Declaraciones del Presidente Ante la Cámara Hispana de Comercio de Estados Unidos (12 de marzo de 2008)

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Declaraciones del Presidente Ante la Cámara Hispana de Comercio de Estados Unidos[editar]

Ronald Reagan Building and International Trade Center
Washington, D.C.


10:41 A.M. EDT

EL PRESIDENTE: Gracias. Gracias. Siéntese. Gracias mi amigo, David. Gracias por volver a invitarme a hablar. Ésta es una oportunidad de practicar mi español. (risas). por supuesto, muchas personas dicen que debo dedicarle más tiempo a practicar mi inglés. (Risas.) Pero es un gran gusto para m estar con ustedes. (Aplausos.)

Realmente me encanta el espíritu empresarial en todas las comunidades. Y es evidente en la comunidad latina. Como saben, tengo la dicha de ser tejano y pude ver con mis propios ojos, como gobernador, la increíble iniciativa y empuje de los hispanos que vivían en mi estado. Y lo mismo sucede en todo el país. Y, entonces, parte de mi propósito al venir aquí es darles las gracias por ayudar a otros a alcanzar la meta de ser dueño de una pequeña empresa; gracias por generar empleo; gracias por dar un buen ejemplo, y gracias por ser mis amigos. 

David, como sabe, he estado en la Cámara Hispana, creo que es mi tercera vez. pero conozco a muchos de ustedes personalmente. Y éste quizá sea mi discurso de despedida como Presidente a la Cámara Hispana, pero de hecho, no será mi despedida a usted como amigo. (Aplausos.)

Le agradezco no sólo a David, sino a Augie Martínez. Les agradezco a los directores de la Cámara Hispana. Le agradezco a mi viejo amigo, Héctor Barreto, que está aquí con nosotros. (Aplausos.) Michael Barrera, gracias a ambos. se lo agradezco, Miguel. (Aplausos.)

Y han venido miembros de mi gabinete porque hoy hablaré sobre un asunto muy serio, un asunto de mucha relevancia para el futuro de ustedes y el futuro de este país. Y, entonces, le doy la bienvenida al secretario de Defensa, Bob Gates. (Aplausos.) El secretario del Tesoro, Hank Paulson. (Aplausos.) El secretario de Agricultura, Ed Schafer. (Aplausos.) El secretario de Comercio, Carlos Gutiérrez. (Aplausos.) Elaine Chao, la secretaria de Trabajo, está con nosotros. (Aplausos.) Susan Schwab, la representante comercial de Estados Unidos, está con nosotros. (Aplausos.) No se trata de una reunión de gabinete. (Risas.)

Se trata de personas que están aquí para poner un signo de exclamación en el tema del que les hablaré hoy. Entonces, les agradezco a todos por asistir. Les agradezco por su tiempo.

También quiero darle la bienvenida a Carolina Barco, la embajadora de Colombia. (aplausos). y a los miembros del cuerpo diplomático que nos acompañan.

Mucho ha cambiado desde que me dirigí a este grupo por primera vez. Tuve que enfrentar decisiones muy difíciles sobre el gasto y tuve que hacer negociaciones diplomáticas muy delicadas. Eso se llama planear una boda. (Risas.) La boda. (risas). de mi niñita. (Risas.)

Realmente aprecio el hecho de que trabajemos juntos. Simplemente quiero pasar revista a un par de asuntos que han tenido un gran impacto. En primer lugar, trabajamos juntos para iniciar un periodo de crecimiento económico sostenido. Recuerdo que me reuní con algunos de ustedes inmediatamente después de los ataques y nos preguntamos si nuestra economía aguantaría o no un atentado terrorista. al fin y al cabo, había recesión precisamente cuando asumí el mando, luego los terroristas atacaron, luego tuvimos escándalos empresariales.

Y muchas personas se preguntaban si esta economía era lo suficientemente resistente como para aguantar esas presiones. Y resulta que sí lo es. Y deseo agradecerles muchísimo por apoyar el plan de recortes tributarios que tuvieron un efecto positivo en las pequeñas empresas de todo Estados Unidos durante ese periodo. Pienso que cuando la gente analice en retrospectiva esta época en la historia de nuestra economía, reconocerá que los recortes tributarios surten efecto. Han tenido un impacto.

Y eso es lo que estamos volviendo a hacer. Hemos ingresado a un periodo difícil. Tengo confianza en la economía de Estados Unidos a largo plazo. S que es resistente. Sé que somos emprendedores. Sé que resistiremos estos tiempos. Deseo darles las gracias por apoyar el paquete de estímulo económico que aprobamos, que otorga grandes incentivos a las pequeñas empresas para que se expandan, y pone dinero en los bolsillos de las personas que lo han ganado.

El secretario Paulson me ha asegurado -es un hombre eficiente- que los cheques serán enviados por correo la segunda semana de mayo. Lo otro que quiero asegurarles es que si el Congreso trata de aumentar los impuestos, yo lo vetaré. No necesitamos aumentos tributarios. (Aplausos.)

Agradezco su firme respaldo a la Ley para que Ningún Niño se Quede Atrás (No Child Left Behind). Concordamos que un sistema que simplemente promueve a niños sin evaluarlos es inexcusable. Ustedes se dieron cuenta temprano de que a muchos niños latinos se les negaba, ya saben, la gran promesa de Estados Unidos porque no recibían la buena educación que esperamos. Y, entonces, le hicimos frente a este asunto de darse por vencidos demasiado pronto con los niños. Exigimos responsabilidad. Gastamos más dinero, pero a cambio del dinero adicional, esperamos que las escuelas evalúen y esperamos que las escuelas corrijan los problemas temprano, antes de que sea demasiado tarde.

No Child Left Behind está surtiendo efecto. Evaluamos al cuarto grado. los hispanos en el cuarto grado han alcanzado un nuevo récord en lo que respecta a lectura y matemáticas. Entonces, en vez de debilitar No Child Left Behind, el Congreso de Estados Unidos debe reforzar No Child Left Behind por el bien de todos nuestros niños. Y deseo darles las gracias por su apoyo. (Aplausos.)

El proceso de otorgar contratos federales está abierto a más pequeñas empresas y empresas propiedad de personas que pertenecen a grupos minoritarios, gracias a Steve y Héctor, que han estado administrando la Dirección de Pequeñas Empresas (Small Business Administration o SBA). Y continuaremos la práctica de asegurarnos de que exista equidad cuando se trata de otorgar contratos federales.

Agradezco su apoyo con respecto a la ley de inmigración. (Aplausos.) Lamento que. ¿saben?, me decepciona que el Congreso haya perdido una buena oportunidad de hacer valer nuestros valores y nuestras leyes a la vez. Y confío que llegará el día en que un Presidente promulgue un proyecto de ley de inmigración que refuerce nuestras fronteras, respete nuestras leyes y trate a la gente con dignidad. (Aplausos.)

Y ahora deseo hablar del comercio con ustedes. Es un tema delicado en Estados Unidos, y es un tema importante. Como líderes empresariales, comprenden que derrumbar las barreras al comercio y la inversión crea oportunidades para nuestros trabajadores. para los trabajadores y empleados y empleadores y consumidores estadounidenses. El comercio contribuye a nuestra prosperidad, pero igualmente importante, contribuye a la prosperidad de nuestros socios comerciales. Queremos que a la gente interesada en nuestros bienes y servicios le vaya bien económicamente. Creemos que el mundo se beneficia cuando la prosperidad es abundante en todo el mundo.

El comercio también tiene un propósito estratégico más extenso. Cuando suscribimos tratados de libre comercio, reforzamos compromisos con la democracia y la transparencia y el imperio de la ley. Al promover un futuro de libertad y progreso y esperanza, creamos una alternativa a la visión de los terroristas y extremistas que medran en sociedades atrapadas en la pobreza y desesperanza. En otras palabras, el comercio ayuda a las democracias a florecer; ayuda a aumentar la prosperidad. Y eso nos ayuda con nuestros intereses de seguridad nacional.

Mi gobierno considera que la expansión del comercio es una importante prioridad. Cuando asumí mi mandato, Estados Unidos tenía en vigor tratados de libre comercio con sólo tres países. ¿Verdad que es interesante? Sólo tres países. Hoy en día, tenemos en vigor acuerdos con 14, y el Congreso recientemente aprobó otro con Perú. Tres pactos adicionales se encuentran en el cronograma del Congreso este año: con Colombia, Panamá y Corea del Sur. Los tres son importantes, y el acuerdo con Colombia es especialmente urgente.

Durante más de un año, mi gobierno ha trabajado con ambos partidos en el Congreso a fin de encontrar una vía para lograr la aprobación de este acuerdo. Continuamos listos a negociar una solución que cuente con el respaldo de ambos partidos. Pero se está acabando el tiempo, y no debemos permitir que el retraso se convierta en inacción. El tratado con Colombia es fundamental para los intereses económicos y de seguridad nacional de Estados Unidos en este momento, y es demasiado importante para que lo demore la política. Es necesario un voto sobre Colombia este año. (Aplausos.)

Y eso significa que los miembros del Congreso deben estar listos para proceder con el acuerdo cuando regresen del receso de Pascua. Miembros de ambos partidos deben trabajar con este gobierno para llevar al plenario la propuesta que implementa el tratado con Colombia y lograr su aprobación, y deben terminar la labor y remitir un proyecto de ley a mi despacho.

Y les diré por qué: porque este pacto con Colombia promoverá nuestros intereses económicos y de seguridad nacional de las siguientes maneras: Colombia es uno de nuestros aliados más leales en el Hemisferio Occidental. Bajo el liderazgo del Presidente Uribe, Colombia ha sido un socio firme y eficaz en la lucha contra las drogas y el crimen y el terrorismo. Colombia también ha afianzado su democracia, reformado su economía. Se ha pronunciado en contra de la corriente anti-estadounidense. Este gobierno ha tomado decisiones difíciles que merecen la admiración y gratitud de Estados Unidos. (Aplausos.)

Estas acciones han requerido valentía y conllevan costos. En estos momentos, Colombia está bajo el ataque de una red terrorista conocida como las FARC, cuyo propósito es derrocar a la democracia en Colombia e imponer una visión marxista en el país. Las FARC pretenden alcanzar este objetivo con bombas, secuestros y asesinatos, gran parte de ello financiado por el narcotráfico. Desde el 2003. desde el 2003. los ataques por las FARC han matado o lesionado a más de 1,500 civiles. El verano pasado las FARC ejecutaron a 11 legisladores colombianos tras tenerlos secuestrados cinco años. Y las FARC continúan usando campamentos en la selva para detener a cientos de víctimas secuestradas, entre ellas tres ciudadanos de Estados Unidos.

El Presidente Uribe ha librado una campaña enérgica contra los terroristas de las FARC, que no respetan la soberanía nacional ni las fronteras. Este mes, tropas colombianas mataron a uno de los líderes de más alto rango de las FARC. un hombre a quien se cree responsable por el tráfico de cocaína y el asesinato de cientos de personas.

Y la respuesta a toda esta acción revela los desafíos que enfrenta Colombia. El Presidente de Venezuela alabó al líder terrorista como un "buen revolucionario", y movilizó sus tropas a la frontera con Colombia. Éste es el más reciente paso en el preocupante patrón de provocación de parte del régimen de Caracas. También ha propuesto que se reconozca a los terroristas de las FARC como un ejército legítimo, y altos funcionarios del régimen se han reunido con líderes de las FARC en Venezuela.

Mientras trata de aumentar su influencia en América Latina, el régimen afirma promover la justicia social. Lo cierto es que su plan no es más que promesas vanas y sed de poder. Ha despilfarrado la riqueza derivada de su petróleo en un esfuerzo por promover su visión hostil contra Estados Unidos. Y ha dejado que sus propios ciudadanos padezcan escasez de alimentos mientras amenaza a sus vecinos.

Hay mucho en juego en Sudamérica. Como lo demuestra el reciente impasse en los Andes, la región enfrenta una opción cada vez más lúgubre: aceptar silenciosamente la visión de los terroristas y demagogos, o apoyar activamente a líderes democráticos como el Presidente Uribe. Yo he tomado una decisión. Respaldo a un líder valiente que cree en la libertad y la paz. (Aplausos.) Y creo que cuando el pueblo estadounidense escuche los hechos, tomará una decisión y respaldará a una persona que ama la libertad.

Y no hay señal más clara de nuestro apoyo que un tratado de libre comercio. Este acuerdo ayudaría al Presidente Uribe a mostrarle a su pueblo que la democracia trae beneficios tangibles. Este tratado ayudaría a generar empleos nuevos en Colombia, lo cual dificultaría reclutar a gente para la violencia y el terrorismo y el narcotráfico. El tratado le indicaría a la región que el compromiso de Estados Unidos con el libre mercado y la libertad del pueblo es inquebrantable.

Y ahora le toca al Congreso decidir. decidir si este acuerdo entrará en vigor. La gente en todo el hemisferio está observando. Están esperando a ver lo que hará el Congreso. Algunos miembros del Congreso han expresado inquietud sobre la situación en Colombia.

Una y otra vez, el Presidente Uribe ha respondido decisivamente. Ha respondido a inquietudes sobre la violencia desmovilizando a decenas de miles de combatientes paramilitares. Ha respondido a inquietudes sobre ataques contra sindicalistas aumentando los fondos para procesos judiciales, estableciendo una unidad de fiscales independientes y creando un programa especial para proteger a los activistas laborales. Ha respondido a las inquietudes sobre estándares laborales y ambientales modificando el tratado de libre comercio para incluir protecciones que se encuentran entre las más rigurosas en la historia de acuerdos de este tipo.

Como lo expresó uno de los miembros demócratas de la Cámara de Representantes, es imposible ir a Colombia y no quedarse impresionado por los logros que han alcanzado. Damas y caballeros, si esto no es suficiente para merecer el respaldo de Estados Unidos, entonces, nada lo es. Si el Congreso rechazase el acuerdo con Colombia, confirmaríamos lo que dicen nuestros antagonistas en América Latina: que no se puede confiar en que Estados Unidos respalde a sus amigos. Perjudicaríamos nuestra influencia en la región y disminuiríamos la probabilidad de que otros países cooperen con nosotros en el futuro. Traicionaríamos a uno de nuestros amigos más leales en nuestra propia región.

En las palabras del Primer Ministro Stephen Harper de Canadá, "Si Estados Unidos le vuelve la espalda a sus amigos en Colombia, esto provocará mucho más daño a nuestra causa que el daño que algún dictador latinoamericano pudiera aspirar a lograr". El Congreso debe escuchar esas sabias palabras al considerar esta importante propuesta legislativa. Los miembros de ambos partidos deben unirse, los miembros de ambos partidos deben demostrar que apoyan la libertad en nuestro hemisferio y los miembros de ambos partidos deben probar. aprobar el Tratado de Libre Comercio con Colombia. (Aplausos.)

Estos beneficios estratégicos no son el único motivo por el cual el Congreso debe aprobar nuestro tratado de libre comercio con Colombia. El acuerdo también producirá beneficios económicos para ambos países. Hoy en día, prácticamente todas las importaciones de Colombia ingresan a Estados Unidos libres de aranceles, pero las exportaciones de Estados Unidos a Colombia enfrentan aranceles de hasta 35 por ciento. Ahora piensen en lo que eso significa: Los productos provenientes de Colombia ingresan a nuestro país prácticamente libres de aranceles, sin embargo, los productos que van de Estados Unidos a Colombia son gravados.

Ahora, ¿no tiene sentido aprobar un acuerdo que dice que los colombianos nos tratarán de la manera en que nosotros los tratamos? Si usted es agricultor o está interesado en exportar equipo de construcción o aeronaves o repuestos para autos, o equipo médico y científico, sus productos ahora ingresarán a Colombia libres de aranceles, lo que significa que tiene más probabilidades de poder vender sus productos en Colombia. Y si está trabajando para una de esas empresas, significa que tiene mayores probabilidades de retener su puesto.

Me cuesta comprender una mentalidad que no reconoce que hacer que se trate a Estados Unidos equitativamente no [sic] es de interés para nosotros. Es de interés para nosotros. Cada día que pasa sin que el Congreso apruebe este acuerdo es un día más que nuestras empresas, grandes y pequeñas, se vuelven menos competitivas. Es una oportunidad perdida.

Este acuerdo es especialmente importante durante un periodo difícil para nuestra economía. Oigan, el año pasado, más de 40 por ciento del crecimiento se debió a las exportaciones. ¿No tiene sentido abrir mercados, continuar haciendo que nuestra economía crezca con exportaciones buenas? Yo creo que sí, y ésta es una oportunidad para que el Congreso de Estados Unidos envíe un mensaje claro de que están preocupados, como yo lo estoy, sobre el estado de nuestra economía. Ellos, como yo, quieren brindarles oportunidades a nuestros productores y nuestros trabajadores para que puedan encontrar nuevos y más amplios mercados para los bienes y servicios de Estados Unidos.

Este acuerdo también beneficiará a Colombia. Les dará a los exportadores colombianos la certeza que proviene del acceso permanente. Esto ayudará a estimular la inversión y crecimiento económico, y más altos estándares de vida para las familias en Colombia. Y le dejará en claro al pueblo colombiano que somos socios en la prosperidad y somos socios en la paz. (Aplausos.)

Pronto será el momento para que los miembros puedan votar, aprobar o rechazar este tratado. Mi gobierno se ha comprometido a trabajar mucho a favor de este acuerdo en el plenario del Congreso. Creo firmemente que es de interés para nosotros que se apruebe. No es de interés político para nosotros. deberíamos simplemente poner de lado la política y concentrarnos en lo que es mejor para Estados Unidos de Norteamérica. Y lo que es mejor para nuestro país es que se apruebe este acuerdo pronto. (Aplausos.)

El Congreso también debe aprobar los otros dos pactos comerciales en su orden del día después de aprobar éste. El Congreso debe aprobar el acuerdo comercial con Panamá, que le abrirá acceso a Estados Unidos a una de las economías de más rápido crecimiento en Centroamérica y apoyará a un socio democrático clave. El Congreso también debe aprobar el tratado de libre comercio con Corea del Sur, que tiene el potencial de aumentar las exportaciones de Estados Unidos en más de $10,000 millones, a la vez que afianza a un aliado clave.

Al proseguir el Congreso con estos acuerdos, continuaremos presionando a favor de una Rueda de Doha exitosa y con metas ambiciosas en la OMC. Estamos listos a asumir una función de liderazgo para asegurarnos de que Doha tenga un final exitoso. Comprendemos la función de Estados Unidos. No vamos a eludir nuestro deber de liderazgo. Pero tampoco vamos a hacer concesiones unilaterales. Queremos que las negociaciones sean resultado de. como resultado de aportes significativos por todos. Así se logra una rueda exitosa.

Y, entonces, desafiamos a nuestros socios comerciales a ayudar a forjar un acuerdo que abra el flujo comercial mundial y cree nuevas oportunidades tanto para los países desarrollados como los países en desarrollo. Nuestra opinión es que ya no es hora de debatir en Doha. Es hora de que los líderes comiencen a tomar decisiones difíciles que permitan que estas negociaciones prosigan.

Miren, sé que a muchas personas les preocupa el comercio. Hay vecinos que se preocupan de que sus vecinos pierdan el trabajo. La gente dice, bueno, el intercambio comercial hace que perdamos empleos. Y lo entiendo plenamente. A veces el intercambio comercial hace que la gente pierda el trabajo; a veces el hecho de que la tecnología no avanza tan rápidamente o la productividad de los trabajadores no es tan buena como debería ser ha causado que la gente pierda el empleo.

Pero de todos modos, existe esa inquietud. Y, entonces, mi pregunta al pueblo estadounidense es, ¿cuál es la mejor forma de responder? Una opción es dejar de comerciar, levantar barreras, tratar de aislarnos del mundo. El costo de una política aislacionista y una política proteccionista superaría con mucho cualquier posible beneficio. Cerrar nuestros mercados aumentaría los precios para las familias estadounidenses, lo que haría más difícil que la gente venda sus productos en nuestro país; les negaría a las familias opciones a las que están acostumbradas. Queremos que nuestros consumidores tengan opciones cuando vayan a los mercados. Mientras más opciones haya, mejor para el consumidor. Mientras más competencia haya por un producto, es menos probable que el precio aumente.

Los demás países tomarían represalias, por cierto, si ven que Estados Unidos levanta barreras. Y eso haría que los puestos de trabajo se vayan al extranjero más rápidamente. Perjudicaría a millones de estadounidenses que van a trabajar todas las mañanas, que trabajan para empresas que dependen de las exportaciones o empresas que dependen del capital extranjero como su base de operaciones.

¿Saben? Hay quienes han propuesto "suspender" el comercio. Aparentemente eso es popular en ese grupo de intereses especiales. ¿Saben? Hablan de "suspender" el comercio. es una palabra que llama la atención. En el siglo XXI, suspender el comercio sería suspender el crecimiento, suspender el empleo y suspender los buenos resultados. Y retirarse y no aprovechar las oportunidades que ofrece la economía mundial sería un error irresponsable que nuestro país no puede darse el lujo de cometer.

Y hay una respuesta mejor. y una de ellas demuestra fe en los trabajadores estadounidenses. En vez de tratar de tomar una postura en contra del crecimiento del comercio mundial, en vez de otorgarles a otros pueblos acceso a mercados que nosotros podríamos tener, en vez de desperdiciar la oportunidad, ¿por qué no ayudar a educar a la gente? ¿Por qué no proporcionamos oportunidades educativas para que los trabajadores cuenten con las destrezas necesarias para ocupar los puestos bien remunerados del siglo XXI? (Aplausos.)

Una razón por la que mencioné No Child Left Behind, es que este programa debe comenzar temprano, y así es. Estamos fijando altos estándares y evaluando, y corrigiendo problemas temprano, antes de que sea demasiado tarde. Pero podemos hacer más. Hemos proporcionado más de $1,000 millones a programas nuevos a fin de educar y preparar a los trabajadores para los puestos del siglo XXI. Ayer la secretaria Chao anunció subvenciones por más de $100 millones para capacitación a nivel comunitario. En otras palabras, estamos encauzando el dinero a ayudar a la gente a aprender las destrezas necesarias para ocupar los puestos disponibles en Estados Unidos. Y cuando un trabajador tiene educación, es un trabajador más productivo, lo que significa que le pagan más dinero. Eso es lo que se logra.

Estas subvenciones apoyan los programas de instituciones comunitarias de enseñanza superior -soy un gran partidario de las instituciones comunitarias- que proporcionan capacitación para puestos en campos de alta demanda. Y ésa es nuestra estrategia. Ahora, la palabra que escucharán asociada con eso es asistencia para ajuste ocupacional. Ése es otro programa dirigido a ayudar a la gente a aprender las destrezas necesarias para encontrar trabajo. Lo apoyamos. Apoyamos la reforma y reautorización de este vital programa como componente clave de la política comercial. Y estoy deseoso de trabajar con el Congreso para firmar un buen proyecto de ley que pueda promulgar.

Estos acuerdos de los que les he hablado merecen el apoyo de ambos partidos. Hoy deseo hacer un llamado directo a los miembros del Partido Demócrata. Desde Franklin Roosevelt hasta John F. Kennedy y Bill Clinton, los demócratas tienen una larga trayectoria de apoyo al comercio. Abrir mercados ha sido parte de la historia y una piedra angular de la política demócrata. El Presidente Clinton dijo, cuando promulgó la ley para implementar el NAFTA hace 14 años, "Estamos al borde de la expansión económica mundial suscitada por el hecho de que Estados Unidos en este momento crucial decidió que competiríamos y no nos retiraríamos". Respaldo firmemente estas palabras enérgicas, estas palabras resueltas, estas palabras optimistas sobre la capacidad de Estados Unidos para competir en el mundo. Gracias en parte a la apertura de mercados que el Presidente puso en marcha, el comercio entre Estados Unidos, México y Canadá ha aumentado más del triple desde 1993.

Sé que se critica mucho al NAFTA, pero les diré lo siguiente: crecí en Texas, recuerdo cómo era la frontera. Y le pediría a la gente que vaya a la frontera ahora y vea los beneficios, los beneficios mutuos que brinda el comercio a la gente que, a ambos lados de la frontera, creció durante muchos años en la miseria. Quizá haya algunos del sur de Texas presentes hoy aquí, y si tienen edad suficiente, saben exactamente de lo que estoy hablando.

La transformación ha sido asombrosa porque ambos lados se han beneficiado. Ambos lados están gozando de los frutos del comercio, como también Canadá. La economía de los tres países, por cierto, desde que se suscribió el acuerdo, ha crecido más de 50 por ciento. Se han generado más de 25 millones de empleos nuevos en Estados Unidos. La tasa de desempleo es más baja que en décadas previas. Los trabajadores, agricultores, empresarios han visto mejoras reales en su vida cotidiana, entre ellos muchas empresas propiedad de hispanos a ambos lados de la frontera.

Oigan, el NAFTA ha funcionado. La gente no debería retroceder con respecto al NAFTA. Ha sido positivo para muchas personas. Y si les preocupa que la gente entre a nuestro país para encontrar trabajo, no hay mejor manera de ayudar a alguien a permanecer en su país que promoviendo la prosperidad en su vecindario. Estoy convencido de que la mayoría de gente no quiere entrar clandestinamente a Estados Unidos a trabajar. Estoy convencido de que la mayoría de gente preferiría tener un trabajo cerca de su. cerca de donde vive. Y el comercio ayuda a aumentar la prosperidad. Es de beneficio mutuo para Canadá, Estados Unidos y América. digo, México.

Ahora, miren, comprendo que apoyar tratados de libre comercio no es fácil en términos políticos. Hay muchos grupos de intereses especiales que están dispuestos a gastar mucho dinero para hacerle la vida imposible a alguien cuando se trata de apoyar tratados de libre comercio. Pero considero que el liderazgo requiere que la gente se ponga por encima de esta retórica vana, hueca. Si estamos comprometidos con la diplomacia multilateral, no podemos apoyar la retirada unilateral de acuerdos comerciales. (Aplausos.) Si les preocupa. si les preocupa la imagen de Estados Unidos en el mundo, no tiene sentido decepcionar a las naciones que más cuentan con nosotros. Si les interesa sacar a países en desarrollo de la pobreza, no se les puede negar el acceso al mayor motor de crecimiento económico del mundo. Si realmente sienten optimismo sobre el futuro de nuestro país, no hay motivo para aislar a nuestra nación de las oportunidades del mundo.

Agradezco sus esfuerzos en esta materia. Creo firmemente que el comercio es de interés nacional para nosotros. Sé que les interesa personalmente si son empresarios. Por supuesto, a medida que ustedes prosperen, la gente tendrá mayores probabilidades de encontrar trabajo. Al fin y al cabo, 70 por ciento de los nuevos puestos de trabajo en Estados Unidos son creados por dueños de pequeñas empresas, como los aquí presentes.

Creo que el Congreso hará lo correcto. Al fin y al cabo, tendrán que tener en cuenta los hechos. Tendrán que considerar las consecuencias de rechazar un acuerdo comercial con nuestro leal aliado. Tendrán que considerar seriamente las consecuencias de enviar el mensaje equivocado a los falsos populistas en la región. Tendrán que examinar de manera simple y lógica la forma en que esto puede beneficiar a nuestros agricultores y dueños de pequeñas empresas y empleadores.

Gracias por ayudarnos a trabajar en este asunto. Gracias por darme la oportunidad de venir a hablar con ustedes. Que Dios los bendiga, y que Dios bendiga a nuestro país. (Aplausos.)

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