia bofes, despabiladeras, tenazas. Y es de creer que muchos otros en que ahora no se percibe esta idea, la tuvieron originalmente; de lo que vemos ejemplos en calendas (cobranzas que solían hacerse en Roma el primer día del mes) y en fauces (originalmente quijadas).

131. En fin, hay varios nombres geográficos que parecen plurales, y habiendo tenido ambos números en su significado primitivo, son ahora indudablemente del singular, verbigracia Buenos Aires, el Amazonas, el Manzanares. Así se dice: Buenos Aires está a las orillas del río de la Plata, y Pastos es una ciudad de la Nueva Granada; sin que sea posible usar están y son.

De varias otras anomalías relativas a los números, hablaremos a medida que se nos ofrezca tratar de los sustantivos o adjetivos en que se encuentran.