Carta de Jorge Ademar Falcone a María Claudia

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LA MANO ANONIMA
A mí hija María Claudia, militante de la UES secuestrada durante "La noche de los lápices.

Mano anónima aleve y asesina,
con sólo tocarte
ha intentado macular tu pureza,
tu inocencia,
por cierto, fracasando.
Tu grandeza de alma es infinita.
Tu generosidad, ilimitada.
Virtudes tales son inmaculables.
La mano anónima, aleve y asesina,
no ha podido mancharte
por mas que lo intentara.
Y esa pureza constituye tu triunfo.
TU VICTORIA y su derrota.
Has vencido, hija mía,
y tu victoria ha sido apocalíptica.
Aunque tu estés ausente todavía yo te lloro
y te admiro al mismo tiempo.

Jorge Ademar Falcone