Ajeno fue, pues fue sólo un momento

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Ajeno fue, pues fue sólo un momento
de Hernando de Acuña



 Ajeno fue, pues fue sólo un momento,   
 y mil años el mal sin acabarse;   
 instable fue, pues vino a comenzarse   
 de nuevo el mal tras su contentamiento.   
 

 Para más daño fue, pues su cimiento  
 tan sin firmeza en mí pudo fundarse;   
 que grave fue mi bien, pues en mostrarse   
 al parecer fue bien y al ser tormento.   
 

 Bien pudieras, Amor, con tantos males   
 acabarme de un golpe, pues podías  
 con uno y el menor de los que pruebo,   
 

 sin juntar con mis penas, siendo tales,   
 el bien que tuve por tan breves días,   
 para nuevo dolor y caso nuevo.