¡Oh tarde luminosa!

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¡Oh tarde luminosa!
de Antonio Machado


    ¡Oh tarde luminosa! 
El aire está encantado. 
La blanca cigüeña 
dormita volando, 
y las golondrinas se cruzan, tendidas 
las alas agudas al viento dorado, 
y en la tarde risueña se alejan 
volando, soñando... 
   Y hay una que torna como la saeta, 
las alas agudas tendidas al aire sombrío, 
buscando su negro rincón del tejado. 
   La blanca cigüeña, 
como un garabato, 
tranquila y disforme, ¡tan disparatada!, 
sobre el campanario.