Carta de Don Jaime al Marqués de Villores sobre la Orden de la Legitimidad Proscripta

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París, 16 de Abril de 1923

Mi querido Villores: Con frecuencia me enteras de persecuciones sufridas por beneméritos jaimistas a causa de su lealtad, de perjuicios que se les ocasionan con motivo de sus ideas y de rasgos verdaderamente conmovedores muchos de ellos, con que mis leales afirman y proclaman su fe política.

Deseoso de probar de una manera palpable la satisfacción con que veo esas manifestaciones, he decidido crear una Orden que se llamará Orden de la Legitimidad Proscripta, que me propongo conferir a todos los que por sus sufrimientos o sus servicios se hagan dignos de ella, que sólo concederé mientras dure mi destierro y que cesará cuando la Divina Provincia se digne poner término a éste.

Los condecorados con esta distinción o sus herederos, podrán atestiguar públicamente los derechos que han adquirido a mi gratitud y a la de España, por el ejemplo de fidelidad que han dado a todos.

Esta Orden constará de tres grados: caballeros, oficiales y comendadores. Sus insignias consistirán en una Cruz de Covadonga colgada de una cinta con bandas verticales negras y verdes; negras, color del duelo del destierro, y verdes, color de la esperanza del triunfo.

La cinta será sencilla para los caballeros, y llevará una pequeña roseta para los oficiales, y otra de mayor tamaño para los comendadores.

En caso de méritos excepcionales me reservo el derecho de conceder Grandes Cruces.

No se podrá obtener la Cruz de una Orden superior, sin haber tenido antes la de la Orden inferior inmediata; es decir, que antes de ser comendador, habrá de pasar por la categoría de oficial, y antes de ser oficial, por la de caballero.

Haz publicar esta resolución mía para conocimiento de todos.

Dios te guarde muchos años.

Tu afectísimo,

JAIME