Día de bronca

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Día de bronca
de Evaristo Carriego



Compadre: Si no le he escrito, 
perdone... ¡Estoy reventao! 
Ando con un entripao 
que, de continuar, palpito 
que he de seguir derechito 
camino de Triunvirato; 
pues ya tengo para rato 
con esta suerte cochina: 
Hoy se me espiantó la mina, 
¡y si viera con qué gato! 


Sí, hermano, como le digo: 
¡Viese qué gato ranero! 
mishio, roñoso, fulero, 
mal lancero y peor amigo. 
¡Si se me encoge el ombligo 
de pensar el trinquetazo, 
que me han dao! El bacanazo 
no vale ni una escupida, 
y lo que es ella, ¡en la vida 
me soñé este chivatazo! 
Mas, no hay como vivir mucho 
para conocerlas bien: 
no piense que de recién 
se le pegan al más ducho. 
Aunque uno lo crea un pucho, 
al contrario, el buen gavión 
no debe dar ocasión 
al adorno carneril... 
¡Nunca lo crea tan gil 
al que le arruina el buyón! 


Yo los tengo junaos. ¡Viera 
lo que uno sabe de viejo! 
No hay como correr parejo 
para estar bien en carrera. 
Lo engrupen con la manquera, 
con que tal vez ni serán 
del pelotón, y se van 
en fija, de cualquier modo... 
ya no hay caso: ¡se la dan! 


¡Pero tan luego a mi edá 
que me suceda esta cosa! 
Si es p'abrirse la piojosa 
de la bronca que me da. 
Porque es triste, a la verdá 
-el decirlo es necesario- 
que con el lindo prontuario 
que con tanto sacrificio 
he lograo en el servicio 
¡me hayan agarrao de otario! 
Y lo peor es que la cama 
la supieron preparar. 
¡De llegarlo a sospechar 
cómo les dejo el programa! 
Créame: pese a mi fama 
de vivo entré por el cuento... 
Cuando mangié el argumento 
no sé lo que me pasó: 
¡de la bronca que me dio, 
compadre, casi reviento! 


Sí, me la dieron con queso... 
pero no importa, a la larga 
me han de pagar esta amarga 
situación por que atravieso. 
¡Ni qué hablar! lo que es para eso 
-se lo digo sin empacho- 
siempre me tuve por macho 
y ni una duda permito... 
¡Ya verá qué dibujito 
les vi'hacer en el escracho! 


Bueno: ¿que ésta es quejumbrona 
y escrita como sin gana? 
Échele la culpa al rana 
que me espiantó la cartona. 
¡Tigrero de la madona, 
veremos cómo se hamaca, 
si es que el cuerpo no me saca 
cuando me toque la mía! 
¡Hasta luego! 
-¡Todavía 
tengo que afilar la faca!