Cantar de los cantares: Capítulo 6

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Cantar de los cantares
Capítulo 6 de Fray Luis de León

1. (ESPOSA:) El mi Amado descendió a los huertos suyos, a la tierra de los aromas, a apacentar entre los huertos y coger las flores.

2. Yo al mi Amado, y el mi Amado a mí, que apacienta entre las flores.

3. (ESPOSO:) Hermosa eres, Amiga mía, como Thirsá; bella como Jerusalén, terrible como los escuadrones, sus banderas tendidas.

4. Vuelve los ojos tuyos, que me hacen fuerza; el tu cabello como las manadas de cabras que se parecen en el Galaad.

5. Tus dientes como hatajo de ovejas, que suben del lavadero, las cuales todas paren de dos en dos, y no hay estéril en ellas.

6. Tus sienes, como un casco de granada entre tu cabello.

7. Sesenta son las reinas, ochenta las concubinas, y las doncellas sin cuento.

8. Una es la mi paloma, la mi perfecta, única es a su madre: es la escogida a la que la parió. Viéronla las hijas, y llamáronla bienaventurada, y las reinas y las concubinas la loaron.

9. (COMPAÑERAS:) ¿Quién es esta que se descubre como el alba, hermosa como la luna, escogida como el sol, terrible como los escuadrones?

10. (ESPOSO:) Al huerto del nogal descendí por ver los frutos de los valles, y ver si está en ciernes la vid, y si florecen los granados.

11. (ESPOSA:) No sé; mi ánima me puso como carros de aminadab.

12. (CORO:) Torna, torna, Sunamita; torna y verte hemos.

13. ¿Qué miráis en la Sunamita, como en los coros de los ejércitos?

Capítulo 6