Conde Lucanor:Ejemplo 49

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Conde Lucanor - Ejemplo XLIX


Exemplo XLIXº - De lo que contesçió al que echaron en la isla desnuyo cuandol’ tomaron el señorío que tenié[editar]

Otra vez fablava el conde Lucanor con Patronio, et díxole:

-Patronio, muchos me dizen que, pues yo só tan onrado et tan poderoso, que faga cuanto pudiere por aver grand riqueza et grand poder et grand onra, ca esto es lo que me más cumple et más me pertenesçe. Et porque yo sé que siempre me consejades lo mejor et que lo faredes assí daquí adelante, ruégovos que me consejedes lo que vierdes que me más cumple en esto.

-Señor conde -dixo Patronio-, este consejo que me vós demandades es grave de dar por dos razones: lo primero, que en este consejo que me vós demandades, avré a dezir contra vuestro talante; et lo otro, porque es muy grave de dezir contra el consejo que es dado a pro del señor. Et porque en este consejo ha estas dos cosas, esme muy grave de dezir contra él, pero, porque todo consejero, si leal es, non deve catar sinon por dar el mejor consejo et non catar su pro, nin su daño, nin si le plaze al señor, nin si le pesa, sinon dezirle lo mejor que omne viere, por ende, yo non dexaré de vos dezir en este consejo lo que entiendo que es más vuestra pro et vos cumple más. Et por ende, vos digo que los que esto vos dizen que, en parte, vos consejan bien, pero non es el consejo complido nin bueno para vos; mas para seer del todo complido et bueno, serié muy bien et plazerme ía mucho que sopiésedes lo que acaesçió a un omne quel’ fizieron señor de una grand tierra.

El conde le preguntó cómo fuera aquello.

-Señor conde Lucanor -dixo Patronio-, en una tierra avían por costumbre que cada año fazían un señor. Et en cuanto durava aquel año, fazían todas las cosas que él mandava; et luego que el año era acabado, tomávanle cuanto avía et desnuyávanle et echávanle en una isla solo, que non fincava con él omne del mundo.

Et acaesçió que ovo una vez aquel señorío un omne que fue de mejor entendimiento et más aperçebido que los que lo fueron ante. Et porque sabía que desque el año passase, quel’ avían de fazer lo que a los otros, ante que se acabasse el año del su señorío, mandó, en grand poridat, fazer en aquella isla, do sabía que lo avían de echar, una morada muy buena et muy conplida en que puso todas las cosas que eran mester para toda su vida. Et fizo la morada en lugar tan encubierto, que nunca gelo pudieron entender los de aquella tierra quel’ dieron aquel señorío.

Et dexó algunos amigos en aquella tierra assí adebdados et castigados que si, por aventura, alguna cosa oviesse mester de las que él non se acordara de enviar adelante, que gelas enviassen ellos en guisa quel’ non menguasse ninguna cosa.

Cuando el año fue complido et los de la tierra le tomaron el señorío et le echaron desnuyo en la isla, assí como a los otros fizieron que fueron ante que él, porque él fuera apercebido et abía fecho tal morada en que podía vevir muy biçioso et muy a plazer de sí, fuesse para ella, et visco en ella muy bien andante.

Et vós, señor conde Lucanor, si queredes seer vien consejado, parad mientes que este tiempo que avedes de bevir en este mundo, pues sodes çierto quel’ avedes a dexar et que vos avedes a parar desnuyo de’l et non avedes a levar del mundo sinon las obras que fizierdes, guisat que las fagades tales, porque cuando deste mundo salierdes, que tengades fecha tal morada en el otro, porque cuando vos echaren deste mundo desnuyo, que falledes buena morada para toda vuestra vida. Et sabet que la vida del alma non se cuenta por años, mas dura para siempre sin fin; ca el alma es cosa spiritual et non se puede corromper, ante dura et finca para siempre. Et sabet que las obras buenas o malas que el omne en este mundo faze, todas las tiene Dios guardadas para dar dellas galardón en el otro mundo, segund sus mereçimientos.

Et por todas estas razones, conséjovos yo que fagades tales obras en este mundo porque cuando de’l ovierdes de salir, falledes buena posada en aquél do avedes a durar para sienpre, et que por los estados et honras deste mundo, que son vanas et falleçederas, que non querades perder aquello que es çierto que a de durar para siempre sin fin. Et estas buenas obras fazetlas sin ufana et sin vana gloria, que aunque las vuestras buenas obras sean sabidas, sienpre serían encubiertas, pues non las fazedes por ufana, nin por vana gloria. Otrosí, dexat acá tales amigos que lo que vós non pudierdes complir en vuestra vida, que lo cumplan ellos a pro de la vuestra alma. Pero seyendo estas cosas guardadas, todo lo que pudierdes fazer por levar vuestra onra et vuestro estado adelante, tengo que lo devedes fazer et es bien que lo fagades.

El conde tovo este por buen enxiemplo et por buen consejo et rogó a Dios quel’ guisase que lo pudiesse assí fazer como Patronio dizía.

Et entendiendo don Johan que este enxiemplo era bueno, fízolo escrivir en este libro, et fizo estos viessos que dizen assí:

Por este mundo falleçedero,
non pierdas el que es duradero.


Et la estoria deste enxiemplo es ésta que se sigue: