Discurso: 20 de octubre de 2001

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<Discursos del Presidente George W. Bush


Buenos días.

Hoy les estoy hablando desde Shanghai en la China, en una reunión internacional de los países de la Cuenca del Pacifico donde continuamos a recaudar los recursos del mundo civilizado en nuestra guerra contra el terrorismo.

Me estoy reuniendo con lideres de China y de Mexico, Rusia y Canada, Australia y Japón y con muchos otros amigos, aliados, y socios comerciales.

Estamos discutiendo medios de cooperación para mejorar la inteligencia, congelar financiamiento y mejor rastrear a los grupos terroristas. También estamos discutiendo formas de mejor proteger a todos nuestros ciudadanos contra una nueva amenaza – la amenaza del bioterrorismo.

Se han confirmado ya varios casos de exposición al ántrax en Florida, Nueva York, Nueva Jersey y Washington DC. Felicito a los oficiales de atención de salud y del orden público que han trabajado con tanta diligencia para identificar a personas que pueden haber sido expuestas, y proporcionar tratamiento preventivo con anfibióticos. Su rápida labor sin duda ha salvado vidas. Todavía no sabemos quienes mandaron el ántrax al Capitolio de los Estados Unidos o a varias organizaciones de los medios de comunicación. Hasta este momento no tenemos ninguna evidencia que conecte al ántrax a la red de terror que llevo a cabo los ataques del 11 de septiembre. Lo que si sabemos es que cualquiera que de forma deliberada entrega ántrax esta cometiendo un crimen y un acto de terror – un atentado odioso para hacer mal a personas inocentes y asustar a nuestros ciudadanos. Nuestros laboratorios de cuidados de salud y nuestros oficiales del orden público continúan trabajando sobretiempo para analizar muestras, rastrear pistas, y perseguir falsos indicios que se han producido no solo en los Estados Unidos sino en todo el mundo.

Estos ataques, una vez mas, revelan la maldad que está al fondo del terrorismo – la maldad que nosotros debemos combatir.

Las naciones que se reúnen aquí en Shanghai comprenden lo que está en riesgo. Si no enfrentamos al terrorismo ahora, todos los países civilizados en algún momento serán objetivos del terrorismo.

Venceremos a los terroristas destruyendo su red dondequiera que la encontremos. También los derrotaremos construyendo una prosperidad duradera que prometa mas oportunidad y mejor vida para todas las gentes del mundo. Nos opondremos a la envidia, el resentimiento y la colera a través de crecimiento, comercio y democracia.

Los países de la Cuenca del Pacifico tomaron la decisión de abrirse al mundo – y el resultado es uno de las grandes historias de éxito en el campo del desarrollo de nuestros tiempos. Las gentes de esta región son mas prosperas, saludables y mejor educadas de lo que eran hace apenas dos décadas. Muchas más viven bajo gobiernos elegidos democráticamente.

Este progreso se ha logrado por personas de distintas culturas y religiones: por una Corea del Sur cristiana y budista, por una Malasia y una Indonesia con mayorías musulmanas. Y este progreso prueba lo que se puede lograr con apertura.

Los terroristas atacaron al Centro Mundial del Comercio. Le temen al comercio – porque comprenden que el comercio trae libertad y esperanza. Nos encontramos hoy en Shanghai para promover el comercio mundial – porque sabemos que el comercio puede vencer a la pobreza y la desesperación.

En esta lucha de la libertad contra el miedo, el desenlace no esta en duda. La libertad ganara – y traerá nueva esperanza a las vidas de millones de personas en Asia y en todo el mundo.

Gracias por escuchar.


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