Carta de Tomás Figueroa a Damiana Carrera (20 de abril de 1810)

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda

Esta página forma parte de los Documentos históricos contenidos en Wikisource.


Concepción 20 de abril de 1810.

Mi señora Doña Damiana Carrera.

Muy señora mía de mi mayor respeto:

Bien sabido le es a usted que desde el instante que pisé ese suelo, merecía a usted y su difunto esposo expresiones a que yo me juzgaba acreedor. Este conocimiento ha labrado en mi en tales ténninos que siempre he deseado ocasiones y motivo de remunerarle en parte aquellos beneficios. Hace tiempo que estoy persuadiendo a mi hijo Don Manuel, residente en esa, buscase una señorita que adornada de virtudes morales y de las circunstancias correspondientes a su calidad, me la propusiese para exigir yo a sus padres me la concediesen para su esposa. En este correo me escribe dicho mi hijo se allana en todo a danne gusto, pero con la condición de que le be a proporcionar, para su mayor satisfacción, el que sea su mujer mi señora Doña Dolorcitas, su hija de usted. Mi corazón lleno de alborozo no acierta a significar a usted el placer tan grande que me asiste por la resolución de mi hijo, y yo, deseoso de contribuir a sus miras, me arrojo a suplicar a ud. que con conocimiento a la conducta y circunstancias de mi hijo, que no lo serán a ud, desagradables, me conceda para hija mía y esposa de Manuel, a mi señora Doña Dolorcita, y este júbilo me servirá de más satisfacción que el empleo que espero por instantes, de comandante de este batallón con el grado de Coronel. También puedo decir a Ud. que esta novedad me ha traido por el gusto presente una convalecencia a la larga enfermedad de cerca de un mes que he estado postrado en cama por unos dolores de ciática, que por esta razón no va escrita esta por mí, y mi hijo Don Gonzalo lo verifica bajo los cargos del sigilo que piden estos tratados.

Espero que por el conducto de Manuel, se sirva Ud. contestarme para mi inteligencia, y entretanto deseo la mejor salud de Ud., y que Dios se la conserve con larga vida los más años que le desea su mas atento servidor que sus pies besa.

Tomás Figueroa.