Boletín de la Academia (I): 03

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ANEXO[editar]

de los documentos oficiales á que se alude en la reseña histórica precedente.

No. 1.[editar]

MEMORÁNDUM presentado al señor Presidente de la República antes de tomar posesión de su puesto.


Buenos Aires, Octubre 5 de 1868.


Al señor Dr. D. Domingo Faustino Sarmiento.


Distinguido señor y amigo:

En el deseo de ser útil al pais donde actualmente resido, disfrutando de una posición honorable y ocupándome seriamente con el estudio científico de sus productos naturales, me permito presentar á Vd. algunas ideas sobre la fundación de un establecimiento necesario en el pais, para adelantar el estudio de las ciencias exactas, que profeso, y facilitar así á los hijos de la República Argentina el examen de sus riquezas naturales con mavor suceso, que el que hasta hoy ha sido posible por la falta de instrucción relativa á este estudio en el pais.

Siendo la instruccion pública la base de todos los progresos de una nación civilizada, lo que Vd. conoce tan bien como yo, me parece una necesidad urgente, que la República Argentina tenga en su propio suelo un establecimiento científico capaz de educar maestros, no solamente para la enseñanza primaria, sino también para los estudios mas avanzados de las altas ciencias.

Maestros, en estas condiciones, no se encuentran fácilmente en el estrangero y aun si se les halla, no son tan útiles y convenientes, para la enseñanza de la juventud, como los de igual capacidad nacidos en el pais.

La juventud siempre juzga con lijereza y generalmente está prevenida coutra sus maestros; ella los estima tanto mas cuanto que hablan mejor el idioma de ella, y desprecia á los que lo hablan peor que sus discípulos.

Las naciones mas ilustradas de la antigüedad han formado su juicio sobre las otras, del mismo modo; los Griegos llamaban bárbaros á todos los estrangeros, significando con este epíteto, que los creian sus inferiores y enemigos de su nacionalidad ............................................................

Por esta razón me parece un error el llamar estrangeros para la enseñanza de la juventud, por que los maestros no servirán á causa de que no poseerán la confianza de sus discípulos. Ellos deben ser sus compatriotas, y para educar estos sabios capaces, es necesario fundar en el pais, un establecimiento para la enseñanza científica mas elevada.

Un establecimiento de esta clase, es la Universidad. Uníversitas litterarum hanse llamados estos establecimientos que surjieron en el siglo décimo cuarto, porque en ellos se unieron, todos los conocimientos científicos existentes hasta entonces; estos establecimientos fueron los que levantaron la sociedad moderna á la altura del sentimiento de humanidad, con el cual se tratan en la actualidad las naciones civilizadas, y también son ellas las que presentan y conservan las producciones mas sublimes del genio humano.

Pero no solamente para la enseñanza pública se han fundada Universidades en países civilizados, sino también para adornarlos con estas fundaciones y dar un testimonio de respeto á las ciencias y á sus cultivadores. Por la veneración á la ciencia prueba una nación su progreso intelectual y su interés para la humanidad.

Ocuparse de ella es la ocupación mas honesta del hombre, y tratarla con negligencia ó desprecio es mostrar su propia ignorancia ó la falta de educación espiritual.

A los establecimientos científicos se debe el mismo respeto que á los religiosos, en unos y otros se cultiva la verdadera humanidad, y ambos son los principales garantizadores de la paz y el escudo mas eficaz para defender y resguardar al hombre civilizado.

No existe en la República Argentina, un establecimiento que responda á esta elevada tarea. La Universidad de San Carlos en Córdova está disposeida de catedráticos para todas las ciencias teóricas y exactas; ni las matemáticas, ni la química, ni los otros ramos de las ciencias físicas pueden estudiarse allí; como tampoco es posibleen ella el estudio de la historia y de las lenguas antiguas, el griego y el latin con sus ricas literaturas, que han conservado aun en la oscuridad de la edad media, la civilización entre las naciones europeas.

Es este un defecto muy grande, que debe ser reparado cuanto antes, y para cooperar á la reforma que requiere, con mis débiles conocimientos, me presento á Vd. solicitando la reforma de esta establecimiento, colocándolo sobre bases que esten mas en relación con las necesidades modernas, y elevándolo á la altura de una verdadera Universidad.

No doy esta propuesta, con el adjunto plano [1] como un estatuto concluido, es solamente un borrador que tiene la misión de llamar vuestra atención y la de la nueva administración del país que pronto principiara Vd. á dirigir, rogándole se sirva honrarla con su lectura y llamarme para su ejecución, cuando el futuro Gobierno de Vd. crea deber entrar en la realización de las ideas aqui explayadas.

Proponiendo asi mi cooperación á, este fin, no es mi intención pedir al Superior Gobierno Nacional un empleo en el establecimiento regenerado; no estoy dispuesto á abandonar mi puesto como Director del Museo Público de Buenos Aires, porque amo este establecimieno y dedico á el con el mayor placer todas mis facultades; lo único que ruego al Superior Gobierno es el oir mi consejo y que me ocupe estraordinariamente, como comisario científico, para concurrir á la regeneración de algunos ramos del nuevo establecimiento, los que se tocan principalmente con mis estudios particulares,

Soy con todo el respeto debido S. S. S.


Germán Burmeister.


  1. Este plano no lo imprimo por considerarlo innecesario.