Denuncia en el Cabildo de Quito por los trastornos de Guayaquil y Puerto Viejo

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Pedro Garzón denuncia en el Cabildo los trastornos habidos en la Ciudad de Guayaquil y Puerto ViejoMedidas que toma el Cabildo.

En XII días de Mayo de MDXLVII (1547) años.

En este día entraron en su cabildo e ayuntamiento según que han de vso e de costumbre el muy magnifico señor cabildo e rregimyento de esta dicha çiudad es a saber el muy magnifico señor capitán Pedro de Puelles Tenyente de Gouernador e Capitán General en esta Çiudad e Prouinçias e los muy magníficos señores capitán Diego de Horbina e Rrodrigo de Salazar, Alcaldes Ordinarios en ella por su Magestad, e Xrispoual de Games e Capitán Rrodrigo de Orellana e Capitán Diego de Obando e Alonzo de Xerez e Antonio de Fygueroa, rregidores, para platicar e consultar las cosas conbinyentes al seruiçio de Dios nuestro señor e de Su Magestad e de Su Señoría e bien de estas prouinçias.

Y en este dicho cabildo paresçio en él Pedro Garçon vezino de la çiudad de Santiago e dixo que venía a dar rrelaçion a los dichos señores de çierto caso acaecido en la dicha ciudad e costa de Puerto Viejo, la qual en la manera siguiente:

Dijo que el martes de la Semana Santa de Cuaresma de este año, estando en la çiudad de Santiago, Manuel de Estaçio por Tenyente de Gobernador por Su Señoría, se levantó este declarante aquel día en la mañana, e se fue a la posada del dicho tenyente, como otras veçes solía hazer, e el dicho tenyente mandó a este declarante a Baltazar Díaz, vezino de dicha çiudad, que fuesen a requerir el rrío como habían fecho otros días e este declarante dixo al dicho tenyente, que tenía el cauallo coxo que le diese un cauallo de los suyos en que fuese, e el dicho tenyente le dixo a este declarante, que no, (que) quería que tomase para ello vn cauallo del predicho Díaz, e este declarante tomó el dicho cauallo e fue con el dicho Baltazar Díaz al rrío, e este declarante vido venir un yndio corriendo, que hera (y)anacona del dicho tenyente Estaçio, e este declarante le preguntó: que (de) dónde venya corriendo, e el dicho yndio le dixo: que de la balsa donde estava Obregón por que estaua puesto por espía en el rrío, e el dicho yndio le dixo como vnos xristianos que venyan e(n) unas balsas habían tomado a Obregón, e que el yndio se había echado a nado de la balsa e que había venydo huyendo, e luego este declarante dixo al dicho Baltazar Díaz: vaya vuestra merçed costa al pueblo e demandado de lo que allí había. Y el dicho Baltazar Díaz fue e oyó después que había dado luego a(l)rma a este declarante (que) se vino a la çiudad poco a poco e fallo / halló al tenyente e vecinos e soldados que ally habían, que serían hasta quarenta e çinco hombres aperçebidos, todos adereçados con sus armas e cauallos, e este declarante dixo al dicho tenyente; señor pareçeme que vuestra merçed se debe salir fuera de la çiudad a un llano que estaba junto e los de cauallo (donde) nos podemos poner detrás de los árboles e (ubicar a) los arcabuzeros y ballesteros que hay, ponellos / ponerlos a cada uno detrás de su mata, pues hay para todos, e de ally podemos desbaratar a los que vinieren sin rresçebir nosotros nyngun perjuiçio, e entonçes el dicho tenyente dixo que le paresçia bien e estando en esto acabándolo de decir, mandó el dicho tenyente al capitán Marmolejo que ally estaba e a Alonzo Gutierrez Alcalde, que pues que tenyan buenos cauallos que fuesen a ver lo que venya e que darían nuebas de ello, e el dicho Alonzo Gutiérrez fue e vino corriendo e dixo: ¡buenas nuevas, buenas nuevas (Que) biba el rrey e el Gouernador Gonçalo Piçarro!, que en(tre) todos le preguntaron al dicho alcalde: señor alcalde que hay, e el dicho Alonzo Gutiérrez dixo: (que de los) seys nabíos, los tres están en Manta e los (otros) tres ban arriba, e entonces este declarante le dixo al dicho Alonzo Gutierrez (que) cómo lo sabía, e el dicho Alonzo Gutiérrez le respondió: ay viene Obregón que me lo dixo, e este declarante (vino y) miró por el Obregón e no le bido /vio. Y a esto el dicho tenyente estaba en su casa arriba que se había apeado, e (de re)torno e desçendio e caualgó en su cauallo; e ya ha(b)ía llegado el dicho Obregón e fablo / habló con el dicho tenyente en su casa arriba, e (lo que) dixeron que traxo una carta al dicho tenyente, la qual dicha carta (la) tyene guardada Françisca Gudiño, e este declarante le dixo a la dicha Françisca Gudiño, que se la diese e no quiso, e dixo que tenya guardada la dicha carta para (que) la (pudiese) mostrar al (Presidente) de La Gasca, e todo lo que traxo o dixo el dicho Obregón lo dixo el dicho tenyente, por que fabló / habló con él solo; e en esto del dicho tenyente, estando abaxo en su casa e abiendo leydo la dicha carta, caualgó en su cauallo, e este declarante le dixo: andémonos a cauallo que bien es que andemos aperçebidos sea lo que fuere, e entonçes el tenyente quiso salyr de su casa a cauallo a pasear e (de inmediato) asomose la dicha Françisca Gudiño a los corredores de ella e llamó al dicho tenyente, su hermano, e el dicho tenyente subió a donde estava arriba, estuvieron hablando e luego el dicho tenyente (re)tornó a descender e mandó a todos los que estavan ally, que (se) apeasen e asy todos se apearon de sus cauallos e se fue, cada uno a su casa e estando en esto le dixeron a este declarante, (que) un (tal) Juan Gutiérrez, (tiene por) su huésped, este tenyente no sería bien que (se) comunicase con vuestras mercedes lo que faze, e entonces este declarante salió de su posada a pie con sus armas e halló al dicho Alcalde Alonso Gutiérrez paseándose en la plaça, e le dixo este declarante: que faze vuestra merçed, e el dicho Alonzo Gutiérrez le respondió: que se va en busca de este declarante, e este declarante le dixo: antes que vuestra merçed me diga nada le quiero decir a lo que vengo, e le dixo: este bellaco de este tenyente no sería bien que (se) comunicase con nosotros lo que (h)ay; e el dicho Alonzo Gutiérrez dixo: este es peor que galalón, huyámonos e este declarante le dixo: deme vuestra merçed un cauallo de los suyos pues el myo está coxo, e el dicho Alonzo Gutiérrez le dixo que no quería, e este declarante le dixo entonces: esta es (una) muy gran(de) bellaquería pues que han muerto a Diego Vásques, escondámonos; y entonçes el dicho tenyente venya de casa de Diego Vásques e dixo a este declarante e al dicho Alcalde: en qué andan; e el dicho Alonzo Gutiérrez le dixo: no nada, e el dicho tenyente dizo entonçes: no es menester nada de lo que hablan, e el dicho Alonzo Gutiérrez se rrió entonces, e dixo: gran bellaco es este, myra como nos ha entendido; y dicho tenyente mandó al dicho Alonzo Gutierrez que fuese a hacer inventario de los bienes de Diego Vásques, e el dicho Alonzo Gutiérrez le dixo: de(n)lo al diablo que después haremos eso; e el dicho tenyente se sentó en una silla e llamó a este declarante e al dicho Alcalde e dixo: que quería prender al Capitán Marmolejo e este declarante le dixo que por que (culpable) es, (y) el dicho tenyente dixo que por que yba a matallo / matarlo; e este declarante le dixo: que no lo podía creer, e estando ally Francisco de Tigueros le (vi) hizo el ojo a este declarante que callase, e entonçes le dixo este declarante al dicho tenyente: myre vuestra merçed lo que hace, que el capitán Marmolejo es cauallero e seruidor del Gouernador e no verna / vendrá a hacer tal (afirmación); e el dicho tenyente le dixo: te desaco / destaco de tal con tino me abeys de ir a la mano, e el dicho tenyente e este declarante se fueron hablando a la posada del dicho capitán Marmolejo, e el dicho capitán Marmolejo le salió a rresçebir al camyno al dicho tenyente y entonçes el dicho tenyente se llegó / llevó al dicho Capitán Marmolejo e le fazyo / asió del braço e le dixo: sed preso; y el dicho Teniente le dijo: yo os diré porqué, andad acá; y llevóle a su casa y le hizo quitar la cota y el dicho Teniente entonces pidió un cofre suyo y sacó unas cartas que le había dado Celis, que eran del Señor Capitán Pedro de Puelles y le dijo al dicho Marmolejo: cata aquí por donde me veníades a matar; y las dichas cartas (re)leyó por mando de dicho Teniente, el dicho Alcalde Gutiérrez y visto lo que en las cartas íba, le dijeron todos que no tenía porque prenderlo, pues estaba (a) salvo; y entonces mandó traer al Capitán Marmolejo trujese / trajese su cofre que vos traéis otras cartas en vuestro cofre y el dicho Capitán Marmolejo le dijo: he aquí la llave, vayan por el cofre y tráiganle aquí; y luego lo trujeron / trajeron y el Estacio lo abrió allí delante de todos y no halló ninguna cosa en él, sino fueron cuatro tejuelos de oro; y el dicho Teniente (re)tornó a cerrar el cofre y dijo: este (lo) guarde mi hermana y lo dio a un mozo para que se lo diese a su hermana, el cual lo subió a donde estaba la dicha Francisca Gudiño y se lo dio; y entonces el dicho Teniente le pidió a este declarante prisiones / provisiones para echarle al dicho Marmolejo; y le dijo que nos las tenía, porque no las había en el pueblo y no le echó ningunas por que le aplacaron allí. Y el dicho Teniente mandó (re)prender a Hernán Sánchez y a Morales que habían ido en compañía del capitán Marmolejo y el dicho Teniente como vio que no tenían los dichos presos culpa(bles) mandó al dicho Marmolejo que se fuese con este declarante a su posada, y así se fue y le mandó el dicho Teniente poner (las) guardas a dos arcabuceros y a dos ballesteros y les dijo: guardadlo que yo os lo pago; y en esto la gente que allí estaba se fueron con el dicho Teniente y ya el dicho Teniente tenía quitada su cota y se sentó en una silla y estando en esto dijo uno: helos / ellos (hacia) aquí vienen; y el dicho Estacio pidió su vara y salió a las espaldas de su casa y éste declarante con él y otros muchos; y venía Francisco de Olmos con obra de veinte y cinco o treynta hombres, con una bandera que la traía un Aguirre, vizcaíno, y en esto, como el dicho Teniente los vio, se detuvo y dijo al dicho Francisco de Olmos: mal me parece esto, señor Francisco de Olmos; y el dicho Francisco de Olmos le dijo al dicho Teniente: a fe de caballero que no tenga temor, que los que son servidores de su Majestad, como vuestra merced , no tienen qué temer; y entonces el dicho Teniente se fue al dicho Francisco de Olmos y le dio la vara de Teniente que tenía, y el dicho Francisco de Olmos la tomó y (le) quitó la vara de Alcalde que tenía el dicho Alonso Gutiérrez; y el dicho Francisco de Olmos mandó luego (re)prender a este declarante y al dicho Alonso Gutiérrez y los llevaron a la posada de este declarante; y mandó al dicho Capitán Marmolejo y Alonso Gutiérrez y (a) este declarante que se confesasen, y estando condensándose el dicho Marmolejo y Alonso Gutiérrez, estando allí el dicho Aguirre, Alférez (Real), dijo: pese a tal (relato) con (la) confesión tan larga; y luego el dicho Francisco de Olmos mandó matar al dicho Marmolejo y Alonso Gutiérrez y les dieron garrote; y el dicho Francisco de Olmos mandó (a) sacar a éste declarante de allí y le llevaron a otra posada donde estaba preso Francisco de Trigueros y Baltazar Díaz, y estaba allí Alonso de Vera y le dijo a este declarante: Señor Garzón a buen santo ha rezado, que yo les prometo, por vida del Rey, que vuestra merced ni Francisco de Trigueros, ni Baltazar Díaz no muera, y el dicho Francisco de Olmos, después de muertos los suyos, se fue a su posada y mandó (a) dar un pregón que todos se fuesen a sentar a su bandera y le llevasen las armas, y así lo hicieron todos los que allí estaban; y en esto el dicho Teniente estaba en su casa y el dicho Francisco de Olmos luego con mucha gente fue a ver al dicho Teniente a su posada (y les dijo: señores yo quiero ver como me) y el dicho Teniente les dijo: señores yo quiero ver como me dais la vida con el Licenciado de La Gasca; y el dicho Francisco de Olmos y otros que allí venían le dijeron: Por vida del Rey, que, pues que vuestra merced lo ha hecho como lo ha hecho, que él sea una persona señalada en el Perú; y entonces el dicho Estacio le rindió las gracias por ello y el dicho Francisco de Olmos con los demás se salió de allí y se fueron a su posada. Y luego otro día siguiente por la mañana, he dicho Francisco de Olmos mandó llamar a los vecinos y a este declarante, que ya estaba suelto, y le preguntó este declarante al dicho Francisco de Olmos: qué quería y le dijo que hacer cabildo. Y estaban con el dicho Olmos entonces Juan de Jaén y Vargas y en este tiempo entró allí el dicho Estacio y se (entra) (a la sesión) entraron este declarante y el dicho Estacio a donde estaban los dichos Jaén y Vargas y este declarante se sentóy el dicho Aguirre le dijo al dicho Estacio: siéntese vuestra merced, señor capitán; y sentado dijo entonces al dicho Estacio y a este declarante; señores confiésense y llamó a un fraile que allí estaba para ello y el dicho Estacio le dijo entonces: ¿pecador de mí?, ¿que he hecho?; ¿no he hecho todo lo que vuestras mercedes me han mandado? y entonces el dicho Francisco de Olmos dio una voz y llamó a este declarante y le dijo: veni(d) aca Garzón, agradéceme, estaos a vuestra posada vos y Baltazar Díaz y Trigueros que os doy mi palabra como caballero de no mataros. Y este declarante y los demás se fueron a su posada (e otro día (lo) mandó el dicho Francisco). Y entonces el dicho Francisco mandó dar garrote al dicho Estacio, y fue allá (a dar) su hermana corriendo, y como la vieron ir (de)tuviéronle en la puerta y no la dejaron subir; y mandó el dicho Francisco de Olmos que le matasen como pudiesen, y entonces echaron manos a las espadas y dagas y diéronle de puñaladas y estocadas en que mataron al dicho Estacio y se quebraron en él dos espadas y le tiraron dos arcabuces; y después aquel día este declarante oyó decir al dicho Aguirre, Alférez, y Alebrija y a Juan Gallego y a Francisco de Amores que habían muerto al dicho Estacio a puñaladas y que no podían matarle, y después de muerto el dicho Estacio le llevaron muerto a su posada. Y otro día el dicho Francisco de Olmos (re)tornó a llamar a cabildo y (en) llamado a cabildo dijo que quería que se mudase el pueblo y este declarante le dijo que no era bien hcho mudarse el pueblo; y Valencia el escribano, y Rodrigo de Vargas y Juan de Jaén dijeron que se mudase, y que se llevase depositado al paso de Guaynacaba y así se acordó. Y otro día el dicho Olmos dijo que se le hacía mucho tiempo y tardanza estar allí, que quería que se quedase el pueblo poblado e hizo Alcaldes a Juan de Jaén y a Vargas y les dio varas y las recibieron y que no embargante esto los quería llevar consigo y los llevó; y (hizo Alcalde) dijo a este declarante que había de ser Alcalde y este declarante le dijo que cuando se fuese lo haría. Y entonces este declarante fue a un escribano que se dice Lázaro Pardo y delante del padre cura de un (tal) Francisco Grandes le dijo que le diese por testimonio como a él le quería hacer Francisco de Olmos Alcalde que lo tomaba por causa de que no le matasen, que bien sabía que eran bellacos y traidores y rogó a los dichos que le tuviesen secreto; y otros día el dicho Francisco de Olmos hizo Alcalde a este declarante; estando en esto, (lo dispusieron) estando diciendo misa, llegó un Alonso Guerrero, vecino de allí, (que venía de) y le dijo y le dijo al dicho Francisco de Olmos en la iglesia: levántese vuestra merced que hay traición; y entonces se salieron todos, estando diciendo la pasión y quedaron solos en la iglesia este declarante y Francisco de Trigueros, y este declarante se salió de la iglesia y fue a ver lo que hbía a donde estaba el dicho Francisco de Olmos y preguntó que, qué era y dijeron que quería matar al capitán al Alférez Aguirre, y el dicho Francisco de Olmos mandó desnudar al dicho Aguirre para darle garrote; y tenían al hijo de San Pedro desnudo para darle tormento y este declarante, porque (pudieron) no diesen tormento al suso dicho (y) dijo al dicho Francisco de Olmos; hombre de bien; éste que sin tormento dirá la verdad; y el dicho Francisco de Olmos le preguntó que, qué era lo que sabía del Aguirre, que si le trataba (a) traición, y el suso dicho dijo que nó, y el Francisco de Olmos, no mató al dicho Aguirre y (le) saquearon todo, el (de)mas pueblo y lo (que) robaron y el dicho Francisco de Olmos y los demás se fueron; y que esto pasa así y fírmolo de su nombre.

I Asunto - Pregunta a Pedro Garzón.

Y luego por los dichos señores le fue preguntado al dicho Pedro Garzón si en la dicha Ciudad de Santiago quedaron Alcaldes y Regidores y gente para la sustentación de ella, dijo que nó. Preguntando que si se vino el dicho Pedro Garzón a esta ciudad por su acuerdo o por acuerdo de los pocos hombres que en la ciudad quedaron, dijo que con acuerdo de todos vino a esta ciudad a pedir socorro para sostenerla y para ir a Puerto Viejo a (re)prender al dicho Francisco de Olmos y los que con él fueron, y para que sean castigados de las muertes y robos y delitos que cometieron y así lo dijo y firmó.

Y los dichos señores de cabildo dijeron que ellos han visto lo que ha dicho y que proveerán en ello lo que convenga al servicio de Su Majestad y del Señor Gobernador Gonzalo Pizarro en su real nombre como su gobernador.

II Asunto - Pregunta a Pedro Garzón. Y luego incontinente los dichos señores de cabildo mandaron llamar al dicho cabildo a Cristóbal de Lunar, vecino que fue de la dicha ciudad de Santiago, el cual vino al dicho cabildo para que como persona que sabe las cosas de la dicha ciudad y caminos y partes de ella, les informe de ello para proveer lo que convenga y le tomaron juramento que dirá sobre ello la verdad; y el dicho Francisco de Lunar dijo: que las ciénegas y arroyos y ríos que en la dicha provincia hay, yendo de esta ciudad a Guayaquil, las ciénegas y ríos y arroyos será dificultoso pasarlos, pero que le parece que en fin de este mes de mayo se podrán pasar. Preguntando que para ir a la Ciudad de Puerto Viejo que yendo parte de a caballo será mejor ir por el Paso de Guaynacaba o por Daule o por donde habrá mejor de comer, dijo que por el paso de Guaynacaba se podía ir porque por Daule se han de atravesar ríos y esteros que en tiempo de verano son dificultosos de pasar, y que lo más poblado y más cómodo es por el paso de Guaynacaba y que esto le parece.

Pedro de Puelles, Diego de Horbina, Rodrigo de Salazar, Rodrigo de Orellana, Cristóbal de Gamez, Diego de Ovando, Alonso de Xeres, Antonio de Figueroa.

Bibliografía[editar]

  • Rumazo Gonzalez, José. Libro Segundo de los Cabildos de Quito Versión Descifrada por José Rumazo Gonzalez Tomo I (1544 a 1547). Publicaciones del Archivo Municipal de Quito. 1 de Enero, Año 1934 Quito - Ecuador. Páginas: 247 a 256.
  • Freile Granizo, Juan. Actas del Cabildo Colonial de Guayaquil Tomo I: 1634 a 1639 De la Primera Época. Versión de Juan Freile Granizo, basada en la transcripción original de José Gabriel Pino Roca, revisada por Rafael Euclides Silva. Publicación del Archivo Histórico del Guayas bajo patrocinio de la Junta Cívica de Guayaquil (Santiago de Guayaquil, 31 de agosto de 1972).Páginas: 3 a 10.