Diálogo entre un tío y un sobrino

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Diálogo entre un tío y un sobrino
de Félix María Samaniego


Mandó a Madrid venir de la montaña

un mercader ricacho a su sobrino

para que se instruyese en la maña

con que era en el comercio ladrón fino.

Cuando llegó buscando la cucaña

el tal montañesillo a su destino,

tendría de catorce a quince años,

edad en que el amor hace mil daños.

A poco tiempo que en la corte estaba

el tío le notó mucha tristeza,

y aunque el joven por libras engordara

era de mal humor; y con presteza

volverse a la montaña deseaba

sin catar de su tío la riqueza,

hasta que éste le dijo ya aburrido:

-Muchacho, ¿por qué estás tan abatido?

-Por nada. -Algo será: ¿ dime, qué tienes?

-Pues señor: yo a la tierra volver quiero.

-¿Por qué con esa tontería vienes?

-Porque yo antes que yo soy el primero.

-¿Y eso qué significa? ¿Que en mis bienes

no te doy parte? ¡Dilo, majadero!

-No es eso, lo primero solamente...

-Bruto, explícate pronto claramente.

-Pues yo, tío, estoy malo a lo que entiendo.

-¿Cómo, bribón? ¡Tan gordo y colorado!

-¡ Ay, señor!, que la fuerza voy perdiendo.

-Pícaro, habrás tu enfermedad buscado.

-No es eso, ni el por qué yo comprendo;

pero antes de que hubiese aquí llegado

con una mano el bicho me tenía,

y ahora le echo las dos y no hay tu tía.