Carta de Javiera Carrera a Pedro Diaz de Valdés (25 de junio de 1810)

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Santiago, 25 de junio de 1810.

Mi amadísimo Valdés:

¡Cuanto he celebrado el saber de ti, que ahora cuatro días estabas en posesión de buena salud! Yo estoy sin novedad particular, aunque muy fatigada con mi embarazo, temo en extremo el duro momento de el parto, pero Dios cuidará de mi.

No puedes figurarte el regozijo tan general de todo el pueblo con quitarnos de aquí a este diabólico Barrilete y las buenas noticias de la Península. Es conocido (que) Dios vela visiblemente sobre las Américas, porque con lo acaecido ya estaban al despecharse, cosa que origina tantos males, aquí es fijo no permanecía Carrasco quince días, sin que sea noticia obra de mi deseo, pues se iba a hacer Cabildo abierto y el resultado era fijo por la libertad con que hablaba sin el menor reparo. Haz hecho muy bien de avisar las noticias ocurridas por oficio; no hay duda que los de Buenos Aires han andado muy bisoños. Tamaño desastre no puede permanecer.

Dia 28 de junio de 1810.

Hoy. vispera del señor San Pedro. figúrate como estará este pobre corazón con la triste memoria de nuestra separación; pero, hijo, si la distancia nos separa, sabe que mi voluntad está en todos momentos contigo, deseándote las más completas felicidades, sin que yo pueda tenerlas hasta no verte. Varias cosas me ocurren pero quiero desecharías. Por el correo te escribiré más largo; el propio dicen se va a marchar y no hay tiempo más que para corresponderte; finas expresiones de padre, hermanos, parientes y amigos. Mil cariños de Pío el que ya está dando los nominativos de segunda, su memoria es feliz y no por esto deja de escribir con Martínez para perfeccionar la letra. Santos e Ignacio también te saludan. Dá tu memoria a Torres y díle no le escribo dándole las gracias por el esmero con que te cuida a ti y a mi Manuel por no ponerle en el costo de que se verifique el adagio: "a la tercera es la vencida". Adiós, es y será muy tuya tu amante de corazón, Francisca Javiera. A mi Mañungo dale un abrazo a mi nombre.