César y Bruto

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Ni fu ni fa
César y Bruto
 de Vital Aza


CÉSAR Y BRUTO

Veo, amigo Nicanor,
con pesar hondo, profundo,
que no hay justicia en el mundo
al negar que eres pintor.

Te hiere, usando de fintas,
la envidia artera y aleve...
¿Quién en España se atreve
a pintar lo que tú pintas?

Benlliure... Sorolla... ¡Bah!
Su fama es pura bambolla.
¿Qué es a tu lado Sorolla?
¡Ni chicha ni limoná!

El Jurado ha rechazado
tu cuadro César y Bruto,
y yo, que nunca discuto
los acuerdos del Jurado,

siento tal indignación...
veo en ello tal ofensa,
que me apresto a tu defensa
con muchísima razón.

¡Despreciar un cuadro tal!
¡Jurado ignorante! ¡Bolo!
¡Un cuadro en que el lienzo sólo
ha costado un dineral!

Esa gente al despreciarte
ha cometido un error.
Tú eres un innovador
y han debido respetarte.

No sigues la rutinaria
escuela de otros pintores,
y hay en tu cuadro primores,
¡primores de indumentaria!

Oyendo a críticos sanos,
no a criticastros soeces,
huyes de las desnudeces
del traje de los romanos.

No es ese el gusto del día,
y en vez de carnes velludas
y de esas piernas desnudas
que son una porquería,

con talento singular
a César y a Bruto pones
con túnico, con calzones
y con botas de montar...

Cada cual pinta a su modo,
y esto es nuevo, sí señor;
y en el Arte, Nicanor,
la novedad es el todo.

Yo no debo ocultar
que hay en tu cuadro un defecto.
César, que es el interfecto,
no está más que regular.

Se ve que el hombre no muere
en la actitud que debiera.
Muere como si tuviera
un cólico miserere.

De modelo se ha prestado
el señor Blas el portero.
Podrá no ser César, pero...
¡es el portero! ¡clavado!

En cambio, Bruto... ese sí
que es un Bruto de verdad.
Fuera una brutalidad
no pintar un Bruto así.

¡Qué actitud tan fiera y rara!
¡Qué Bruto! ¡Nadie lo toque!
Es el Bruto del Tu quoque;
no hay más que verle la cara.

¡Cómo acaricia el puñal,
diciendo: «Ése ya está listo»!
¡Vaya un Bruto! ¡Yo no he visto
en mi vida Bruto igual.

Aunque el Jurado, absoluto,
te ha negado la patente
de pintor, entre la gente
te hará popular tu Bruto.

Exhíbelo sin temor,
y antes de un mes, ¡claro está!
todo Madrid hablará
del Bruto de Nicanor.