Ante los bárbaros: 01

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PREFACIO


Es un eco ya lejano...

muy lejano...

viene de más allá del Mar Atlante;

del mismo corazón de un Siglo Muerto...

y, en la Aurora del Nuevo Siglo, repercutió ese grito,..

vibró sobre los pueblos despedazados...

en la Orgía de Victorias Miserables...

y, hasta en el propio corazón de la Tragedia...

siempre mi grito,

mi grito: Ante los Bárbaros...;

¿de cuándo data eso?...

fue en 1893...

que fundé en New York, mi Revista Ilustrada: Hispano América ;

en el propio campamento de los Bárbaros...

ante los Bárbaros...

contra los Bárbaros...

y, los Bárbaros, oyeron mis clamores, profetizando los Crímenes que luego realizaron...

la América entera oyó mi grito anunciador y denunciador, y ya no apartó mi nombre de esa Campaña contra los Bárbaros ;

yo, la inicié...

no tuve antecesores;

tuve sucesores...

con el hacha de mi Verbo yo les abrí esa trocha...

en el sendero que yo tracé, nadie iba adelante de mi;

todos los que han venido luego, se han visto obligados a seguir las huellas...

eso ha lastimado la pretensión de muchos,

que no pudiendo borrarlas, se han conformado con escupir sobre ellas;

mi sombra los precedía...;

y, no pudiendo alcanzar ni avanzar esa sombra, la lapidaron cobardemente por la espalda...

yo, sentí, y siento aún, el zumbar de esos guijarros...

obligados por la inexorable ley del tiempo a marchar a zaga mía, que no les dejaba sendero virgen por recorrer, ni laureles primerizos por segar, en esa larga vía que poblé con mis clamores, los arroyuelos murmuradores, no pudiendo apagar la voz del torrente formidable, se conformaron con murmurar contra él, haciendo esfuerzos inauditos por igualar sus rumores...

me Negaban y me imitaban...

como todos mis imitadores: los de mis Novelas, los de mi Política, los de mi Literatura...

cuando hace treinta años, yo inicié esta campaña, aparecí tan solitario, que cualquiera otro que no tuviera mi tesón o mi coraje habría retrocedido espantado ante esta Soledad...

de todos los que han venido luego a continuar esta Obra, los Jasones de la Tribuna, los Ulises del Periodismo, los Colones de la Diplomacia, no existían mentalmente aún...

los más jóvenes, no habían nacido aún, en el riñón de nuestras selvas bravías;

los otros, exprimían los pezones ubérrimos de las nodrizas, o picoteaban en los prados aledaños al hogar, por entre las vacadas pacíficas, a la sombra perfumada de los manglares en flor;

los mayores, ensuciaban las fojas de las Citolegias aprendiendo a deletrear...

de mis coetáneos, ninguno apareció al lado mío, ni cerca a mí en aquella Campaña Inicial, del antiyanquismo en América;

funciones de Diplomacia me llevaron a Roma en 1899;

y, en 1900, publiqué en aquella ciudad, en la Tipografía de Gaetano Pistolezzi, mi folleto: Ante los Bárbaros;

ese folleto inició el despertar de un nuevo estado de conciencia en América;

el Peligro Yanqui, se diseñó claramente;

todo lo que se ha hecho y dicho después, derivó de ese grito mío, dado sobre las murallas romanas...

en 1903 fui a New York; y fundé allí a

«NÉMESIS»...

fué la cristalización de mi campaña antiyanquista, en el corazón de Yanquilandia...

el Crimen de Panamá tuvo lugar entonces;

y, yo clamé en «Némesis», tan alto, contra ese Crimen, que el Gobierno de Washington, volvió a mirar hacia mi;

«Némesis» perinclitaba;

para salvarlo a él, y salvarme a mí, buscándome una salida honrosa, el Gobierno Liberal de Nicaragua, me nombró su Cónsul General, en Madrid;


desde entonces «Némesís» se publica en París;

la violencia de mi actitud, frente a la Política de los Estados Unidos, no ha cesado, ni ha cejado;

es toda esa campaña, hasta el final de la Guerra Mundial, la que aparece en este libro

. . . . . . . . . . . . . . .

hacer la exégesis de él, aparecería trivial...

éste, es uno de los libros míos, que han marcado rumbo a la Intelectualidad de un Continente, y ha hecho cristalizar un estado de Conciencia, en la América pensante...

toda la Literatura y toda la Política antiyanqui de los últimos cinco lustros en América, emanan de las ideas, las teorías y las pasiones que forman este libro;

él, fue el álveo, del cual han nacido rumorosos y amenazantes, todos esos torrentes de Elocuencia, de Odio y de Justicia, que descendiendo de la cima airada, han llenado con sus rumores, una vasta zona ideológica, trepidante de la más noble y agresiva Idealidad...

este libro, no contiene toda mi campaña anti-yanqui...

la continúo;

no me ha llegado aún la hora de sentarme a la sombra del Árbol del Silencio, contemplando la proyección de su follaje inmóvil extendiéndose sobre mí, como una mortaja sutil, suavemente perfumada;

no;

continúo en soltar las águilas de mi Verbo —--las mismas de mi altanera Juventud--— , y gozo en verlas volar, libres y vigorosas, haciendo sonoro el cielo, con la vibración de sus alas líricas...

no veo próximo el momento de suave pacificación, en que entrado en el valle asisiano de la Melancolía, no ame ya los grandes vuelos de mis águilas, y espere absorto de beatitud, el canto del ruiseñor que en el diáfano azul, bate sus alas y canta sobre la soledad de una tumba, constelada de estrellas...

de pie, en todo el Orgullo de mi Fuerza, continúo en desafiar las borrascas, sin temor al rayo, que ha de reducir a polvo mi Corazón Indomable...

y con él, mi Ensueño de Libertad...

mi Único Ensueño...

mi Vida, fue, un Combate por la Libertad;

y, hoy, acercándome al Ocaso de ella, siento el anhelo de combatir, tan fuerte, como en los días, ya lejanos, en que entré, por ese Pórtico Rojo, que fue mi juventud, a ese campo de todas las batallas, que fué mi Vida;

ya la Noche se acerca;

y, combatiré ante los ojos ciegos de la Noche, como combatí ante los ojos vírgenes de todas las auroras...

para nadie como para mí, fue más justamente dicho el decir de Séneca:

VIVERE MILITARE EST

vivir es hacer la Guerra;

y, pido al Destino, que, si he de envejecer, pueda, ya anciano como Héctor tener en mi brazo la pujanza de Aquiles, y escribir con mi pluma, como el troyano con su lanza, el verso de Virgilio:

Pulchrum que mori sucurrit armis

¡Cómo es bello morir con las armas en la mano!...

y, más, si esa arma es una pluma.

Vargas Vila.

Agosto 1923