Carta de Javiera Carrera a Pedro Díaz de Valdés (18 de mayo de 1810)

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Mi amado Valdés:

A más de lo que me dices en tu carta no ha quedado pregunta que no haya hecho a Martínez, lo que me ha servido de mucho consuelo. Por cierto fue un trastorno el segundo temporal, pues hoy estarías libre de riesgo y descansando en Mendoza, por consiguiente yo algo mas tranquila de lo que vivo; mientras tanto, paciencia. Aquí, está el caimán previniéndose para de que tú pases la cordillera dar posesión a Campos de la presidencia de el del Cabildo, a cuyo fin fue Meneses a la retaguardia, lo que sé de positivo. Pero como este bárbaro hace cuanto le dicen, antenoche estuvo aquí Cerda y me conté que el escribano Díaz les había avisado que hoy pensaba ir el Presidente a Cabildo con su niño o aborto a sentarlo con dignidad, no sabemos si lo hará. Tu conoces a los regidores y yo no dudo (se) agachen, pero los alcaldes no entran por el partido, es preciso escribas a los dos porque hasta Isaguirre (sic) viene (a) acompañarme y no se pierde nada en tenerlos contentos.

He celebrado la reprensión que diste a Manuel Joaquín y si no se enmienda aunque le apliques una docena a calzón quitado, no le vendrán mal, el pobre tiene la desgracia de no conocer, debe obedecer, pero está en tiempo de remedio. Supuesto que te determines a pasar la cordillera, devolviendo el colchón no es justo duermas en pellones, te mando un colconsito muy ligero que no puede incomodar. Tapas de vicuñas no las hay, vá la que pides y un pañuelo mío que poniéndolo de tres dobleces, puedes fajarte con el y así irás mas abrigado. Te vuelvo de nuevo a encargar y pedir no andes en este caso con economías, que pueden perjudicar lo que no es imaginable, la gente hace la guerra y así para llevar mucho carbón por si algún temporal, lo que Dios no permita, los demora dentro no haga falta el fuego, bastímiento doble, baúles. Y tu persona y los demás de la comitiva, es preciso lleven treinta hombres. Creo me complacerás en esto como es justo. Ya te dije el otro día que lo que llaman puna proviene de querer avanzar mucho, no te fatigues y para excusar esto, que te lleven a hombros.

El vino que has de tomar ha de ser bueno. Cuidame lo propio a mi hijo y recibe un sin fin de expresiones de todos tus amigos, menos de el contadorcito, ni Manso, los que se han distinguido en no venir ni una sola vez desde que tú te fuiste , sin preguntar siquiera por un criado si hay noticia tuya.

El señor Reyes ha tenido la mayor culpa en todos los atropellamientos de casa, te lo recomiendo desde ahora junto con Campos, a beneficio de el bien público. Severino está un poco recobrado. Ya verás la carta que te escribe nuestro Pío, con su natural inocencia quiso se la dictase yo, pero lo convencí debía ser producción suya, con lo que se retiró con mucha formalidad a escribir. Todos tres tienen sus levitones de abrigo y Pío va a dar principio a la gramática con Basabuchea que con gran fineza me dice quiere educarlo, los otros dos tan guapos como Pío y el que no conocemos aún saltando. No dirás que no te escribo y haz tu lo propio que complaces en esto mucho a tu amantísima. Francisca Javiera