Ir al contenido

A mi esposa en sus días

De Wikisource, la biblioteca libre.

Á MI ESPOSA EN SUS DÍAS

¡Oh! ¡cuán puro y sereno
Despunta el sol en el dichoso día
Que te miró nacer, esposa mía.
Heme de amor y de ventura lleno.
Puerto de las borrascas de mi vida,
Objeto de mi amor y mi tesoro,
¡Con qué afectuosa devoción te adoro,
Y te consagro mi alma enternecida!
Si la inquietud ansiosa me atormenta,
Al mirarte recobro
Gozo, serenidad, luz y ventura;
Y en apacibles lazos
Feliz olvido en tus amantes brazos
De mi poder funesto la amargura.
   Tú eres mi ángel de consuelo,
  Y tu celestial mirada
  Tiene en mi alma enajenada
  Inexplicable poder.
   Como el iris en el cielo
  La fiera tormenta calma,
  Tus ojos bellos del alma
  Disipan el padecer.
Y ¿cómo no lo hicieran,
Cuando en sus rayos lánguidos respiran
Inocencia y amor? Quieran los cielos
Que tu día feliz siempre nos luzca
De ventura y de paz, y nunca turben
Nuestra plácida unión los torpes celos.
Esposa la más fiel y más querida,
Siempre nos amaremos,
Y uno en otro apoyado, pasaremos
El áspero desierto de la vida.
   Nos amaremos, Esposa,
  Mientras nuestro pecho aliente:
  Pasará la edad ardiente
  Sin que pase nuestro amor.
   Y si el infortunio vuelve
  Con su copa de amargura,
  Respete tu frente pura,
  Y en mí cargue su furor.

(Noviembre de 1827.)