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Discurso: 14 de julio de 2007

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Buenos Días. Esta semana mi Administración presentó al Congreso un informe interino sobre la situación en Irak. Este informe ofrece una evaluación inicial de cómo el gobierno iraquí está cumpliendo con los 18 puntos de referencia que el Congreso nos pidió medir. Este es un informe preliminar. En septiembre el General Petraeus y el Embajador Crocker volverán a Washington para presentar una evaluación profundizada.

El informe interino divulgado esta semana encuentra que los iraquíes han logrado progreso satisfactorio en ocho áreas - tal como proporcionar las tres brigadas que prometieron para el aumento de tropas, establecer estaciones de seguridad conjuntas en vecindades de Bagdad, y proporcionar 10 mil millones de dólares de su propio dinero para la reconstrucción. En otras ocho áreas el progreso no fue satisfactorio - como en prepararse para elecciones locales o aprobar una ley para compartir los ingresos del petróleo. En dos áreas restantes, el progreso no fue lo suficientemente claro como para ser caracterizado de una manera u otra.

Los que creen que la batalla en Irak está perdida señalan el desempeño poco satisfactorio en algunos de los puntos de referencia políticos. Los que creemos que la batalla en Irak puede y debe ganarse vemos el desempeño satisfactorio en varios de los puntos de referencia de seguridad como motivo de optimismo. Nuestra estrategia está fundada en la primicia de que el progreso en materia de seguridad prepararía el terreno para el progreso político. Este informe muestra que las condiciones pueden cambiar, que el progreso puede lograrse y que la lucha en Irak puede ganarse.

La estrategia que ahora perseguimos es considerablemente diferente a la que seguíamos el año pasado. Quedó claro que nuestro enfoque en Irak no estaba funcionando. Por lo tanto, consulté a mi equipo de seguridad nacional, a los jefes de estado mayor conjunto, a comandantes militares y a personal diplomático en el terreno. Invité a expertos independientes a que oyeran sus ideas. Y luego de escuchar estos consejos, en enero anuncié un nuevo camino hacia delante - enviando refuerzos para ayudar a los iraquíes a proteger su pueblo, mejorar sus fuerzas de seguridad, y avanzar el difícil proceso de reconciliación tanto al nivel nacional como al local.

Nuestra reciente experiencia en la provincia de Anbar muestra lo que esperamos lograr en todo Irak. Tan reciente como en septiembre del año pasado, Anbar era usada como ejemplo del fracaso de Estados Unidos en Irak.

Más o menos en esa fecha la situación comenzó a cambiar. Las tribus sunii que habían luchado al lado de al Qaeda contra nuestra Coalición comenzaron a luchar al lado de nuestra Coalición contra al Qaeda. Por lo tanto envi refuerzos para aprovechar esta oportunidad. Y juntos hemos expulsado a al Qaeda de gran parte de Ramadi, la ciudad capital de Anbar - y los ataques allí están al punto más bajo que han estado en dos años.

Estamos llevando a cabo operaciones para replicar el éxito en Anbar en otras partes del país - especialmente en las regiones dentro de y alrededor de Bagdad. Estamos comenzando a quitarle la iniciativa a al Qaeda - y ayudando al surgimiento de un gobierno iraquí que pueda proteger a su pueblo, entregar servicios básicos y ser un aliado en la guerra contra extremistas y radicales. Al hacer esto estamos creando las condiciones que permitirán que nuestras tropas comiencen a volver a casa. Cuando Estados Unidos empiece a reducir nuestras fuerzas en Irak, será porque nuestros comandantes militares dicen que las condiciones en el terreno están propicias - no porque alguna encuesta indique que sería políticamente bueno.

Hay personas que dicen que el aumento de tropas lleva seis meses y que esto es suficiente tiempo para concluir que ha fracasado. De hecho los últimos refuerzos llegaron a Irak hace apenas un mes - y sólo entonces pudo el General Petraeus lanzar la intensificación con plena fuerza. Él y las tropas que han comenzado estas peligrosas operaciones merecen el tiempo y los recursos para llevarlas a cabo.

Comenzar a traer de vuelta a casa a nuestras tropas antes de que nuestros comandantes nos digan que estamos listos sería peligroso para nuestro país. Significaría entregar el futuro de Irak a al Qaeda, arriesgar una catástrofe humanitaria y permitir a los terroristas establecer un refugio seguro en Irak y tomar control de los enormes recursos petrolíferos que pudieran usar para financiar nuevos ataques contra Estados Unidos. Y aumentaría la proba-bilidad de que las tropas estadounidenses tendrían que regresar en una fecha posterior para enfrentar un enemigo aún más peligroso.

La mayoría de los estadounidenses quieren ver dos cosas en Irak: quieren ver triunfar a nuestras tropas, y quieren ver que nuestras tropas comiencen a volver a casa. Podemos hacer ambas cosas - y lo haremos. Nuestras tropas en Irak están sirviendo con valentía. Están haciendo grandes sacrificios. Cambiar las condiciones en Irak es difícil - y puede lograrse. Y la mejor manera de comenzar a traer de vuelta a estos buenos hombres y mujeres a casa es asegurando el éxito del aumento de tropas.

Gracias por escuchar.


Este documento pertenece al Gobierno de los Estados Unidos de América y se encuentra en dominio público.