A un niño (Althaus)

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A un niño
de Clemente Althaus


En el puro azul de cielo
de esos ojos que en mí fijas,
en las doradas sortijas
de tu finísimo pelo,
y de tu corpóreo velo
en las otras ricas galas,
hermoso niño, te igualas
con los ángeles de modo,
que para serlo del todo
solo te faltan las alas.
¡Cuan dulce descanso son;
de mis pensamientos graves
tus palabras que aun no sabes
decir con entero son;
tu infantil conversación,
tu preguntar inocente,
tu labio que nunca miente,
y la consonante fe
que a cuanto dicho te fue
concede fácil tu mente!
¡Goza, goza, rubio infante,
de tu ventura presente:
ríe, core, juega, aumente
tus contentos cada instante;
nunca de noche te espante
medroso duende, y tus sueños
de ángeles cual tú pequeños
te ofrezcan la grata imagen,
que a jugar contigo bajen
Cariñosos y risueños!
Pero ¿por qué de repente,
y cuando más me recrea
tu vista, importuna idea
viene a entristecer mi mente?
como tú, feliz, rïente,
era yo en aquellos años
al mal y al dolor extraños;
mas sueño los juzga ahora
mi alma que sin cuento llora
dolores y desengaños.
¿Con que te habrán de afligir
los que a mí me afligen hoy?
Temblando, al pensarlo, estoy,
niño, por tu porvenir.
Y ¿habrá de ser tu vivir
como mi vivir? ¡Ah! ¡no!
Y, si ya Dios decretó
días negarte serenos,
¡nunca te veas al menos
tan infeliz como yo!


(1855)


Esta poesía forma parte del libro Obras poéticas (1872)