Apocolocyntosis divi Claudii, 1-15

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​Séneca, Apocolocyntosis divi Claudii (1-15)
Traducción de
Mario Colago Sánchez​
 de Séneca


[1] Quid actum sit in caelo ante diem III idus Octobris anno novo, initio saeculi felicissimi, volo memoriae tradere. Nihil nec offensae nec gratiae dabitur. Haec ita vera si quis quaesiverit unde sciam, primum, si noluero, non respondebo. Quis coacturus est? Ego scio me liberum factum, ex quo suum diem obiit ille, qui verum proverbium fecerat, aut regem aut fatuum nasci oportere. Si libuerit respondere, dicam quod mihi in buccam venerit. Quis unquam ab historico iuratores exegit? Tamen si necesse fuerit auctorem producere, quaerito ab eo qui Drusillam euntem in caelum vidit: idem Claudium vidisse se dicet iter facientem "non passibus aequis."

Quiero transmitir a la posteridad qué acontecimiento hubo en el cielo el día 13 de octubre de un nuevo año, comienzo de una era felicísima. Nada se ofrecerá ni a la ofensa ni al favor. Ésta es la pura verdad. Si alguien pregunta por qué razón la sé, en primer lugar, si no quiero, no responderé. ¿Quién me va a obligar? Yo sé que me he hecho libre desde el día en que murió aquél, el que había hecho verdadero el refrán: "conviene nacer o rey o insensato". Si me place responder, diré lo que me venga a la boca. ¿Quién exigió alguna vez de un historiador tasadores jurados? Con todo, si es necesario arrastrar algún testigo, pregúntele a quien vio a Drusila ir al cielo: el mismo dirá que ha visto a Claudio hacer el camino a pasos desiguales.


Velit nolit, necesse est illi omnia videre, quae in caelo aguntur: Appiae viae curator est, qua scis et divum Augustum et Tiberium Caesarem ad deos isse. Hunc si interrogaveris, soli narrabit: coram pluribus nunquam verbum faciet. Nam ex quo in senatu iuravit se Drusillam vidisse caelum ascendentem et illi pro tam bono nuntio nemo credidit, quod viderit, verbis conceptis affirmavit se non indicaturum, etiam si in medio foro hominem occisum vidisset. Ab hoc ego quae tum audivi, certa clara affero, ita illum salvum et felicem habeam.

Lo quiera o no, le es obligatorio ver todas las cosas que suceden en el cielo: es el inspector de la vía Apia, por donde, como sabes, fueron a reunirse con los dioses tanto el divino Augusto como Tiberio César. Si preguntas a éste, te lo contará a solas; en presencia de más personas nunca hará palabra. Pues desde que juró en el senado que él mismo había visto a Drusila subir al cielo, y a cambio de tan buena noticia nadie creyó lo que había visto, confirmó con palabras solemnes que él mismo no volvería a denunciar, aunque viera a un hombre asesinado en medio del foro. Lo que yo oí entonces de éste, lo voy a traer de vuelta de modo preciso y claro; ¡así lo tenga salvo y feliz!


[2] Iam Phoebus breviore via contraxerat arcum lucis, et obscuri crescebant tempora somni, iamque suum victrix augebat Cynthia regnum, et deformis hiemps gratos carpebat honores divitis autumni, iussoque senescere Baccho carpebat raras serus vindemitor uvas.

Ya Febo por más breve camino había contraído el arco de la luz, y crecían las horas del oscuro sueño. Ya Cintia aumentaba victoriosa su reino. El deforme invierno arrancaba los gratos honores del opulento otoño y, al ordenar a Baco envejecer, el tardío vendimiador cogía las escasas uvas.


Puto magis intellegi, si dixero: mensis erat October, dies III idus Octobris. Horam non possum certam tibi dicere, facilius inter philosophos quam inter horologia conveniet, tamen inter sextam et septimam erat. Nimis rustice! <Adeo his> adquiescunt omnes poetae, non contenti ortus et occasus describere ut etiam medium diem inquietent, tu sic transibis horam tam bonam?

Pienso que se me entiende más si digo: era el mes de octubre, el día tercero antes de las idus de octubre. No puedo decirte la hora exacta: existirá acuerdo más fácilmente entre filósofos que entre relojes; no obstante, era entre la sexta y la séptima. ¡Demasiado palurdo! Todos los poetas, no satisfechos con describir auroras y ocasos, hayan consuelo con esto, hasta tal punto que inquietan incluso el mediodía. ¿Tú dejarás pasar así una hora tan buena?


Iam medium curru Phoebus diviserat orbem: et propior nocti fessas quatiebat habenas obliquo flexam deducens tramite lucem:

Ya Febo había dividido la mitad del orbe con su carro, y más cercano a la noche blandía las cansadas riendas, haciendo bajar la encorvada luz por oblicua senda.


Claudius animam agere coepit nec invenire exitum poterat.

Claudio empezó a agonizar y no podía encontrar salida.


[3] Tum Mercurius, qui semper ingenio eius delectatus esset, unam e tribus Parcis seducit et ait: "Quid, femina crudelissima, hominem miserum torqueri pateris? Nec unquam tam diu cruciatus cesset? Annus sexagesimus [et] quartus est, ex quo cum anima luctatur. Quid huic et rei publicae invides? Patere mathematicos aliquando verum dicere, qui illum, ex quo princeps factus est, omnibus annis, omnibus mensibus efferunt. Et tamen non est mirum si errant et horam eius nemo novit; nemo enim unquam illum natum putavit. Fac quod faciendum est:

Entonces Mercurio, que siempre había sentido deleite por el talento de éste, lleva aparte a una de las tres Parcas y dice: -¿Cómo permites, mujer cruelísima, que sea torturado el hombre desgraciado? ¿Nunca se interrumpe un suplicio tan prolongado? Es el año sesenta y cuatro desde que lucha con vida. ¿Por qué miras con malos ojos a éste y al Estado? Permite que los astrólogos digan alguna vez la verdad: desde que se convirtió en emperador, ellos lo entierran en cualquier año, en cualquier mes. Y sin embargo, no es sorprendente que se equivoquen y nadie conozca su horóscopo; porque nadie lo consideró alguna vez como nacido. Haz lo que has de hacer:


'Dede neci, melior vacua sine regnet in aula.'

"Entrégale a la muerte violenta; deja que otro mejor reine en el palacio real desocupado".


Sed Clotho "ego mehercules" inquit "pusillum temporis adicere illi volebam, dum hos pauculos, qui supersunt, civitate donaret (constituerat enim omnes Graecos, Gallos, Hispanos, Britannos togatos videre), sed quoniam placet aliquos peregrinos in semen relinqui et tu ita iubes fieri, fiat." Aperit tum capsulam et tres fusos profert: unus erat Augurini, alter Babae, tertius Claudii. "Hos" inquit "tres uno anno exiguis intervallis temporum divisos mori iubebo, nec illum incomitatum dimittam. Non oportet enim eum, qui modo se tot milia hominum sequentia videbat, tot praecedentia, tot circumfusa, subito solum destitui. Contentus erit his interim convictoribus."

Pero Cloto dice: -Yo, ¡por Hércules!, quería añadirle una pizca de tiempo, el necesario para que obsequiara a estos poquitos que quedan con el derecho de ciudadanía (había decidido, en efecto, ver a todos los griegos, galos, hispanos y britanos vestidos de toga). Pero puesto que parece bien que algunos extranjeros sean dejados como semilla, y tú así ordenas que suceda, hágase". Abre entonces una cajita y presenta tres husos: uno era de Augurino, otro de Baba, el tercero de Claudio. -A estos tres -dice- mandaré morir en el mismo año, separados entre ellos por intervalos cortos de tiempo, y no lo dejaré escapar sin acompañamiento. Porque no conviene que éste, que hace poco veía que tantos miles de hombres marchaban detrás de él, que iban delante de él, que se echaban sobre él, quede de repente solo. Entretanto, se contentará con estos dos comensales.


[4] Haec ait et turpi convolvens stamina fuso abrupit stolidae regalia tempora vitae. At Lachesis redimita comas, ornata capillos, Pieria crinem lauro frontemque coronans, candida de niveo subtemina vellere sumit felici moderanda manu, quae ducta colorem assumpsere novum. Mirantur pensa sorores: mutatur vilis pretioso lana metallo, aurea formoso descendunt saecula filo.

Así dice, y enrollando el hilo con su inmundo huso, separó rompiendo los tiempos regios de su necia vida. Pero Láquesis, embellecida en cabellera, adornada en cabellos, coronando con el laurel pierio su pelo y su frente, toma de níveo vellón blancos hilos para moderarlos con mano propicia; al conducirlos, tomaron para sí un color nuevo. Se asombran las hermanas del peso de la lana que hay que hilar: se cambia la lana sin valor por el caro metal; una edad de oro desciende del hermoso hilo.


Nec modus est illis, felicia vellera ducunt et gaudent implere manus, sunt dulcia pensa. Sponte sua festinat opus nulloque labore mollia contorto descendunt stamina fuso. Vincunt Tithoni, vincunt et Nestoris annos. Phoebus adest cantuque iuvat gaudetque futuris, et laetus nunc plectra movet, nunc pensa ministrat. Detinet intentas cantu fallitque laborem.

Y no tienen pausa. Dichosos vellones conducen, y se alegran de llenar las manos. Es dulce la tarea. El trabajo se apresura espontáneamente, y sin ningún esfuerzo descienden los flexibles estambres del impetuoso huso. Superan los años de Titono, superan también los de Néstor. Febo está presente, las complace con su canto y goza íntimamente del futuro; y, alegre, ahora mueve sus plectros, ahora les proporciona la lana. Las retiene enérgicas con su canto y engaña su esfuerzo.


Dumque nimis citharam fraternaque carmina laudant, plus solito nevere manus, humanaque fata laudatum transcendit opus. "Ne demite, Parcae" Phoebus ait "vincat mortalis tempora vitae ille, mihi similis vultu similisque decore nec cantu nec voce minor. Felicia lassis saecula praestabit legumque silentia rumpet.

Y mientras alaban en exceso la cítara y los cantos de su hermano, sus manos tejieron más de lo ordinario, y su trabajo elogiado sobrepasó el hado humano. -Nada quitéis, Parcas -dice Febo-; venza los tiempos de vida mortal aquél, parecido a mí en rostro, parecido a mí en gracia, y no inferior ni en canto ni en voz. Siglos dichosos asegurará a los hombres fatigados y romperá el silencio de las leyes.


Qualis discutiens fugientia Lucifer astra aut qualis surgit redeuntibus Hesperus astris, qualis cum primum tenebris Aurora solutis induxit rubicunda diem, Sol aspicit orbem lucidus, et primos a carcere concitat axes: talis Caesar adest, talem iam Roma Neronem aspiciet. Flagrat nitidus fulgore remisso vultus, et adfuso cervix formosa capillo."

Igual que Lucifer se eleva disipando las estrellas que huyen, o como Héspero se eleva al volver las estrellas, o como el luciente Sol, tan pronto como la rubicunda Aurora, disueltas las tinieblas, trae el día, dirige la mirada hacia el orbe y lanza rápidamente sus primeros carros desde el punto de salida, tal se presenta César, tal mirará ya Roma a Nerón. De fulgor suave resplandece su nítido rostro y su hermoso cuello orlado de cabellos.


Haec Apollo. At Lachesis, quae et ipsa homini formosissimo faveret, fecit illud plena manu, et Neroni multos annos de suo donat. Claudium autem iubent omnes

Así Apolo. Pero Láquesis, que también ella en persona favorecía al hombre más hermoso, lo hizo a manos llenas y regala de lo suyo muchos años a Nerón. En cuanto a Claudio, todos ordenan


χαίροντας, εὐφημοῦντας ἐκπέμπειν δόμων.

con júbilo y con palabras de buen agüero que lo saquen del palacio.


Et ille quidem animam ebulliit, et ex eo desiit vivere videri. Exspiravit autem dum comoedos audit, ut scias me non sine causa illos timere. Ultima vox eius haec inter homines audita est, cum maiorem sonitum emisisset illa parte, qua facilius loquebatur: "vae me, puto, concacavi me." Quod an fecerit, nescio: omnia certe concacavit.

Entonces él, sin duda, entregó el alma, y desde esto dejó de parecer que vivía. Murió mientras estaba escuchando a unos comediantes, -para que sepas que yo les temo no sin motivo-. La última voz de éste que fue oída entre los hombres, al haber hecho salir un mayor sonido por aquella parte, por donde podía hablar más fácilmente, fue ésta: -¡Ay de mí! Creo que me he ensuciado con excremento. Si hizo esto, no lo sé; lo cierto es que ensució con excremento todo.


[5] Quae in terris postea sint acta, supervacuum est referre. Scitis enim optime, nec periculum est ne excidant memoriae quae gaudium publicum impresserit: nemo felicitatis suae obliviscitur. In caelo quae acta sint, audite: fides penes auctorem erit. Nuntiatur Iovi venisse quendam bonae staturae, bene canum; nescio quid illum minari, assidue enim caput movere; pedem dextrum trahere. Quaesisse se, cuius nationis esset: respondisse nescio quid perturbato sono et voce confusa; non intellegere se linguam eius, nec Graecum esse nec Romanum nec ullius gentis notae.

Qué pasó luego en la tierra es innecesario referirlo. Pues lo sabéis muy bien, y no hay riesgo de que desaparezca de vuestra memoria lo que grabó en ella el regocijo popular. Nadie se olvida de su propia felicidad. Escuchad qué sucedió en el cielo. La autenticidad estará en poder de mi testigo. Se anuncia a Júpiter que ha llegado un sujeto de buena estatura, bien canoso; que él amenaza no sé qué, pues incesantemente mueve la cabeza; que arrastra el pie derecho. Cuando se le preguntó de qué pueblo era, respondió no sé qué, con tono alterado y voz confusa; no se comprende su lengua, y no es griego ni romano ni de ningún pueblo conocido.


Tum Iuppiter Herculem, qui totum orbem terrarum pererraverat et nosse videbatur omnes nationes, iubet ire et explorare, quorum hominum esset. Tum Hercules primo aspectu sane perturbatus est, ut qui etiam non omnia monstra timuerit. Ut vidit novi generis faciem, insolitum incessum, vocem nullius terrestris animalis sed qualis esse marinis beluis solet, raucam et implicatam, putavit sibi tertium decimum laborem venisse. Diligentius intuenti visus est quasi homo. Accessit itaque et quod facillimum fuit Graeculo, ait:

Entonces Júpiter manda que Hércules, que había recorrido la Tierra entera y parecía conocer todos los pueblos, vaya y explore a qué raza de hombres pertenece. Entonces Hércules, a la primera mirada, se quedó verdaderamente trastornado, como si todavía no hubiese temido a todos los monstruos. Cuando examinó el aspecto de nuevo tipo, el insólito modo de andar, la voz de ningún animal terrestre, sino cual suelen tener los monstruos marinos, ronca y enredada, pensó que le había llegado el décimotercer trabajo. Al mirarlo más cuidadosamente, le pareció que era una especie de hombre. Así pues, se acercó a él y -lo que era facilísimo para un paisano de Grecia- le dijo:


τίς πόθεν εἰς ἀνδρῶν, ποίη πόλις ἠδὲ τοκῆες;

-¿Quién eres y de dónde vienes? ¿Dónde está tu ciudad y tus progenitores?


Claudius gaudet esse illic philologos homines, sperat futurum aliquem historiis suis locum. Itaque et ipse Homerico versu Caesarem se esse significans ait:

Claudio se alegra de que existan allí hombres de letras; espera que algún lugar habrá para sus historias. Por ello, también él en persona, dando a entender que él mismo es César, dice en verso homérico:


Ἰλιόθεν με φέρων ἄνεμος Κικόνεσσι πέλασσεν

-Un viento llevándome de Ilio me aproximó a los Cícones


Erat autem sequens versus verior, aeque Homericus:

El verso siguiente era más exacto, igualmente de Homero:


ἔνθα δ᾽ ἐγὼ πόλιν ἔπραθον, ὤλεσα δ᾽ αὐτούς.

-Allí arrasé a la ciudad y los exterminé.


[6] Et imposuerat Herculi minime vafro nisi fuisset illic Febris, quae fano suo relicto sola cum illo venerat: ceteros omnes deos Romae reliquerat. "Iste " inquit "mera mendacia narrat. Ego tibi dico, quae cum illo tot annis vixi: Luguduni natus est, Marci municipem vides. Quod tibi narro, ad sextum decimum lapidem natus est a Vienna, Gallus germanus. Itaque quod Gallum facere oportebat, Romam cepit. Hunc ego tibi recipio Luguduni natum, ubi Licinus multis annis regnavit.

Y había engañado a Hércules, que de ningún modo era sagaz, si no hubiera estado allí Fiebre, la única que, abandonando su templo, había venido con él. Había dejado en Roma a todos los demás dioses. Dijo a Hércules: -Ése te cuenta puras mentiras. Te lo digo yo, que viví tantos años con él. Nació en Luguduno: estás viendo a un compatriota de Marco. Lo que te cuento, un galo genuino, nació a dieciséis millas de Viena. Por ello, como convenía que hiciera un galo, tomó Roma. Yo te prometo que éste nació en Luguduno, donde Lícino reinó durante muchos años.


Tu autem, qui plura loca calcasti quam ullus mulio perpetuarius, Lugudunenses scire debes, et multa milia inter Xanthum et Rhodanum interesse." Excandescit hoc loco Claudius et quanto potest murmure irascitur. Quid diceret, nemo intellegebat, ille autem Febrim duci iubebat, illo gestu solutae manus et ad hoc unum satis firmae, quo decollare homines solebat, iusserat illi collum praecidi. Putares omnes illius esse libertos: adeo illum nemo curabat.

Pero tú, que has recorrido más lugares que mulatero incesante alguno, debes conocer a los Lugudunenses: muchas millas hay de distancia entre el Janto y el Ródano. Llegados a este punto, Claudio se encoleriza y manifiesta su ira gruñendo cuanto puede. Nadie comprendía qué decía; pero él ordenaba que se llevaran presa a Fiebre. Con aquel gesto de su mano suelta y sólo bastante firme para esto, con que solía degollar a los hombres, había mandado que se le cortara el cuello. Pensarías que todos eran libertos de él: hasta tal punto nadie le hacía caso.


[7] Tum Hercules "audi me" inquit "tu desine fatuari. Venisti huc, ubi mures ferrum rodunt. Citius mihi verum, ne tibi alogias excutiam." Et quo terribilior esset, tragicus fit et ait:

Entonces Hércules dice: -Escúchame y deja de disparatar. Has llegado aquí, donde los ratones roen el hierro. Dime la verdad cuanto antes, para que no sacuda las tonterías que tienes. Y a fin de ser más terrible, se hace trágico y dice:


"Exprome propere, sede qua genitus cluas, hoc ne peremptus stipite ad terram accidas; haec clava reges saepe mactavit feros. Quid nunc profatu vocis incerto sonas? Quae patria, quae gens mobile eduxit caput?

-Declara con presteza, en qué lugar eres llamado de haber nacido, para que no caigas a tierra, destrozado por esta maza. Esta clava a menudo inmoló a reyes crueles. ¿Por qué emites sonidos ahora con palabra incierta de voz? ¿Qué patria, qué pueblo educó tu móvil cabeza?


Edissere. Equidem regna tergemini petens longinqua regis, unde ab Hesperio mari Inachiam ad urbem nobile advexi pecus, vidi duobus imminens fluviis iugum, quod Phoebus ortu semper obverso videt, ubi Rhodanus ingens amne praerapido fluit, Ararque dubitans, quo suos cursus agat, tacitus quietis adluit ripas vadis. Estne illa tellus spiritus altrix tui? "

Explícamelo. En cuanto a mí, al dirigirme al distante reino del tricípite Gerión, de donde del hesperio mar a la ciudad inaquia transporté el ínclito rebaño, vi un monte que dominaba dos ríos, que Febo en su orto siempre ve de cara: donde el enorme Ródano fluye en muy rápida corriente, y el Arar, dudando a dónde enderezar su curso, baña silencioso las orillas con pacíficas aguas. ¿Acaso es aquella tierra la nutridora de tu espíritu?


Haec satis animose et fortiter, nihilo minus mentis suae non est et timet μωροῦ πληγήν. Claudius ut vidit virum valentem, oblitus nugarum intellexit neminem Romae sibi parem fuisse, illic non habere se idem gratiae: gallum in suo sterquilino plurimum posse. Itaque quantum intellegi potuit, haec visus est dicere: "Ego te, fortissime deorum Hercule, speravi mihi adfuturum apud alios, et si qui a me notorem petisset, te fui nominaturus, qui me optime nosti.

Así dice con bastante pasión y decisión; su mente no las tiene todas consigo y teme el golpe del tonto. Claudio, cuando vio a un hombre robusto, olvidándose de las tonterías, comprendió que nadie en Roma había sido su igual, que allí él no tenía lo mismo de influencia: el mayor gallo puede en su propio estercolero. Por ello, cuanto pudo ser entendido, pareció decir esto: -¡Oh, Hércules, el más valiente de los dioses!, siempre esperé que te presentaras ante mí en casa ajena, y si hay quien hubiese pedido de mí un fiador, yo te habría nombrado a ti, que me conoces muy bien.


Nam si memoria repetis, ego eram qui tibi ante templum tuum ius dicebam totis diebus mense Iulio et Augusto. Tu scis, quantum illic miseriarum tulerim, cum causidicos audirem diem et noctem, in quod si incidisses, valde fortis licet tibi videaris, maluisses cloacas Augeae purgare: multo plus ego stercoris exhausi. "Sed quoniam volo" . . . [lacuna]

Pues si buscas en tu memoria, era yo quien en Tibur, ante tu templo, administraba justicia todos los días, en el mes de julio y agosto. Tú sabes cuánto de miserias he soportado allí, al escuchar a abogados de profesión durante día y noche. Si te hubieras encontrado con esto, aunque te parezca que eres muy fuerte, habrías preferido limpiar las cloacas de Augías. Yo vacié mucho más de excremento. -Pero puesto que quiero... [laguna]


[8] . . . "non mirum quod in curiam impetum fecisti: nihil tibi clausi est. Modo dic nobis, qualem deum istum fieri velis. Ἐπικούρειος θεός non potest esse: οὔτε αὐτὸς πρᾶγμα ἔχει τι οὔτε ἄλλοις παρέχει; Stoicus? Quomodo potest 'rotundus' esse, ut ait Varro, 'sine capite, sine praeputio'? Est aliquid in illo Stoici dei, iam video: nec cor nec caput habet. Si mehercules a Saturno petisset hoc beneficium, cuius mensem toto anno celebravit, Saturnalicius princeps, non tulisset illud, nedum ab Iove, quem quantum quidem in illo fuit, damnavit incesti.

...-No es sorprendente el hecho de que asaltaste la asamblea del Senado: no hay nada que te esté cerrado. Dinos al menos en qué clase de dios quieres convertir a ése. Un dios epicúreo no puede ser: él ni sufre molestias ni las causa a los demás. ¿Estoico? ¿Cómo puede ser redondo, según dice Varrón, sin cabeza ni prepucio? Hay algo en él de dios estoico, ya veo: no tiene ni corazón ni mollera. ¡Por Hércules!, si hubiera pedido de Saturno este beneficio, cuyo mes celebró durante todo el año el emperador de las Saturnales, no lo habría obtenido. Es más, ¡cuánto menos lo habría obtenido de Júpiter, a quien, en lo que estuvo de su mano, condenó por incesto!


Silanum enim generum suum occidit propterea quod sororem suam, festivissimam omnium puellarum, quam omnes Venerem vocarent, maluit Iunonem vocare. 'Quare' inquis' quaero enim, sororem suam?' Stulte, stude : Athenis dimidium licet, Alexandriae totum. 'Quia Romae' inquis 'mures molas lingunt.' Hic nobis curva corrigit? quid in cubiculo suo faciat, nescio, et iam 'caeli scrutatur plagas'? Deus fieri vult: parum est quod templum in Britannia habet, quod hunc barbari colunt et ut deum orant μωροῦ εὐιλὰτου τυχεῖν;"

Pues mató a su yerno, Silano, por el hecho de que prefirió llamar Juno a su hermana, la más festiva de todas las doncellas, a la que todos llamaban Venus. -¿Por qué -dice- a su propia hermana? Busco respuesta. Estúpido, dedícate con afán: en Atenas la ley lo permite a medias, en Alejandría por entero. -Porque en Roma -dice- los ratones lamen las ruedas de molino. ¿Éste nos endereza a ideas torcidas? No sé qué hace en su dormitorio, y ya ¿escruta las regiones del cielo? Quiere hacerse un dios: ¿valora poco el hecho de que tiene un templo en Britania, el hecho de que lo veneran los bárbaros y que le supliquen como a un dios, para obtener el favor de un tonto?


[9] Tandem Iovi venit in mentem, privatis intra curiam morantibus [senatoribus non licere] sententiam dicere nec disputare. "Ego" inquit "p. c. interrogare vobis permiseram, vos mera mapalia fecistis. Volo ut servetis disciplinam curiae. Hic qualiscunque est, quid de nobis existimabit? Illo dimisso primus interrogatur sententiam Ianus pater. Is designatus erat in kal. Iulias postmeridianus consul, homo quantumvis vafer, qui semper videt a ἅμα πρόσσω καὶ ὀπίσσω. Is multa diserte, quod in foro vivebat, dixit, quae notarius persequi non potuit, et ideo non refero, ne aliis verbis ponam, quae ab illo dicta sunt. Multa dixit de magnitudine deorum: non debere hunc vulgo dari honorem.

Finalmente le viene a Júpiter a la mente que, mientras se queden particulares dentro del Senado, no se les está permitido a los senadores expresar su opinión ni discutir. -Senadores -dice-, yo os había permitido hacer preguntas, y vosotros habéis hecho auténticas tiendas de nómadas. Quiero que os mantengáis fieles al protocolo del Senado. ¿Qué va a pensar de nosotros ése, quienquiera que sea? Una vez despedido Claudio, el padre Jano será el primero al que se le pida su opinión. Lo habían nombrado para las Calendas de Julio como cónsul de tarde, hombre sagaz tanto como quieras, que siempre ve a un tiempo lo de detrás y lo de delante. Éste, debido a que vivía en el foro, dijo elocuentemente muchas cosas que el taquígrafo no fue capaz de continuar siguiendo; y por esto, no las refiero, para que no ponga con otras palabras lo que dijo. Dijo muchas cosas sobre la grandeza de los dioses, señalando que no se debía conceder este honor públicamente.


"Olim" inquit "magna res erat deum fieri: iam Fabam mimum fecistis. Itaque ne videar in personam, non in rem dicere sententiam, censeo ne quis post hunc diem deus fiat ex his, qui ἀρούρης καρπὸν ἔδουσιν aut ex his, quos alit ζείδωρος ἄρουρα. Qui contra hoc senatus consultum deus factus, dictus pictusve erit, eum dedi Larvis et proximo munere inter novos auctoratos ferulis vapulare placet." Proximus interrogatur sententiam Diespiter Vicae Potae filius, et ipse designatus consul, nummulariolus: hoc quaestu se sustinebat, vendere civitatulas solebat. Ad hunc belle accessit Hercules et auriculam illi tetigit. Censet itaque in haec verba:

-En otro tiempo -dijo- era gran cosa llegar a ser un dios. Ahora habéis hecho la farsa Haba. Por ello, para que no parezca que expreso mi opinión contra una máscara de actor, no contra una realidad, aconsejo que, después de este día, no se haga un dios a nadie de éstos que comen el fruto de la tierra o de éstos a los que nutre la tierra rica en cebada. El que, en contra de este decreto del Senado, sea hecho, nombrado o pintado un dios, me parece bien que éste sea entregado a los Fantasmas y sea azotado con férulas entre los gladiadores recientemente contratados en el próximo espectáculo público. Diéspiter, hijo de Vica Pota, también él en persona nombrado cónsul, mal banquero, es el próximo al que se le pide su opinión. Solía vender derechos de ciudadanía a bajo precio; con este negocio se sostenía. Hércules se acercó a él agradablemente y le tocó el lóbulo de la oreja. Y aconseja así, a la manera de estas palabras:


"Cum divus Claudius et divum Augustum sanguine contingat nec minus divam Augustam aviam suam, quam ipse deam esse iussit, longeque omnes mortales sapientia antecellat, sitque e re publica esse aliquem qui cum Romulo possit 'ferventia rapa vorare,' censeo uti divus Claudius ex hac die deus sit, ita uti ante eum qui optimo iure factus sit, eamque rem ad Metamorphosis Ovidi adiciendam." Variae erant sententiae, et videbatur Claudius sententiam vincere. Hercules enim, qui videret ferrum suum in igne esse, modo huc modo illuc cursabat et aiebat: "Noli mihi invidere, mea res agitur: deinde tu si quid volueris, in vicem faciam; manus manum lavat."

Ya que, en efecto, el divino Claudio es pariente del divino Augusto por sangre y no menos de la divina Augusta, su abuela, a la que él en persona ordenó que fuera una diosa, y supera en mucho a todos los mortales en sabiduría, y es de interés público que exista alguien que pueda con Rómulo engullir nabos ardientes, aconsejo que el divino Claudio, a partir de hoy, sea un dios, como el que haya sido divinizado antes de él con perfecto derecho, y que tenga que añadirse este acontecimiento a las Metamorfosis de Ovidio. Las opiniones eran varias y parecía que Claudio iba a ganar la partida. Hércules, en efecto, que veía que su hierro estaba en el fuego, corría de aquí para allá y decía: -No me mires con malos ojos; se trata de mi interés. Si en otra ocasión quieres algo, te devolveré el favor: una mano lava la otra mano.


[10] Tunc divus Augustus surrexit sententiae suae loco dicendae, et summa facundia disseruit: "Ego" inquit "p.c. vos testes habeo, ex quo deus factus sum, nullum me verbum fecisse: semper meum negotium ago. Sed non possum amplius dissimulare, et dolorem, quem graviorem pudor facit, continere. In hoc terra marique pacem peperi? Ideo civilia bella compescui? Ideo legibus urbem fundavi, operibus ornavi, ut—quid dicam p. c. non invenio: omnia infra indignationem verba sunt. Confugiendum est itaque ad Messalae Corvini, disertissimi viri, illam sententiam 'pudet imperii.' Hic, p.c., qui vobis non posse videtur muscam excitare, tam facile homines occidebat, quam canis adsidit.

Entonces el divino Augusto se levantó para expresar su opinión oportunamente, y con suma elocuencia disertó: -Yo -dice- os pongo por testigos, senadores, de que, desde que fui divinizado, no he pronunciado palabra alguna: siempre me ocupo de lo personal. Pero no puedo disimular ni contener por más tiempo mi dolor, el cual hace más pesado mi vergüenza. ¿Para esto engendré la paz por tierra y mar? ¿Para esto detuve las guerras civiles? ¿Para esto fundé la ciudad con leyes y la adorné con monumentos, para...? No encuentro cómo expresarme, senadores: todas las palabras están sometidas a mi indignación. Debo recurrir, por consiguiente, a aquella famosa frase de Mesala Corvino, varón elocuentísimo: Me avergüenzo de mi poder. Este individuo, senadores, que os parece que no puede hacer daño a una mosca, mataba hombres tan fácil como una perra se posa para orinar.


Sed quid ego de tot ac talibus viris dicam? Non vacat deflere publicas clades intuenti domestica mala. Itaque illa omittam, haec referam; nam etiam si soror mea Graece nescit, ego scio: ἔγγιον γόνυ κνήμης. Iste quem videtis, per tot annos sub meo nomine latens, hanc mihi gratiam rettulit, ut duas Iulias proneptes meas occideret, alteram ferro, alteram fame; unum abnepotem L. Silanum, videris, Iuppiter, an in causa mala, certe in tua, si aequus futurus es. Dic mihi, dive Claudi, quare quemquam ex his, quos quasque occidisti, antequam de causa cognosceres, antequam audires, damnasti? Hoc ubi fieri solet? In caelo non fit.

Pero, ¿por qué yo he de hablar sobre tantos y semejantes varones? No tengo tiempo para deplorar los desastres del Estado, al contemplar las desgracias familiares. Así pues, no hablaré de aquello, referiré éstas. Pues aunque mi hermana no sabe de griego, yo sí sé: la rodilla está más cerca que la canilla. Ése que veis, durante tantos años oculto bajo mi nombre, me devolvió este favor: mató a las dos Julias, mis biznietas; una con el hierro, la otra de hambre; y a un tataranieto, L. Silano (tú habrás visto, Júpiter, si en causa mala -ciertamente en la tuya- has tenido que ser justo). Dime, divino Claudio, ¿por qué a algunos de la población, hombres y mujeres que mataste, les condenaste antes de que conocieras sobre el motivo, antes de que les escucharas? ¿Dónde suele hacerse esto? En el cielo no acontece.


[11] "Ecce Iuppiter, qui tot annos regnat, uni Volcano crus fregit, quem

He aquí a Júpiter, que lleva tantos años reinando. Sólo le rompió la pierna a Vulcano, a quien


ῥίψε ποδὸς τεταγὼν ἀπὸ βηλοῦ θεσπεσίοιο

lanzó asiéndole del pie fuera del umbral celeste.


et iratus fuit uxori et suspendit illam: numquid occidit? Tu Messalinam, cuius aeque avunculus maior eram quam tuus, occidisti. 'Nescio' inquis. Di tibi male faciant: adeo istuc turpius est, quod nescisti, quam quod occidisti. C. Caesarem non desiit mortuum persequi. Occiderat ille socerum: hic et generum. Gaius Crassi filium vetuit Magnum vocari: hic nomen illi reddidit, caput tulit. Occidit in una domo Crassum, Magnum, Scriboniam, +Tristionias, Assarionem,+ nobiles tamen, Crassum vero tam fatuum, ut etiam regnare posset.

Y fue irritado contra su esposa y la colgó. ¿Acaso la mató? Tú mataste a Mesalina; -yo era su tío abuelo del mismo modo que lo soy de ti-. "Lo desconozco", dices. ¡Que los dioses te confundan! Hasta tal punto es más vergonzoso el hecho de que no sabes que el hecho de que has matado. No dejó de seguir los pasos de Gayo César, aun después de muerto. Aquél había matado a su suegro; éste también a su yerno. Gayo prohibió que el hijo de Craso fuera llamado Magno; éste le devolvió el sobrenombre, y le quitó la cabeza. En una sola familia mató a Craso, a Magno, a Escribonia, a las Tristionias, a Asarión, a pesar de que eran de familia noble; en cuanto a Craso, tan insensato, que incluso hubiera podido reinar.


Hunc nunc deum facere vultis? Videte corpus eius dis iratis natum. Ad summam, tria verba cito dicat, et servum me ducat. Hunc deum quis colet? Quis credet? Dum tales deos facitis, nemo vos deos esse credet. Summa rei, p. c., si honeste [me] inter vos gessi, si nulli clarius respondi, vindicate iniurias meas. Ego pro sententia mea hoc censeo:" atque ita ex tabella recitavit:

¿A ése queréis ahora hacer un dios? Ved su cuerpo, nacido con la ira de los dioses. En resumen, diga tres palabras rápidamente y me tome por esclavo. ¿Quién venerará a este dios? ¿Quién confiará en él? Mientras hacéis a tales individuos dioses, nadie creerá que vosotros sois dioses. Para concluir, senadores: si me he mostrado de manera honorable entre vosotros, si no he respondido a nadie más sonoramente de lo normal, vengad mis injurias. Yo, con respecto a mi opinión, aconsejo esto. Y así leyó en voz alta de una tablilla:


"quandoquidem divus Claudius occidit socerum suum Appium Silanum, generos duos Magnum Pompeium et L. Silanum, socerum filiae suae Crassum Frugi, hominem tam similem sibi quam ovo ovum, Scriboniam socrum filiae suae, uxorem suam Messalinam et ceteros quorum numerus iniri non potuit, placet mihi in eum severe animadverti, nec illi rerum iudicandarum vacationem dari, eumque quam primum exportari, et caelo intra triginta dies excedere, Olympo intra diem tertium." Pedibus in hanc sententiam itum est. Nec mora, Cyllenius illum collo obtorto trahit ad inferos, [a caelo]

-Puesto que el divino Claudio mató a su suegro Apio Silano, a sus dos yernos Magno Pompeyo y L. Silano, al suegro de su hija Craso Frugi, un hombre tan parecido a él como un huevo a otro huevo, a Escribonia, la suegra de su hija, a su esposa Mesalina y a otros cuyo número no puede calcularse, me parece bien que se le castigue severamente, que no se le exima de los asuntos judiciales, que se le destierre cuanto antes y que salga del cielo en un plazo de treinta días, del Olimpo antes del día tercero. Estuvieron de acuerdo con esta opinión por votación. Sin demora, Mercurio, girándole el cuello, le lleva a rastras desde el cielo hacia los infiernos,


[illuc] unde negant redire quemquam.

allí de donde se dice que nadie vuelve.


[12] Dum descendunt per viam sacram, interrogat Mercurius, quid sibi velit ille concursus hominum, num Claudii funus esset. Et erat omnium formosissimum et impensa cura, plane ut scires deum efferri: tubicinum, cornicinum, omnis generis aenatorum tanta turba, tantus concentus, ut etiam Claudius audire posset. Omnes laeti, hilares: populus Romanus ambulabat tanquam liber, Agatho et pauci causidici plorabant, sed plane ex animo.

Mientras descienden por la vía Sacra, pregunta Mercurio qué significa aquella carrera en masa de hombres, si era el cortejo fúnebre de Claudio. Y en efecto, era el más hermoso de todos y el cuidado era costoso, claramente para que supieras que se enterraba a un dios. Había tan gran muchedumbre, tan gran armonía de trompetistas, de cornetas, de instrumentos de bronce de toda clase, que todavía Claudio podía oírlos. Todos estaban contentos, joviales: el pueblo Romano se paseaba como si fuera libre; Agatón y unos pocos abogados de profesión lloraban, pero claramente de buen grado.


Iurisconsulti e tenebris procedebant, pallidi, graciles, vix animam habentes, tanquam qui tum maxime reviviscerent. Ex his unus cum vidisset capita conferentes et fortunas suas deplorantes causidicos, accedit et ait: "dicebam vobis: non semper Saturnalia erunt." Claudius ut vidit funus suum, intellexit se mortuum esse. Ingenti enim μεγάλῳ χορικῷ nenia cantabatur anapaestis:

Los jurisconsultos salían de las tinieblas pálidos, gráciles, con apenas vida, como si ellos precisamente entonces revivieran. Uno de éstos, al ver que los abogados de profesión formaban un grupo y lloraban su suerte como perdida, se acerca a ellos y dice: -Ya os lo decía yo: no siempre serán las fiestas Saturnales. Claudio, cuando vio su cortejo fúnebre, comprendió que él mismo estaba muerto. Cantaban, en efecto, una nenia de anapestos en gran canto coral: ...


[13] Delectabatur laudibus suis Claudius, et cupiebat diutius spectare. Inicit illi manum Talthybius deorum [nuntius] et trahit capite obvoluto, ne quis eum possit agnoscere, per campum Martium, et inter Tiberim et viam tectam descendit ad inferos. Antecesserat iam compendiaria Narcissus libertus ad patronum excipiendum, et venienti nitidus, ut erat a balineo, occurrit et ait: "Quid di ad homines?" "Celerius" inquit Mercurius "et venire nos nuntia." Dicto citius Narcissus evolat. Omnia proclivia sunt, facile descenditur. Itaque quamvis podagricus esset, momento temporis pervenit ad ianuam Ditis, ubi iacebat Cerberus vel ut ait Horatius "belua centiceps."

Claudio se deleitaba en sus alabanzas, y deseaba contemplar más largo tiempo. Taltibio, el mensajero de los dioses, pone la mano encima de él y, cubriéndole la cabeza, le lleva a rastras; para que nadie pueda reconocerle, a través del campo de Marte, y entre el Tíber y la vía Cubierta desciende a los infiernos. El liberto Narciso ya les había adelantado por un camino más corto, para recibir a su patrono, y nítido a su llegada, como estaba de un baño, corre a su encuentro y dice: -¿Por qué hay dioses junto a hombres? -Acelera tu carrera -dice Mercurio- y anuncia nuestra llegada. Más pronto que lo dicho, Narciso sale volando. Todo es cuesta abajo, se desciende fácil. Así pues, aunque estaba enfermo de gota, llegó en un momento a la puerta de Plutón, donde estaba echado Cerbero, o como dice Horacio, el monstruo de cien cabezas.


Pusillum perturbatur—subalbam canem in deliciis habere adsueverat—ut illum vidit canem nigrum, villosum, sane non quem velis tibi in tenebris occurrere, et magna voce "Claudius" inquit "veniet." Cum plausu procedunt cantantes: εὑρήκαμεν, συγχαίρομεν. Hic erat C. Silius consul designatus, Iuncus praetorius, Sex. Traulus, M. Helvius, Trogus, Cotta, Vettius Valens, Fabius equites R. quos Narcissus duci iusserat. Medius erat in hac cantantium turba Mnester pantomimus, quem Claudius decoris causa minorem fecerat. Ad Messalinam—cito rumor percrebuit Claudium venisse—convolant:

Queda un poco perturbado -estaba acostumbrado a hacer las delicias de una perrita blanca- cuando ve a aquel perrazo negro, peludo -sin duda, no querrías que éste corriera a tu encuentro en las tinieblas-; y con gran voz dice: -¡Claudio va a venir! Con aplauso avanzan mientras cantan: Le hemos encontrado, ¡albricias!. Aquí estaba el cónsul electo C. Silio, el ex pretor Junco, Sexto Traulo, M. Helvio, Trogo, Cota, Vetio Valente, Fabio, caballeros romanos a los que Narciso había ordenado ser llevados aquí. El pantomimo Mnester estaba en medio de esta muchedumbre de cantores, a quien Claudio, por causa de valor, había hecho menor. El rumor de la llegada de Claudio se extendió rápidamente. Acuden conjuntamente hacia donde está Mesalina.


primi omnium liberti Polybius, Myron, Arpocras, Amphaeus, Pheronactus, quos Claudius omnes, necubi imparatus esset, praemiserat. Deinde praefecti duo Iustus Catonius et Rufrius Pollio. Deinde amici Saturninus Lusius et Pedo Pompeius et Lupus et Celer Asinius consulares. Novissime fratris filia, sororis filia, generi, soceri, socrus, omnes plane consanguinei. Et agmine facto Claudio occurrunt. Quos cum vidisset Claudius, exclamat πάντα φίλων πλήρη quomodo huc venistis vos?" Tum Pedo Pompeius: "Quid dicis, homo crudelissime? Quaeris, quomodo? Quis enim nos alius huc misit quam tu, omnium amicorum interfector? In ius eamus, ego tibi hic sellas ostendam."

Los primeros de todos son los libertos Polibio, Mirón, Harpócrates, Anfeo, Feronacto, a todos los cuales Claudio había enviado delante, para que en ninguna parte estuviera desatendido. Luego, los dos prefectos Justo Catonio y Rufrio Polión. Luego, los amigos Saturnino Lusio, Pedón Pompeyo, Lupo y Asinio Céler, ex cónsules. Por último, la hija de su hermano, la hija de su hermana, sus yernos, sus suegros, sus suegras; claramente, todos sus parientes. Y una vez hecha una fila, corren al encuentro de Claudio. Claudio, al verlos, exclama: -¡Amigos por todas partes! ¿Cómo vinisteis acá? Entonces Pedón Pompeyo: -¿Qué dices, hombre cruelísimo? ¿Preguntas cómo? Pues, ¿qué otro nos envió aquí sino tú, asesino de todos tus amigos? Vayamos ante el tribunal. Yo te mostraré aquí las sillas de los jueces.


[14] Ducit illum ad tribunal Aeaci: is lege Cornelia quae de sicariis lata est, quaerebat. Postulat, nomen eius recipiat; edit subscriptionem: occisos senatores XXXV, equites R. CCXXI, ceteros ὅσα ψάμαθός τε κόνις τε. Advocatum non invenit. Tandem procedit P. Petronius, vetus convictor eius, homo Claudiana lingua disertus, et postulat advocationem. Non datur. Accusat Pedo Pompeius magnis clamoribus. Incipit patronus velle respondere. Aeacus, homo iustissimus, vetat, et illum altera tantum parte audita condemnat et ait: αἴκε πάθοις τά ἔρεξας, δίκη εὐθεῖα γένοιτο. Ingens silentium factum est.

Le lleva ante el tribunal de Éaco. Éste instruía un proceso según la ley Cornelia, que hablaba sobre los asesinos. Pide que registre el nombre de este individuo. Declara la denuncia: este individuo ha matado a 35 senadores, a 221 caballeros romanos, a otros ciudadanos en número igual al de la arena o el polvo. Claudio no encuentra abogado. Finalmente se presenta P. Petronio, un viejo comensal suyo, hombre diserto en la lengua de Claudio, y pide un aplazamiento. No se concede. Pedón Pompeyo le acusa entre grandes aclamaciones. El abogado defensor empieza a querer responder. Éaco, hombre justísimo, se lo prohíbe, y, tras escuchar sólo a la otra parte, condena a Claudio y dice: -Si padeciera lo que cometió, se cumpliría estricta justicia. Se hizo un enorme silencio.


Stupebant omnes novitate rei attoniti, negabant hoc unquam factum. Claudio magis iniquum videbatur quam novum. De genere poenae diu disputatum est, quid illum pati oporteret. Erant qui dicerent, Sisyphum [satis] diu laturam fecisse, Tantalum siti periturum nisi illi succurreretur, aliquando Ixionis miseri rotam sufflaminandam. Non placuit ulli ex veteribus missionem dari, ne vel Claudius unquam simile speraret. Placuit novam poenam constitui debere, excogitandum illi laborem irritum et alicuius cupiditatis speciem sine effectu. Tum Aeacus iubet illum alea ludere pertuso fritillo. Et iam coeperat fugientes semper tesseras quaerere et nihil proficere.

Todos quedaron atónitos ante la novedad del asunto. Decían que nunca esto había sucedido. A Claudio le parecía más injusto que inaudito. Se discutió largo tiempo sobre el tipo de castigo, el cuál le convendría sufrir. Había quienes decían que Sísifo había hecho de cargador por demasiado tiempo; que Tántalo iba a morir de sed, si no se le socorría; que alguna vez se tendría que poner freno con la galga a la rueda del infeliz Ixión. Se decidió no conceder amnistía a ninguno de los reos veteranos, para que Claudio nunca pudiese esperar nada parecido. Se decidió que se le debía imponer un nuevo castigo, que se había de inventar para él un trabajo inútil y que tuviera apariencia de cierto deseo, sin cumplimiento. Entonces Éaco ordena que él juegue a los dados con un cubilete agujereado. Y ya había empezado a buscar los dados, que siempre se le escapaban, y a no obtener ningún resultado.


[15] Nam quotiens missurus erat resonante fritillo, utraque subducto fugiebat tessera fundo. Cumque recollectos auderet mittere talos, lusuro similis semper semperque petenti, decepere fidem: refugit digitosque per ipsos fallax adsiduo dilabitur alea furto. Sic cum iam summi tanguntur culmina montis, irrita Sisyphio volvantur pondera collo.

Pues cada vez que iba a lanzarlos del resonante cubilete, cada uno de los dos dados huía por el substraído fondo. Y cuando osaba lanzar los dados que recogía, siempre con intención de jugar y siempre con intención de obtener resultado, burlaban su confianza. Huye hacia atrás y entre los mismos dedos se escurre el dado falaz con asidua astucia. Como cuando ya se rozan las cumbres de la más alta montaña, del cuello de Sísifo caen rodando los vanos cuerpos pesados.


Apparuit subito C. Caesar et petere illum in servitutem coepit; producit testes, qui illum viderant ab illo flagris, ferulis, colaphis vapulantem. Adiudicatur C. Caesari; Caesar illum Aeaco donat. Is Menandro liberto suo tradidit, ut a cognitionibus esset.

De repente, apareció Gayo César y empezó a reclamar a Claudio como esclavo. Presenta testigos que habían visto que él recibía golpes de aquél con látigos, con férulas, con puñetazos. Claudio es adjudicado a Gayo César. César lo regala a Éaco. Éste lo entregó a su liberto Menandro, para que Claudio fuera esclavo de sus instrucciones.




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