Carta de Diego Portales a Antonio Garfias (14 de mayo de 1832)

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Mayo 14 de 1832.

Mi querido Garfias:

Ayer escribí a Vd. bajo cubierta de este Administrador de Correos a Curriel o no sé qué empleado de esa renta; pero tuvo el sentimiento de saber que mi correspondencia llegó 2 minutos después de haber salido el postillón: el Administrador dejó las cartas para remitirlas hoy.

Contesto las suyas 10, 11 y 12 del que rige. Puse en conocimiento de Fuentes sus capítulo de carta relativo a su encargo y me ha traído unos papeles para probarme los siguiente: Su sueldo de 25 pesos mensuales debió correrle desde el 9 de Febrero de 1831; mas él no ha querido exigirlo si no desde el 16, desde el mismo día en que empezó a llenar las obligaciones de su empleo. Dio 5 certificados para que don Clemente Pérez cobrara los 5 meses corridos hasta el 16 de Julio y pagase con ellos a Pope. Después le mandó al mismo Pérez otro certificado del mes corrido desde 16 de Julio hasta el 15 de Agosto, que no sabe si Pérez lo cobró y espera saberlo para repetir contra la testamentería los 25 pesos; y desde el 16 de Agosto para acá no ha mandado un certificado a nadie, y, por consiguiente, dice que nadie puede haber cobrado por él, y si alguien lo ha hecho, diga al Tesorero de Vacuna quien ha sido y con qué certificado. Resulta, pues, que si el finado Pérez no cobró el sexto certificado, la Tesorería de Vacuna a Fuentes 5 meses hasta el 16 de Diciembre, y si Pérez lo cobró, sólo le deberá cuatro meses. Quedo impuesto de algunas de las porquerías de la Corte: ya causa asco tanta inmundicia; pero, entre tanto van confirmándose mis sospechas de que los fantasmas que ve el pobre don Joaquín lo hacen precipitarse: ha ordenado a Urriola, que de acuerdo con la Asamblea, le propongan a Arteaga para Teniente Coronel efectivo y Comandante en propiedad del Nº 2, con agravio precisamente de los postergados que verán este paso con desesperación.

Los recibos de suscripción fueron entregados por Silva al que la recogió para que recoja también su importe: todos han dicho que lo comprarán aquí sin necesidad de inscribirse.

Queda encargado Silva del expediente de Morán.

Siento mucho no poder satisfacer los deseos del Ministro de Hacienda de verme en ésa. No sé por donde pudiera convenir a mis interese pasar a la capital: yo no espero que nadie me dé conveniencia, menos la quiero del Gobierno: el Ministro, como hombre particular, no puede dármela. Por lo que mira a los intereses públicos, yo sería más que loco si tratase de tomar parte alguna en ellos: pensionarse para remediar un mal cuando queda la puerta abierta para mil, sería fatigarse en vano y recibir perjuicios son fruto. Por esta razón no me tomaré la pensión de observar el proyecto de reforma: Vd. sabe que ninguna obra de esta clase es absolutamente buena ni absolutamente mala; pero ni la mejor ni ninguna servirá para nada cuando esté descompuesto el principal resorte de la máquina. Desengáñese Vd: no queda otro recurso que abandonarnos a la suerte y hacerla arbitro de nuestros destinos; cualquier otra cosa es peor. Conteste a Landa muy finos sus recuerdos, asegurándole la estimación que hago de su ofrecimiento.

He recibido la licencia del Mayor del Batallón 4, y agradece y retorna a Vd. sus memorias. Recibí también la copia de la caja. Ayer por la tarde ha entrado la Independencia, y como es destino que no se pase algún día sin sufrir una media docena de sin sabores, para completarla faltaba el de saber que sólo me trae 3,000 $ en 200 quintales cobres: hoy se hacen diligencias de venderlos a cualquier precio, para remitir a Vd. su importe, y que se cubra con él a Ingram, para que así lo encuentre siempre pronto en los apuros, y que acabe de pagar los 1,500, y si se puede también los otros mil. Sólo el tener que esperar a Melgarejo, que debe bajar en la goleta, me hará detenerla, de otro modo no me habría llamado cristiano sino la hubiese hecho salir dentro de 5 días a traerme $ 6,000, que podría haberme traído, si el Capitán hubiera querido esperarse 25 días.

Incluyo a Vd. una carta de don Eugenio Matta para que la muestre al Ministro de Hacienda y lo convenza de lo urgente que me es la resolución sobre el Ingenio: suplíquele, a mi nombre, que la recomiende cuanto su conciencia le permita; porque seguramente don Fernando, el sin óleo, va a tratar de entorpecer este asunto por ser mío.

Lea Vd., con la mayor resera, otra carta que incluyo y resuélvamela para contestarla o no contestarla, porque ya cuesta mucha violencia ocuparse de tan vituperables y reprensibles peligrosas puerilidades.

Cuando vea al Mayor Soto, de Húsares, dígale que he recibido su carta y que agradezco como debo sus atenciones: que habría celebrado mucho si se hubiera efectuado el paseo que pensó hacer, y que no la contesto por exigirlo; que me ha sido muy sensible la muerte de su joven hermano.

Adiós mi don Antonio. Desea a Vd. todo género de goces, sus aftmo.

Portales.

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